El cierre de Alcoa, un terremoto que sacude a más de 1.500 familias

Desde el Comité de Empresa advierten que la clausura afectará a otros 700 trabajadores de la industria auxiliar, además de a otras empresas y talleres cuya principal facturación proviene de la factoría avilesina

Asamblea de trabajadores de Alcoa, celebrada en el exterior de la fábrica de Avilés.Asamblea de trabajadores de Alcoa, celebrada en el exterior de la fábrica de Avilés
Asamblea de trabajadores de Alcoa, celebrada en el exterior de la fábrica de Avilés

Redacción

El anuncio de Alcoa de cerrar la planta de Avilés puede generar un terremoto cuyas consecuencias aún se están empezando a desglosar. Si bien el despido de los 400 trabajadores de la multinacional sería el epicentro de ese terremoto, la onda expansiva del mismo se estima que podría llegar a alcanzar a más de 1.500 familias por el trabajo indirecto que genera una planta de estas características, que esgrime el elevado precio de la energía y la materia prima como argumentos para justificar la clausura, no sólo de la factoría avilesina, sino también de la planta de La Coruña. Ambos cierres eran anunciados en la jornada de ayer lunes después de que la empresa lo trasladara al comité europeo.

Desde el Comité de Empresa de la planta de Avilés de la multinacional han puesto de relieve que el cierre no va a perjudicar sólo a los 400 trabajadores de la factoría asturiana, sino que entre 600 y 700 trabajadores de la industria auxiliar se verán implicados por la clausura si no se revierte la decisión, ha señalado el presidente del comité de Alcoa, Daniel Cuartas. El mismo ha sumado la repercusión que puede suponer «para los talleres que trabajan para nosotros y cuya facturación proviene principalmente de Alcoa, para las empresas que nos suministran o para el propio puerto». Su estimación es que, al final, más de 1.500 familias pueden verse salpicadas por este cierre.

Pero Cuartas va más allá y explica que el cese de la actividad en esta factoría afectará, al final, «en toda la sociedad». El presidente del comité de empresa tiene en cuenta que «repercutirá en el PIB de la región» así como en la recaudación de impuestos por parte del ayuntamiento, lo cual influye en los presupuesto municipales y, por tanto, en la ciudadanía. La estimación de Daniel Cuartas es que la planta de Alcoa en Avilés estaba facturando unos 200 millones de euros después del recorte en una producción que estaba en el 60%.

«Estamos muy preocupados por la situación, porque estaremos todos sin trabajo el 31 de octubre y, además, muchas familias dependen de esta factoría», ha manifestado el presidente del comité de empresa, que resalta que empresas como Alcoa son las que aportaban «trabajo estable y digno» a la región. Por ello, su reivindicación es que desde el Gobierno central «se intente revertir esta situación». Así, le instan a ponerse en contacto con la multinacional y a partir de ahí busque soluciones, como pueda ser un posible comprador. No obstante, Cuartas apostilla que para que la empresa resulte atractiva se deben aportar soluciones al precio de la energía, ya que el elevado precio pone en jaque a la industria electrointensiva.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

El cierre de Alcoa, un terremoto que sacude a más de 1.500 familias