El incierto futuro de 220 gasolineras asturianas

Desde la Asociación de Profesionales de Estaciones de Servicio de Asturias se advierte que la transformación del sector puede significar la merma del mismo por las elevadas inversiones que supone y por la falta de rentabilidad

Gasolinera de El Entrego

Lo de «renovarse o morir» que se suele decir siempre que se avecinan cambios radicales está generando en las estaciones de servicio asturianas más «incertidumbre» de la que podían esperar cuando se empezó a hablar de la reconversión a lo eléctrico. El anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que está preparando el Ministerio de Transición Ecológica señala que en el 2050 solo van a poder circular coches eléctricos en España. Esto significa que si la propuesta sale adelante finalmente, no hay tiempo que perder en la búsqueda de soluciones, porque en cuanto a infraestructura para ello, en la región quedaría mucho por hacer para extender una red de puntos de recarga. Pero la cuestión no es sólo que las gasolineras tradiciones se conviertan en electrolineras. Para la Asociación de Profesionales de Estaciones de Servicio de Asturias se abre un periodo de dubitación porque a lo que se enfrentan es a tener que hacer unas inversiones muy costosas a las que no tienen claro que vayan a sacar rentabilidad porque los puntos de recarga, sean más rápidos o menos rápidos, podrán llegar a estar en un sinfín de lugares sin contar que siempre se podrá recargar el coche en casa. «El sector tendrá que transformarse, pero será menor porque muchas estaciones desaparecerán por falta de rentabilidad», prevé el presidente del colectivo, José María Barrero. A día de hoy, Asturias cuenta con 221 puntos de venta de gasolinas.

Barrero apunta, así, a esa «incertidumbre» en la que el Gobierno mete al sector con ese anteproyecto de ley que, por el momento, él se toma como «una declaración de intenciones de difícil cumplimiento» si no se le inyecta algo de flexibilidad. Además, tiene en cuenta que el abanico de opciones que se está abriendo para el funcionamiento de los vehículos es muy amplio, con opciones como el gas licuado o el hidrógeno, en las que se está trabajando porque por el momento, aunque existen, «son antieconómicas», señala.

No obstante, considera que la transformación forzosa y exprés que se plantea hacia lo eléctrico «causa mucha alarma» porque, desde luego, «si la ley obliga, lo vamos a tener que cumplir». Y tanto que sí, so pena de multa a los propietarios de los negocios que no realicen ese cambio, y es que el citado anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética establece plazos en función del tamaño del negocio. Por ejemplo, para las estaciones de servicio que vendan más de cinco millones de litros al año, establece un período máximo de 27 meses para que tengan operativo un servicio de recarga rápida para vehículos eléctricos. Si no lo hicieran, las empresas se exponen a una multa de 30 millones de euros por infringir de manera grave la Ley de Hidrocarburos.

El presidente de la Asociación de Profesionales de Estaciones de Servicio de Asturias explica que eso podría afectar a una 20 gasolineras de los 221 puntos de venta de combustible que hay actualmente en la región, ya que estima que «ni el 10% de las estaciones de servicio llegan a vender esa cantidad». Lo que le sorprende a José María Barrero es que el Gobierno «obligue a un negocio a poner otro tipo de negocio» con la inversión que eso puede conllevar y las dudas que todavía hay en torno a ello, y se pregunta si se va a regular o van a poder cargarse los coches eléctricos en todos los puntos. El mismo señala que para alguien que tenga un coche eléctrico seguramente será más factible hacer la carga mientras lo tiene estacionado en un parking en caso de necesitar recargar fuera de casa porque alude a los inconvenientes por las largas esperas que se pueden generar si el punto de recarga no es ultra rápido por falta de kilovatios, puntos cuya instalación y mantenimiento «son muy costosos». A este respecto, añade que si va a haber millones de coches eléctricos, también será necesario aumentar la producción de energía eléctrica y ve fisuras en que no se hayan establecido tarifas.

José María Barrero estima que los cambios que quiere hacer el Gobierno tendrán que hacerse en un mínimo «de 20 o 30 años» porque «cambiar un parque entero cuesta mucho» hoy por hoy teniendo en cuenta que ese tipo de coches aún son caros. De todos modos, tiene claro que con vehículos eléctricos «el cliente va a venir poco a las estaciones de servicio porque va a cargarlo en casa porque en los trayectos habituales para ir a trabajar no se recorren más de 200 kilómetros aquí en Asturias». Quedan los trayectos de mayor distancia que se pueden realizar ocasionalmente, pero es ahí cuando el presidente de la Asociación de Profesionales de Estaciones de Servicio vuelve a que seguramente se podrán hacer recargas en otros puntos que no sean electrolineras. Así, considera que habrá muchas gasolineras, como las rurales, que ante la transformación del sector no van a poder continuar y desaparecerán porque estarán abocadas a «inversiones inasumibles» o por falta de rentabilidad, con lo cual el sector en la región podrá verse reducido.

Así, su deseo es «que la gasolina y el gasoil duren mucho» porque, además, señala que son combustibles «que cada vez contaminan menos» con la evolución tecnológica que han llevado a cabo los fabricantes de vehículos, que la llegado «a niveles muy altos» en su opinión. En este sentido, el mismo apostilla que los coches eléctricos «también dejarán huella de CO2» por el impacto de las baterías que habrá que producir y reciclar.

Según la web Electromaps, en Asturias hay 102 puntos de recarga, aunque por las indicaciones de las fichas de cada uno de esos puntos, no todos están en funcionamiento en la actualidad. De ellos diez serían puntos de carga rápida (puntos de 50 kilovatios que permiten recargar el vehículo en 15-20 minutos), aunque unos cuatro son los que están operativos y el resto en fase de instalación. A estos puntos hay que sumar los que tienen una potencia de entre 3,7 y 22 kilowatios, que son los que se emplazan generalmente en el sector terciario (hoteles, restaurantes, centros comerciales, etc...). Actualmente hay unos 300 vehículos eléctricos en Asturias de diferente tipología (turismos, furgonetas, camiones, autobuses, motocicletas, ciclomotores, quads...) entre eléctricos puros e híbridos enchufables. «De estos, en torno a 60 se han matriculado en el primer semestre de 2018», según los datos facilitados en agosto por el Director Gerente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE), Arturo Pérez de Lucia.

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