El Gobierno activará al fin incentivos ya previstos para intentar que Alcoa no cierre

Acepta también negociar con las comunidades el diseño de un marco retributivo estable para las industrias


Redaccion

De momento, nada nuevo bajo el sol de Alcoa. La fórmula de las ministras de Industria, Reyes Maroto, y de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para convencerla de que no cierre las fábricas de A Coruña y de Avilés es activar antes de fin de año mecanismos ya previstos, y que, en realidad, ya deberían estar ejecutados. Como la subasta de interrumpibilidad, que reparte incentivos a las industrias con un elevado consumo de energía, y el pago de compensaciones de emisiones de dióxido de carbono. La primera se celebra con periodicidad anual desde hace cuatro años y lo sorprendente sería que se anulase ahora. Alcoa suele llevarse en cada una de ellas una media de 100 millones. El segundo mecanismo está incluido en los Presupuestos, pero pendiente de ejecutar. Supondrá 50 millones para la multinacional.

Esas fueron las medidas concretas anunciadas por la ministra de Industria, Reyes Maroto, al término de la cumbre con los presidentes de Galicia y de Asturias, y los alcaldes de A Coruña y de Avilés. En la reunión también estaba Teresa Ribera.

Aparte de activar mecanismos ya previstos, el Gobierno avanzó que trabajará para modificar el modelo de subastas para que dejen de ser anuales y diseñar así un marco retributivo más estable para la industria. El presidente gallego reclamó un período temporal de al menos cinco años.

Tras la reunión, el presidente asturiano, Javier Fernández, reclamó un «marco estable» para los precios eléctricos en el futuro para que empresas como Alcoa no tengan justificación económica para cerrar centros de trabajo.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, dijo que Alcoa debe replantearse el ERE extintivo, pero el Gobierno debe dar respuestas, como abonar las cuantías presupuestadas y celebrar la subasta de interrumpibilidad, y ha añadido que espera que de aquí al final de año se cierre un marco energético estable para Alcoa y el resto de la industria electrointensiva.

Aunque la ministra de Industria anunció en el Congreso que estaban en contacto con posibles compradores, en la reunión de ayer constató que no existen ofertas en firme de momento.

El tiempo juega en contra

La cumbre política se produce tres semanas después de que Alcoa anunciase que pretendía cerrar las fábricas de aluminio primario de A Coruña y de Avilés y despedir, por tanto, a sus casi 700 empleados. También se produce cuando quedan tres semanas para que se agote el período de información y consultas con los sindicatos para pactar los despidos. Para la multinacional, ese plazo empezó a contar el 31 de octubre y finalizará como mucho, según la normativa laboral, treinta días después. Los comités de empresa de ambas fábricas se niegan a participar en ese período de consultas porque defienden que el expediente es ilegal. De hecho, han dado plantón a la empresa en las dos reuniones convocadas hasta el momento.

¿Y cuándo pasen esos treinta días qué ocurrirá? La pregunta del millón. Fuentes de la multinacional explicaron que discurrido ese plazo la dirección dispone de unos pocos días para tomar una decisión. Si el rumbo de la crisis no cambia, será cerrar las dos plantas porque, dice, llevan años perdiendo dinero. Ya no solo se trata, añade la empresa, de un problema de coste eléctrico.

Avilés se vuelca con la plantilla amenazada

Miles de personas colapsaron ayer las calles de Avilés para «parar los pies a Alcoa» y exigir que mantenga abiertas las fábricas. La manifestación, teñida de camisetas de color amarillo, contó con una amplia representación de los principales partidos y sindicatos, que marcharon detrás de unas pancartas bajo el lema «Alcoa no se cierra».

Los manifestantes reivindicaron la industria como una de las señas de identidad de Asturias. Los avilesinos estuvieron arropados por trabajadores gallegos de Alcoa, tanto de la planta de A Coruña como de la de San Cibrao (Cervo).

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