Toña Is: «La jugadora española ahora tiene en su cabeza llegar a las finales»

La seleccionadora española sub-17 repasa sus orígenes como futbolista y los retos del grupo en el Mundial de esta categoría

Toña Is, la entrenadora de la selección de fútbol femenina sub-17
Toña Is, la entrenadora de la selección de fútbol femenina sub-17

Redacción

Cuando Toña Is (Oviedo, 1966) viaja a sus orígenes como futbolista todavía contempla aquel desierto: con 16 años no le resultaba sencillo divisar un futuro alrededor del balón. «Nos hablaban de que había una selección pero por lo poco que salía en la prensa lo veías como lejano, como que no te iba a tocar a ti nunca», cuenta la actual seleccionadora española de categoría sub-17 en una entrevista a EFE.

La asturiana, semifinalista de la Eurocopa de 1997, se considera una «de las cuatro locas» que abrieron el «caminito» por el que ahora aceleran miles de niñas. Entre ellas, su hija Paula, una de las 21 jugadoras convocadas para el Mundial sub-17 que en noviembre se disputará en Uruguay. «A mí me llena de satisfacción que las niñas ahora puedan tener a esta edad todo eso que nosotras no tuvimos», subraya Toña Is.

«Por supuesto me alegra por mi hija, pero también por todas las niñas de su edad que pueden jugar a nivel nacional a partir de los 15 años, que pueden ir a la selección y que pueden tener referentes de su mismo género. Todas ellas pueden mirar hacia delante y hacia arriba y ver que pueden vivir del fútbol», sostiene.

- España fue bronce en el Mundial sub-17 de Jordania 2016. ¿La exigencia es repetir en el podio?

- Cuando afrontamos una competición esperamos llegar lo más lejos posible, pero siempre con los pies en la tierra. Sabemos que en un Mundial todas las selecciones queremos lo mismo y el primer objetivo es pasar la fase de grupos. No podemos mirar más allá del primer partido, del segundo y del tercero. A partir de ahí, claro que queremos hacer algo grande, pero el primer objetivo es pasar la fase de grupos.

- Ahí les esperan Corea del Sur, Colombia y Canadá, tres equipos que responden a perfiles muy distintos.

- Propondrán diferentes tipos de juego, diferentes esquemas incluso. Vamos a tener que trabajar en ese sentido. Pensando en Corea del Sur, los equipos asiáticos siempre nos dan muchos problemas porque tienen jugadoras muy dinámicas, con mucha movilidad. Colombia es un equipo muy correoso, de mucha pelea y nos va a incomodar mucho. Y el equipo canadiense es más físico, parecido al de Estados Unidos.

- En el caso de España, continúan muchas jugadoras que fueron campeonas de Europa de la categoría. ¿Eso garantiza que el grupo competirá bien?

- He querido mantener el grupo porque el equipo ha sido muy competitivo, ha entendido lo que queremos y se lleva muy bien fuera del campo. Eso se nota dentro también. Después del Europeo dije que el equipo del Mundial, si no había lesiones importantes, tenía que mantener el grueso del pelotón. Alguna, lamentablemente, se cae por lesión o por decisión técnica, porque encuentras a jugadoras que lo puedan hacer mejor en esa posición, pero sí, la mayoría de las chicas han quedado campeonas de Europa. Ante rivales fuertes han dado la cara y han sabido llevar al campo lo que les transmitimos nosotros en las charlas. Así que, si algo funciona, no tienes que darle una vuelta entera. Sería más complicado empezar de cero otra vez.

- Teniendo en cuenta la experiencia de Jordania, ¿diría que el grupo responde de la misma forma en un Europeo y en un Mundial?

- Las jugadoras saben que en un Mundial habrá equipos a los que no se han enfrentado y están con esa inquietud. Lo toman de una manera diferente, con más nerviosismo. En el Mundial, además, quieren hacerlo bien porque vienen de ser campeonas de Europa. Yo intentaré quitarles esa presión. No por ser campeonas de Europa se les tiene que exigir más, pero intentaremos demostrar que somos campeonas de Europa por algo.

- Claudia Pina, Catalina Coll y Eva Navarro disputaron la final del último Mundial sub-20. ¿Le tranquiliza que haya jugadoras con esa experiencia en una categoría superior?

- Todas ellas, a pesar de ser jóvenes, tienen experiencia. Como capitanas, sé que van a tirar del equipo y van a hacer que el equipo se lo crea. Van a saber llevar el grupo de forma estupenda porque saben cuál es el camino para llegar lejos.

- Eva Navarro apunta al oro.

- En el Mundial sub-20, después de conseguir la medalla de plata, nada más acabar el partido vino y me dijo: 'Toña, tenemos un bronce del Mundial de Jordania y tenemos una plata de este. ¿Qué nos queda? Pues a por ese oro vamos a ir'. Me gusta tener jugadoras ambiciosas. Tenemos que tener más ilusión que nadie, más ganas que nadie y ser ambiciosas. A partir de ahí, que la bola entre y ya está.

