El petróleo verde no termina de arrancar en Asturias

La región cuenta solo con tres centrales de generación o cogeneración eléctrica a partir de restos forestales y tres fábricas de pelets o astillas pese a la abundancia del recurso. Otra central de biomasa ha sido autorizada en Colunga

Instalaciones de Ence en Navia
Instalaciones de Ence en Navia

Asturias ha estado tantas décadas centrada en la explotación de su particular petróleo negro (el carbón) para alimentar a las centrales térmicas que ha dejado a un lado el aprovechamiento de su petróleo verde (su masa forestal) cuando la biomasa, al igual que el mineral, puede servir para la generación de energía eléctrica. Sin embargo, hoy por hoy, este último es todavía un sector desconocido que no termina de eclosionar en la región, en la que todavía hay una tímida presencia que se reduce a tres plantas de generación o cogeneración eléctrica a partir de residuos forestales y tres fábricas de pelets o astillas. Esto pese a la abundancia del recurso a lo largo y ancho de nuestra comunidad autónoma. Según las estimaciones que recogía la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) en un trabajo a finales de 2016, Asturias contaba entonces con un total de 8,4 millones de toneladas de biomasa forestal residual, de las que 5,5 millones de toneladas estarían accesibles. Esto supone que cada año podría disponer de 170.200 toneladas de biomasa forestal.

Hace unos meses, el Principado concedía la autorización administrativa para el proyecto de otra central de biomasa forestal en Colunga, un proyecto que aún tardará un tiempo en materializarse. Por el camino en estos últimos años quedaron otras dos iniciativas previstas para desarrollarse en Salas o la central proyectada por Hunosa. Algunas voces apuntan que la moratoria para las renovables de 2012, por la que el Gobierno estatal decidió suprimir las primas que recibían las tecnologías limpias a modo de incentivo por comercializar la energía que producían, fue lo que lastró dichos proyectos. Desde la Fundación Asturiana de la Energía, en cambio, señalan que aunque Asturias no está a la cabeza de España en el aprovechamiento de los recursos forestales para la generación eléctrica, «tampoco está a la cola» teniendo en cuenta que «hace 15 años no se hacía casi nada».

Doble central en Navia

El proyecto más importante que tiene la región en lo que se refiere a la generación eléctrica con biomasa forestal es la planta que la empresa ENCE (Energía y Celulosa) tiene en Navia. Se trata de dos centrales, una de generación de electricidad destinada a vender electricidad al Sistema Eléctrico Nacional y otra de cogeneración de energía cuyo objetivo es suministrar electricidad y aprovechar el calor para una industria asociada, en este caso a la factoría papelera. Así, las plantas de Ence en Navia producen la energía que consume y según los datos que ofrece la empresa en su web, desde Asturias genera «alrededor de 130 millones de kWh de energía renovable al año». Un paso importante para duplicar la capacidad de generación eléctrica fue la ampliación que se realizó en esta planta en 2009, alcanzando una potencia instalada de 77 MW a través de una turbina de contrapresión para los residuos conocidos como licores negros y una turbina de condensación para los restos forestales.

Con una planta de cogeneración, aunque mucho más pequeña, de 1 MW, cuenta también la empresa Pellets Asturias, localizada en Tineo. Esta empresa es una fábrica de biocombustibles sólidos a partir de materias primas que pueden ser serrines, astillas, leñas, apeas de monte, troncos descartados para el aserrado, etc. La particularidad de esta fábrica es que es un gestor integral de residuos forestales y de la primera transformación desde que la materia prima llega a sus manos. Así, la clasifican y la destinan, según sus características, a combustible o materia prima para la producción. El combustible empleado por ellos mismos es biomasa no apta para la fabricación de pellets de madera, de forma que una caldera de aceite térmico les proporciona por tanto el calor necesario para el secado, aprovechando esa energía para su propio proceso industrial. Como planta de producción de pelets, Pellets Asturias, S.L. tiene una capacidad de 30.000 toneladas al año.

Agroforestal Nava, S.L. es otra de las planta de producción de biomasa forestal de Asturias, aunque en este caso lo que producen son astillas, con una capacidad de 50.000 toneladas al año. Desde esta empresa también abordan servicios integrales de gestión de montes.

