El vandalismo se hace ultra

Luis Ordóñez
L. Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

Placas, monolitos y monumentos en recuerdo de las víctimas de la dictadura, del holocausto nazi o los masones sufren ataques en Asturias

07 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Durante décadas, las cuatro por las que se extendió la dictadura, los monumentos en los espacios públicos sólo podían honrar a los del bando vencedor de la Guerra Civil, con la llegada de la democracia, durante la mayor parte de sus primeros años, entre llamadas a olvidar el pasado, fueron muy pocas las instalaciones que recordaran a las víctimas del franquismo y no fue casi hasta los inicios del nuevo siglo cuando un movimiento social creciente demandó que se investigaran las desapariciones, se exhumaran fosas comunes y se hicieran recordatorios públicos de fallecidos republicanos, pero también de quienes padecieron el exterminio nazi. Todos ellos, a lo largo de los últimos meses han sufrido una serie de ataques vandálicos en Asturias, en la mayoría de los casos con lanzamientos de pintura aunque ha habido algún destrozo; en esta última semana la víctima ha sido una pequeña placa en recuerdo de la primera logia masónica mixta de la ciudad.

Rojos, judíos y masones, las tres patas del «contubernio» internacional que usaba la dictadura como pantalla de su discurso han padecido ataques recientes en Asturias. En Oviedo se instaló a comienzos del año pasado un monumento en el Campo de San Francisco en recuerdo de las víctimas del Holocausto nazi. Instalado a instancias de la Comunidad Judía, rinde homenaje a la memoria de los que murieron en campos de exterminio nazi, entre ellos, más de 80 asturianos y sirvió para sustituir a otro que estaba ubicado en el parque de invierno y que fue sistemáticamente vandalizado por grupos de extrema derecha. Pero en marzo de este 2018, fue pintarrajeado con mensajes ultras y oscuras referencias antisemitas a los 'ilumininati'.

En la Cuesta de Vindoria, en Langreo, una placa en un monolito recuerda los nombres de tres hombres y cinco mujeres (dos de ellas embarazadas) que fueron asesinados allí por los franquistas en noviembre de 1937. A comienzo de ese mismo mes pero de 2018, la placa fue cubierta con pintura blanca y después de su limpieza, apenas unos días después amaneció de nuevo con pintura, en esta ocasión con los colores de la bandera rojigualda.