El triste misterio resuelto de la muerte del abuelo de Víctor Manuel

Víctor Manuel
Víctor Manuel

En su último disco (Casi nada está en su sitio), Víctor Manuel escarba en la memoria de este país llamado España. Y de tanto escarbar, al cantautor mierense ha removido la memoria de su abuelo Ángel, menos conocido que el abuelo Vítor, inmortalizado en una gran canción, pero con una historia que sirve para comprender nuestro pasado. Cuenta el cantante que la muerte de su abuelo fue un fantasma que recorrió gran parte de su infancia. Su padre nunca le hablaba de su muerte. Solo sabía que había sido fusilado junto a su hermano y que ambos reposaban (es un decir) en la fosa común del cementerio de Oviedo junto a otras 1.800 personas, víctimas de la represión franquista. Víctor Manuel acudía al cementerio cada año, cada 1 de noviembre, en compañía de su padre y dejaban unas flores de recuerdo.

Un día le preguntó a su padre por qué lo habían matado. «Por robar una cesta de huevos», contestó lacónico, siempre muy hermético con ese tema. Muchos años después, el cantautor quiso indagar sobre su abuelo y su tío abuelo y tuvo acceso a los expedientes gracias a una Asociación de la Memoria Histórica. Allí pudo conocer la verdadera razón de la muerte de Ángel. Había sido denunciado por unos ferreteros de Mieres por haber robado, según ellos, dos estufas, aunque Víctor Manuel cree que fue encarcelado por ser rojo, algo común en ese tiempo. Un día fue sacado de la prisión para ser sumariamente fusilado y enterrado en el anonimato. Así descubrió cómo ni su padre conocía la verdadera causa de la muerte de su abuelo, en unos tiempos en los que la justicia era un erial y en el que el silencio era a veces necesario para sobrevivir. Un ejemplo: su padre le llevó una vez al Valle de los Caídos. Otro: le impidió apuntarse a la OJE. El mierense quería comerse los famosos bocadillos de la Organización juvenil del franquismo pero su padre recordó que eran los mismos que habían matado a su abuelo.

En una entrevista con Juan Cruz en El País, Víctor Manuel recordaba hace unos años cómo el miedo marcó a su familia y a su entorno. A su padre siguieron amenazándolo («cabrón, te vamos a matar») por rojo y ser hijo de rojo. «Vivíamos en Mieres y había muchísima gente que te podía joder la vida si quería… La primera vez que supe todo lo que pasó allí fue cuando ya empezaba a cantar, en 1967, por un libro de David Ruiz, El movimiento obrero en Asturias… Me quedé pasmado. En Argentina descubrí al alcalde rojo de Mieres, Miguel Llaneza, y a sus hijos, uno de los cuales había sido guerrillero hasta 1949… Me contó cómo bajaba del monte y se plantaba en medio del pueblo para demostrar que a su mujer no la había dejado encinta el Espíritu Santo sino él».

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