Las peticiones de nacionalidad, en mínimos históricos

La crisis económica y el endurecimientos de los requisitos desanima a los extranjeros a cursar la petición. Asturias todavía no realiza exámenes para acreditar el conocimiento constitucional

Bandera de España arrastrada por la marea, en la playa de San Lorenzo de Gijón
Bandera de España arrastrada por la marea, en la playa de San Lorenzo de Gijón

Es más caro y requiere más trámites. Adquirir la nacionalidad española es cada día más complicado. Esos nuevos obstáculos levantados por un real decreto aprobado por el PP en el año 2015, unidos a la crisis económica, ha dejado las peticiones en mínimos históricos. Esa situación, común a todo el país, es aún más grave en Asturias, donde ni siquiera se celebran los exámenes de conocimiento de la Constitución y la realidad socioeconómica que ahora requiere la legislación. Los inmigrantes empadronados en el Principado tienen que viajar a León o a Cantabria para poder superar la prueba. Todo este conjunto de factores ha quedado reflejado en datos concretos. En 2013, un total de 3.870 extranjeros asentados en la región adquirieron la nacionalidad. El año pasado esa cifra cayó a solo 494. Además, de esos 494, solo 272 fueron por residencia, el resto se deben a otros motivos, como los matrimonios o la llega por reagrupamiento familiar.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) es contundente. En España, durante el 2017 un total de 66.498 extranjeros residentes en España adquirió la nacionalidad española. Esta cifra supuso una disminución del 55,9% con respecto al año anterior. En Asturias, por su parte, pasó de 2.014 en 2016 a esos 494 en 2017. El descenso fue de más del 75%. Esa diferencia de 20 puntos se puede explicar por ciertas singularidades de la región, como el perfil de los migrantes, la situación económica y esas trabas extra que se han encontrado a la hora de regularizar su situación. Lo explican con detalles Javier Mahías, de la ONG ACCEM, y también Juan José Palacios, responsable del Centro de Información de Trabajadores Extranjeros (CITE) de Comisiones Obreras en Asturias. Ambos colectivos tienen entre sus funciones asesorar a la población migrante y conocen de primera mano sus circunstancias 

Las singularidades

La actual legislación explica muchas cosas. Lo detalla el propio Palacios. En noviembre de 2015, el PP aprobó el real decreto 1004/2015 que modificó la fórmula para solicitar la nacionalidad, la endureció. Pero, además, este real decreto necesitaba de un reglamento de procedimiento. Ese reglamento no salió adelante hasta casi un año después. Esto supuso que durante once meses estuviera paralizado porque nadie sabía cómo actuar. Si a esto se le une que tarda en resolverse entre un año y medio y tres años, esto implica que el número de nacionalidades concedidas todavía no ha tocado fondo. El responsable del CITE vaticina que en las siguientes estadísticas todavía puede ser inferior. Ese año de parálisis se arrastrará durante tiempo.

El siguiente factor a tener en cuenta es el endurecimiento de las condiciones, por los requisitos y por el precio. Las tasas para solicitar la nacionalidad cuestan 102 euros. El examen de conocimiento de la Constitución y de la sociedad, que tienen que pasar cuesta 85 euros. Si además el migrante procede de un país de habla no hispana debe superar otra prueba más, un diploma de español que acredita un nivel A2, según los grados de certificación homologados en Europa. Ese vale 130 euros. El resultado es que les cuesta un dinero del que no todos disponen.

Esto es una barrera común a todas las comunidades pero Asturias dispone de su dificultad extra. El examen de lengua española se realiza una vez al mes, de media, en el campus del Milán, en Oviedo. El de conocimientos constitucionales y socioculturales, en ningún lado. Palacios explica que el CITE lleva desde abril de 2016 reclamando, sin éxito, una solución. «Ahora mismo tienen que desplazarse a Santander o a León, lo que supone más dinero y, para muchos, un día de trabajo», comenta. Esta prueba de conocimiento corre a cargo del Instituto Cervantes, así que este organismo tiene que firmar algún tipo de convenio con otra institución para que lo realice. En Asturias será la Universidad de Oviedo. Palacios explica que ya está en marcha el convenio y que la sede será, probablemente, el campus de Llamaquique, en Oviedo. Cuando ya estén en marcha, habrá caído un obstáculo.

El acento de la crisis

Otra singularidad asturiana es el propio perfil de los extranjeros. A diferencia de lo que ocurre en España, la gran mayoría son mujeres que proceden de Latinoamérica. Esto implica dos cosas diferentes. Al no tener que demostrar el conocimiento de español, la tramitación es más rápida. Pero también son población más vulnerable a la crisis, por lo que ha habido un elevado flujo migratorio de regreso a casa desde que estalló la recesión. Palacios vuelve a los datos. Recuerda que en el 2012 había casi 51.000 empadronados en Asturias procedentes de otros países. En 2017, solo quedaban 38.800. «Para 2018 se espera un ligero repunte», reconoce.

Javier Mahías es el que pone un mayor acento en la crisis. Suma el descenso en la llegada de población migrante y el retorno de extranjeros que estaban a punto de cumplir las condiciones para acogerse a la nacionalidad pero que sufrieron el embate de la crisis y obtiene como resultado un descenso en el número de concesiones. «Cuando estaban a punto de conseguir el arraigo se fueron. Ahora, nosotros hemos detectado que de los inmigrantes que se han quedado muchos ya tienen la nacionalidad. Lo notamos en los programas en los que trabajamos», reconoce. También ha bajado el número de consultas que atienden.

El responsable de ACCEM cita otro elemento más: los requisitos para el reasentamiento y el reagrupamiento son muy exigentes. Uno es el que solicitan familiares que ya están en España con la residencia. El segundo para los refugiados. En ambos casos se trata de trámites largos y complicados. Es necesario tener este factor en cuenta, ya que en Asturias alrededor del 40% de las adquisiciones de nacionalidad son por motivos diferentes a la residencia, lo que abarca desde reasentamientos a matrimonios con extranjeros.

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