El Real Decreto contra la pobreza energética confirma la apuesta del Gobierno por la descarbonización exprés

Carmen Liedo

ASTURIAS

Central Térmica de Lada 2
Central Térmica de Lada 2

El texto, que se publicaba en el BOE dos días antes de que se vuelva a reunir la Mesa del Carbón, reitera una declaración de intenciones hacia una transición energética que debe llevarse a cabo «con la mayor celeridad» y en la que España quiere estar «a la cabeza» en la UE.

10 oct 2018 . Actualizado a las 17:03 h.

El Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre, relativo a las medidas urgentes adoptadas por el Gobierno estatal «para la transición energética y la protección de los consumidores ha resultado ser, además de un protocolo para garantizar el suministro eléctrico a los usuarios en situación de vulnerabilidad, una declaración de intenciones a favor de la descarbonización exprés de España por la que siempre ha abogado el Ministerio de Transición Ecológica. En varios puntos de la introducción a dicha norma, se habla de la apuesta que se está haciendo en nuestro país al haberse iniciado un proceso de transición hacia un nuevo paradigma caracterizado por la descarbonización o la descentralización de la generación, entre otras medidas. Este Real Decreto se publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) ayer sábado, dos días antes de la nueva reunión programada entre el Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón (IRMC) y los sindicatos, quienes defienden la continuidad del sector y de las centrales térmicas de forma estratégica para garantizar un suministro eléctrico autóctono.

El apunte más claro de que el Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) quiere dejar a un lado el mineral lo recoge el apartado tres de la introducción del Real Decreto, en el que se hace referencia expresamente a que «la decidida apuesta por la descarbonización de la economía que ha asumido la UE, con España a la cabeza, llevará aparejada necesariamente una señal de precios orientada a la sustitución de las tecnologías energéticas más emisoras». De igual modo, en el apartado seis de la misma introducción se habla de que «la apuesta por una transición energética es indispensable y urgente» y en el siete se señala que «en el capítulo III (del Real Decreto) se introduce una serie de actuaciones normativas encaminadas a acelerar la transición a un economía descarbonizada, de forma que se eliminen de manera inmediata las barreras normativas que impiden a los agentes tomar las decisiones necesarias para que la referida transición se lleve a cabo con la mayor celeridad».

En el Real Decreto «de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores» se justifica que «la energía es un bien esencial para la sociedad» y que «para los hogares y las familias, la energía es un bien imprescindible para satisfacer las necesidades básicas». Sin embargo, añade el texto que «los precios finales de la energía han sufrido unos incrementos muy significativos en las últimas semanas» como consecuencia, según cita, de dos factores: «por un lado los elevados precios de las materias primas (gas natural, petróleo, carbón) en los mercados internacionales y, por otro, el incremento en la cotización de los derechos de emisiones de CO2 como resultado y anticipo de las decisiones adoptadas en la UE y, en un contexto más amplio, a nivel global tras la cumbre de París». La introducción del Real Decreto incluye los precios de los combustible fósiles, entre ellos, el del carbón, cuya media anual «ha pasado de 53 euros/tonelada en 2016 a 76 euros/tonelada en los nueve primeros meses de 2018, registrando valores cercanos a los 85 euros/tonelada en los últimos días», aunque unas líneas más adelante se indica que el carácter estructural de la actual situación de precios podría situar por encima de los 100 dólares/tonelada la cotización del carbón.