La reducción de cuota de xarda y merluza que prevé la UE podría dar la puntilla a un colectivo que en los últimos años ha ido a menos en la región por diversos factores, como la falta de relevo generacional
03 dic 2018 . Actualizado a las 20:51 h.Aunque los titulares se centren la mayor parte de los días en el declive que vive el sector industrial y minero de la región, hay otros sectores tradicionales e históricos que también dieron de comer a Asturias y que viven en los últimos años su particular crisis, igualmente, por decisiones que vienen impuestas desde Europa o desde el Gobierno central y que dejan poco margen de maniobra para seguir a flote. Se trata del sector pesquero asturiano, un sector azotado por la tormenta perfecta, contra la que rema, eso sí, en tierra, que es donde confluyen, se negocian o se fijan las condiciones que hacen que en los últimos años haya ido a menos. A la falta de relevo generacional, clave en este sector, se unen otros factores como el reparto de las cuotas de pesca, el incremento del precio del combustible o la reducción de ventas de pescado. La puntilla se la podría dar la UE en las próximas semanas si establece, como se prevé, un recorte de un 42% del cupo de xarda y del 14% en la merluza.
«Si los pequeños no podemos comprar cuota, nos vamos a morir de hambre». Así de claro y conciso es el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, Dimás García, quien reclama «que se parta de cero» y se vuelva a hacer «un reparto justo» de las cuotas que ahora, en más de un 50%, tienen asignadas los barcos de arrastre. Según explica, cuando se hizo el reparto eran 127 barcos de altura los que faenaban y en la actualidad hay 77, con lo cual considera que rehacer el reparto «sería cojonudo para todos». Sin embargo, García se muestra poco confiado en que se atienda su petición.
La consecuencia de que les mengüen el cupo de xarda (o caballa) y de merluza, que son dos de las especies de pescado que supone un porcentaje elevado de captura para los pescadores de bajura asturianos, es que «el sector cada vez va a menos», algo que ya viene padeciendo en los últimos años. De hecho, García cifra en uno 210 las embarcaciones de bajura de la región. Esa disminución se debe, entre otras razones, a la falta de rentabilidad al salir a pescar un número muy limitado de toneladas. A esto tienen que añadir lo que denominan descartes que, según explica el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores, supondrá que todo lo que pescan lo tienen que traer a tierra. «Desde Bruselas quieren imponer que no se tire ni un pez a la mar de los sometidos a cuotas, lo que quiere decir que si traigo cuatro pixines y están picados, los tengo que traer a tierra, pero ¿y qué hago con ellos?», se pregunta Dimas García, que considera necesaria una prórroga a este respecto «para que busquen soluciones para lo de traer todo a tierra». Además, señala que esa medida les repercutirá sobre los cupos que cada uno tenga en esas especies.
Las cada vez mayores dificultades que se encuentran los pescadores asturianos a la hora de salir a pescar es uno de los factores que han hecho que el sector vaya a menos porque «un padre hoy en día no mete a un hijo a la mar, como se hacía antes», comenta García, que confirma que en el ámbito de la pesca «relevo generacional no hay». A esto añade otras dificultades que encuentran quienes acuden a la Escuela de Náutica para sacarse, por ejemplo, la titulación de patrón de costero polivalente. «Se les exige que tienen que tener tanto días de mar en un embarcación de más de 12 metros, pero aquí el 70% de las embarcaciones son de menos de 12 metros», explica el presidente de la Federación de Cofradías, que añade que «no sirve de nada que haya más de cien apuntados para lograr la titulación de patrones si no tienen esos días de navegación».
La coyuntura económica es otra que afecta al sector pesquero asturiano. El encarecimiento del precio del combustible, la bajada de precios o la disminución de las ventas de algunas especies de pescado por la «psicosis» del anisakis son otros factores que derivan en que en la flota de bajura desaparezcan embarcaciones constantemente y, por tanto, puestos de trabajo. Dimas García dice que en el sector asturiano trabajan actualmente unas 1.500 personas, pero recuerda que esos empleos, a su vez, generan otros en tierra.
Un 67,4% menos de embarcaciones en 100 años
En los últimos 25 años, el censo de embarcaciones pesqueras asturianas ha disminuido un 67,4%. Si bien en 1992 se contabilizaban en las diferentes cofradías de la región 633 barcos, en la actualidad son 210 las que quedan, según cifra el presidente de la Federación de Cofradías. Parte de ese descenso lo achaca Dimas García a que hubo unos años «que se hacía fortuna desguazando el barco y vendiendo la cuota». Desde hace dos, esa práctica no está permitida, pero el mismo apostilla que «el barco no bale nada sin una cuota» para salir a una faena con la que ganarse el sustento.
Pendiente queda, por tanto, el sector pesquero asturiano de las negociaciones y de las cuotas que decidirá la UE en las próximas semanas, aunque con las propuestas que hay sobre la mesa «las peores perspectivas» se vaticinan para Asturias y el resto del Cantábrico.