El vandalismo se hace ultra

Placas, monolitos y monumentos en recuerdo de las víctimas de la dictadura, del holocausto nazi o los masones sufren ataques en Asturias


Redacción

Durante décadas, las cuatro por las que se extendió la dictadura, los monumentos en los espacios públicos sólo podían honrar a los del bando vencedor de la Guerra Civil, con la llegada de la democracia, durante la mayor parte de sus primeros años, entre llamadas a olvidar el pasado, fueron muy pocas las instalaciones que recordaran a las víctimas del franquismo y no fue casi hasta los inicios del nuevo siglo cuando un movimiento social creciente demandó que se investigaran las desapariciones, se exhumaran fosas comunes y se hicieran recordatorios públicos de fallecidos republicanos, pero también de quienes padecieron el exterminio nazi. Todos ellos, a lo largo de los últimos meses han sufrido una serie de ataques vandálicos en Asturias, en la mayoría de los casos con lanzamientos de pintura aunque ha habido algún destrozo; en esta última semana la víctima ha sido una pequeña placa en recuerdo de la primera logia masónica mixta de la ciudad.

Rojos, judíos y masones, las tres patas del «contubernio» internacional que usaba la dictadura como pantalla de su discurso han padecido ataques recientes en Asturias. En Oviedo se instaló a comienzos del año pasado un monumento en el Campo de San Francisco en recuerdo de las víctimas del Holocausto nazi. Instalado a instancias de la Comunidad Judía, rinde homenaje a la memoria de los que murieron en campos de exterminio nazi, entre ellos, más de 80 asturianos y sirvió para sustituir a otro que estaba ubicado en el parque de invierno y que fue sistemáticamente vandalizado por grupos de extrema derecha. Pero en marzo de este 2018, fue pintarrajeado con mensajes ultras y oscuras referencias antisemitas a los 'ilumininati'.

En la Cuesta de Vindoria, en Langreo, una placa en un monolito recuerda los nombres de tres hombres y cinco mujeres (dos de ellas embarazadas) que fueron asesinados allí por los franquistas en noviembre de 1937. A comienzo de ese mismo mes pero de 2018, la placa fue cubierta con pintura blanca y después de su limpieza, apenas unos días después amaneció de nuevo con pintura, en esta ocasión con los colores de la bandera rojigualda.

Desde finales del verano se ha producido toda una oleada de ataques a distintos monumentos de este tipo a lo largo de toda la comunidad. A comienzos de octubre se lanzó también pintura contra la estatua que recuerda a Aida de La Fuente en Oviedo, una figura icónica de la revolución de 1934, sólo horas después de que se denunciara el lanzamiento de pintura roja sobre el monumento dedicado a los represaliados por el franquismo en el cementerio de El Salvador de Oviedo. Este último caso se produjo casi a continuación de que tuviera lugar la polémica actuación de un artista que pintó una paloma de la paz sobre la tumba de Franco en el Valle de los Caídos por lo que entonces se interpretó como una especie de represalia. 

En 2017, el Ayuntamiento de Oviedo pintó con los colores del arcoiris los bancos de la plaza de la Escandalera en el centro de la ciudad dentro de las iniciativas de apoyo a la celebración del Orgullo Gay; y se quedaron así como símbolo de la apertura de la capital. Pero en el 12 de octubre varios de ellos amanecieron repintados también con los colores de la bandera de España. El concejal de IU, Iván Álvarez, destacó entonces, antes de anunciar que recuperarían los colores del arcoiris, que «lo que está claro es que se escogieron esos bancos para tapar una bandera que representa los derechos del colectivo LGTB» y señaló que el homenaje del Orgullos había tenido una gran acogida tanto entre los ciudadanos como en los turistas.

Con todo, el que más inquina ha recibido es el monumento a los combatientes en la batalla del Mazucu. En lo alto de la montaña, en Llanes, recuerda una de las batallas más duras e intensas del frente norte en la Guerra Civil, en ella se enfrentaron alrededor de 6.000 republicanos contra fuerzas de 30.000 hombres del bando sublevado y contó con una importante participación de la aviación fascista, con ataques de la Legión Condor nazi. El primero de los monumentos fue destrozado, y después de reconstruido fue atacado de nuevo. Así hasta once veces, de forma sistemática. Con el tiempo se llegó a reconstruir con un anclaje de hormigón y aún así, el pasado mes de septiembre, apareció inclinado después de que desconocidos intentaran derribarlo.

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