Proyecto pionero

Hunosa también ha hecho su incursión en el sector de la generación de calor con biomasa forestal. Recientemente, la hullera culminaba su centro de tratamiento de biomasa de Lieres, un centro logístico de tratamiento de madera para biomasa que la compañía pública ha construido en las antiguas minas de Solvay. No obstante, entre los retos de la empresa pública está la co-combustión con biomasa, por lo que Hunosa participa en un plan pionero para quemar de forma combinada biomasa, estériles de mina y carbón. Esta iniciativa se está desarrollando con el proyecto «Pellet in», que impulsa la Fundación Asturiana de la Energía. El objetivo es generar pellets que puedan ser utilizados como combustible industrial y abrir la puerta al desarrollo futuro de una central de generación eléctrica de biomasa. De hecho, en 2014 el Gobierno del Principado le autorizaba la instalación de una planta a instalar en el polígono de Reicastro de Mieres, proyecto que tenía por objeto la creación de una central de biomasa forestal para generación eléctrica con una potencia térmica de 49,9 MW, aunque por el momento parece ser un proyecto que se quedó parado, al igual que las dos plantas que en su día se autorizaron para instalarse en el concejo de Salas.

Hunosa quiso avanzar también en el negocio de la biomasa hace dos años y medio alcanzando un acuerdo con Urbaser (división medioambiental del Grupo ACS) para poner en marcha de forma conjunta una nueva línea de negocio de servicios energéticos dedicada a la instalación de calderas de biomasa, la gestión y mantenimiento de este servicio y el suministro de dicha biomasa. Con esa nueva actividad Hunosa quería aprovechar la madera de su patrimonio forestal, que entonces se cifró en más de 3.800 hectáreas localizadas en el centro de Asturias, como combustible para las calderas.

Por el momento este es todo el mercado forestal energético que tiene Asturias. En proyecto está a día de hoy la creación de una central de generación de energía eléctrica a partir de biomasa forestal, proyecto promovido por la empresa El Sueve Medioambiente S.L. La pasada primavera el Principado le concedía la autorización administrativa para su desarrollo en Colunga. La empresa tendrá que presentar de aquí a unos meses el documento técnico de ejecución, así como lograr los permisos urbanísticos y superar los trámites ambientales. Si lo logra, realizará una inversión de 3,3 millones de euros para crear una central que genere electricidad a partir de biomasa. En concreto, pretende aprovechar la importante masa forestal existente en el entorno de Colunga y Villaviciosa. La estimación es que anualmente la planta consuma 11.200 toneladas de biomasa para generar 2 MW.

Proyectos enfriados

Antes de llegar a este punto, hubo otras iniciativas con procesos abiertos para crear centrales eléctricas y verter suministro a la red en Salas e, incluso, un proyecto de la propia Hunosa, pero el recorte aplicado por el Gobierno estatal a las renovables en 2012 hizo que esos proyectos se enfriaran al no poder acceder a las primas por dicha generación para garantizar la rentabilidad de las plantas. Y es que según señala el responsable de la Coordinadora Ecoloxista de Asturias, Fructuoso Pontigo, si no es con primas, «tiene más costes sacar la madera del monte que lo beneficios que puede generar verter electricidad a la red si no tienes un precio garantizado». Así, apostilla que aquí en Asturias, por el momento, sólo son rentables las plantas de ENCE «porque ellos tienen su propio abastecimiento y ahora aprovechan los residuos forestales que antes dejaban en el monte porque no servían para la producción de pasta de papel».

Desde la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) manifiesta Indalecio González Fernández, responsable del Área de Energías Renovables, que en Asturias «hay margen para seguir mejorando», pero pone de relieve que el sector de la biomasa forestal «ha evolucionado mucho», con lo que deja como conclusión que «Asturias no está a la cabeza de España en el aprovechamiento de los recursos forestales, pero tampoco a la cola» y argumenta que «hace 15 años no se hacía casi nada». En la actualidad, sin embargo, existen esas tres fábricas de pelets y astillas, además de las plantas de ENCE, «que consumen muchas toneladas de recursos forestales». De todos modos, considera que hay cabida para la central que se proyecta para Colunga «porque el radio de acción de la empresa de Navia es parte de Asturias y parte de Galicia, y la que se proyecta sería mucho más pequeña y podría recoger los residuos madereros de su zona e, incluso, algo de Cantabria».

González ha destacado también los beneficios ambientales que supone el aprovechamiento de las masas forestales, como que se contribuye a la reducción de los incendios y la propagación de plagas, entre otras ventajas.

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