- ¿La jugadora española ha perdido el miedo a la exigencia?

- Yo siento que las jugadoras no tienen miedo a lo que pase. Si no se consigue nada, aplaudiremos a quienes nos hayan ganado y nos volveremos tan dignamente, pero ni al cuerpo técnico ni a las jugadoras les van a faltar las ganas, la ilusión y la ambición que tenemos por comernos el mundo. Hasta ahora era impensable, pero cada día parece que lo tenemos más cerca. ¿Por qué no soñar con ello? Nos ilusiona pensar que se puede llegar a una final de un Campeonato del Mundo y ganarla.

- ¿Ha habido un cambio a nivel mental, más allá de una evolución física, técnica y táctica?

- Es todo un poco. Ellas tienen en su cabeza llegar a jugar una final cada vez que hay un campeonato porque creen en lo que hacemos. A partir de ahí se pueden marcar unos retos y unas metas.

- ¿Les faltaba creer en sí mismas?

- Eso es algo que yo les inculco siempre. En muchas ocasiones en el vestuario digo: 'Chavalas, creed en vuestra compañera, en vosotras mismas, en lo que hemos hecho, en lo que hemos visto del rival, en lo que hemos acordado que es lo mejor para ser mejores que ellas. Si creéis en todo eso, solo hay que tener un poco de suerte y las cosas tienen que salir bien'. Creer es importantísimo.

- ¿El favoritismo es algo a gestionar?

- Quieras o no, el sistema te hace creer que eres favorito por el hecho de haber sido campeón de Europa y por habernos traído un bronce del anterior Mundial sub-17. Todas esas cosas generan expectativas y que todo el mundo piense que España tiene que volver a estar ahí. Debería estar, claro. Es lo que nos gustaría, pero tenemos que pensar que es un Mundial. Si no se pasa de la fase de grupos o de cuartos es porque no tienes margen de error. Cada partido es una final y el factor suerte también juega.

- ¿Recuerda cómo era usted con 16 años?

- Cuando yo tenía 15 o 16 años, el fútbol femenino no tenía nada que ver con lo que es ahora. Sí es cierto que cuando dejé mi carrera futbolística sí se asemejaba más a lo que hay ahora, porque habían pasado 20 años desde mis inicios. Yo veo a las niñas ahora y me veo a mí con esta edad y no tenía nada que ver. Tienen instalaciones, medios, gente titulada... Tienen todo lo que tiene un chico. Antes era muy complicado poder jugar al fútbol. Me da envidia sana, pero no cambiaría lo que he vivido yo. Alguien lo ha tenido que pasar mal para que estas niñas tengan ahora lo que tienen. Yo soy una de ellas y estoy orgullosa de eso.

- ¿Entonces existía un presente y un futuro ligado al fútbol?

- No, era impensable. Nos hablaban de que había una selección pero por lo poco que salía en la prensa lo veías como lejano, como que no te iba a tocar a ti nunca. Yo pensaba: '¿dónde se jugará ese fútbol para llegar a la selección?' Donde yo jugaba no lo veía posible. Había gente en el club que hacía muchísimo esfuerzo para que nosotras pudiéramos jugar, pero parecía que esto nunca iba a mejorar. Han cambiado las cosas y las niñas de ahora tienen lo que tienen gracias a cuatro locas que empezamos a jugar al fútbol.

- ¿Le emociona como madre, más allá de como seleccionadora, que su hija Paula (guardameta del Sporting de Gijón y una de las jugadoras convocadas para este Mundial sub-17) pueda vivir una realidad que usted no vivió?

- Por supuesto. Me alegra por ella, porque es mi hija, pero también me alegra por todas las niñas de su edad que pueden jugar a nivel nacional a partir de 15 años, que pueden ir a la selección y que pueden tener referentes en el mundo del fútbol de su mismo género. Me llena de satisfacción que las niñas ahora puedan tener a esta edad todo eso que nosotras no tuvimos. Todas ellas pueden mirar hacia delante y hacia arriba y ver que pueden vivir del fútbol.

- ¿Esa es la mayor recompensa a su labor como futbolista?

- Sí, desde luego. Esa es la mayor recompensa de todas. Yo no he sido de las primeras pioneras, también hay gente que ha jugado antes que nosotras y seguro que están supercontentas de ver lo que está pasando. Hemos sido nosotras las que hemos abierto el camino. Alguna loca tenía que ser y fuimos nosotras. A mí lo que me llena de satisfacción es ver que nosotras abrimos un caminito, que era pequeño, pero se fue agrandando cada vez más hasta ver lo que hay ahora. Espero que dentro de unos años hablemos de algo más grande aún. Ojalá el fútbol femenino pueda estar donde se merece. Llevamos muchos años trabajando y estamos más cerca.

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