Alcoa mantiene la amenaza de cierre pese a los incentivos

Los sindicatos denuncian que la empresa planea llevar a su planta de Arabia Saudí la producción de Asturias y Galicia

Protesta en Alcoa en Avilés
Protesta en Alcoa en Avilés

redacción

Alcoa se ha adjudicado 400 megavatios de potencia en la subasta de interrumpibilidad que finalizó el miércoles, y en la que se han repartido 2.600 MW entre 124 empresas electrointensivas. Se trata de una serie de incentivos públicos que reciben las mayores compañías consumidoras de energía en compensación por tener que detener su producción por necesidades del servicio energético nacional. Por ejemplo, Alcoa ha tenido que interrumpir su trabajo este año 26 veces.

Sin embargo nada de esto ha dado esperanzas suficientes a los trabajadores de la planta en Asturias ni tampoco a los de Galicia, ni siquiera para los que no tienen una amenaza de cierre inmediato sobre sus cabezas. La multinacional del aluminio se ha adjudicado, para seis meses, seis bloques de 40 megavatios para su fábrica de San Cibrao (Lugo), la factoría que más energía consume en España; otros dos de la misma potencia para la de A Coruña, junto a 4 de 5 MW; y en Avilés, 2 de 40 y 7 de 5. Aunque no se han desvelado los importes que conllevan esas adjudicaciones, fuentes de la multinacional aseguraron que son «insuficientes» porque el precio ha sido menor que en ocasiones anteriores. Y no solo para el caso de A Coruña y Avilés, amenazados de cierre, sino también para San Cibrao. El recorte es de hasta un 40 % en el caso de los grandes bloques, según trasladó la multinacional a los sindicatos en la reunión que mantuvieron en la tarde de este jueves.

Pese a estos nuevos incentivos logrados para Avilés y A Coruña, la compañía norteamericana mantiene su ERE extintivo para 700 empleados de las dos plantas. «No es un problema de energía, sino de que son fábricas con problemas de productividad y de tecnología», según fuentes de Alcoa. Otra cosa es que esos incentivos conseguidos de nuevo sean un aliciente para posibles compradores.

La plantilla sigue recelando de todo lo que le explican. Creen que la empresa pretende cerrar para trasladar la producción de aluminio de A Coruña y Avilés (unas 150.000 toneladas) a Arabia Saudí. En ese país el grupo cuenta con una planta en Maaden con capacidad para 600.000 toneladas, fábrica que, según confirmó la empresa a los sindicatos, quiere ampliar. Prevé alcanzar un 25 % más de producción, que se corresponde justo con 150.000 toneladas. «Es una deslocalización en toda regla», lamentaban desde la plantilla.

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