Asturias se personará en los tribunales para defender que el eucalipto no es una especie invasora

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

Eucaliptos en el robledal.Eucaliptos en el robledal
Eucaliptos en el robledal

Aunque la especie apenas ocupa un un 6% de la superficie representa el 70% de la madera aprovechada en la comunidad

08 dic 2018 . Actualizado a las 10:41 h.

El futuro de eucalipto de dirimirá en los tribunales; por un lado los defensores de que que se trata de una especie invasora que daña el terreno y afecta de forma negativa a otras especies autóctonas, del otro quienes señalan que no se trata de un árbol que se expande por sus propios medios sin control sino que es un cultivo regulado y que además, da soporte y forma muy relevante, a la industria maderera. Entre estos últimos estará el Gobierno del Principado que junto a la Xunta de Galicia hará valer su posición frente al recurso planteado por un ayuntamiento gallego, el de Teo, en A Coruña.

La personación de Asturias llega después de la pregunta del Ministerio de Medio Ambiente de si querría hacer valer su posición. El concejo de Teo alega que la decisión de no considerar especie invasora al eucalipto se hizo sin tomar en consideración las recomendaciones del comité científico del propio Ministerio. Sin embargo, el gobierno asturiano postula que la expansión del eucalipto se produce por su uso como cultivo forestal por parte de los propietarios, que es antrópica, debida a la mano del hombre y que no se puede equiparar a la de especies como el plumero de la pampa. 

Así, entre los argumentos del Principado está que «la situación actual del eucalipto no obedece a un desarrollo descontrolado proveniente de un supuesto carácter invasivo que no se ha demostrado, sino a que muchos propietarios forestales la plantan de forma consciente al considerararla la mejor alternativa de inversión forestal en su terreno». También recalca que, en todo caso, «no es un problema ambiental sino administrativo, de ordenación del territorio» y que el Principado «consciente de las ventajas que ofrece a los propietarios y de los problemas que puede ocasionar no limitar su cultivo no permite la sustitución de otro tipo de frondosas».

En este sentido, el Ejecutivo asturiano recordó que en la comunidad no está permitido el cultivo de la variedad nitens, capaz de desarrollarse en alturas superiores a los 400 metros. Los árboles que crecen en Asturias son de la variedad globulus, que resiste a muchas cosas, pero no al frío y a las heladas de los inviernos cantábricos. Asturias no permite plantar eucaliptos ni pinos en las fincas cortadas de castaños, roble haya u otras especies frondosas autóctonas y desde el Principado se afirma además que sobre la especie recae un «prejuicio estético» propio de «la sociedad urbana que no está demostrado científicamente ni es comportido por la sociedad rural».

Impacto económico

El argumentario del Principado resalta también la importancia «de la consideración como cultivo humano susceptible de regulación y que la inclusión como como especie invasora implicaría la desaparición de esta actividad económica lo que conllevaría grandes perjuicios económicos cuya compensación debe ser tenida en cuenta».

Por eso ofrece algunos datos. Sólo en el ámbito asturiano, el eucalipto ocupa alrededor de 60.000 hectáreas, lo que supone el 6% de la superficie. Pero, con cifras correspondientes al año 2016, la especie produjo en Asturias unos 850.000 metros cúbicos de madera, lo que es el 70% de la madera aprovechada y con una producción real de 14 metros cúbicos por hectárea estas superficies. Así señala que «tiene una gran relevancia económica en la comarca cantábrica, es una de las especies madereras más relevantes de la península y la que mayor proyección tiene dando soporte a un sector industrial estratégico de primera necesidad».

En el ámbito nacional, el eucalipto ocupa unas 650.000 hectarias, el 3% de la superficie forestal española pero produce del orden del 30% de la madera que se aprovecha en España. Todo ello, según destaca el Principado, para «dar respuesta a la demanda creciente de derivados de su madera tableros, madera laminada y sobre todo productos de celulósicos».