Lecciones de capitalismo chino para EDP

Raúl Álvarez

ASTURIAS

La globalización quizá integre dentro de unos meses a la antigua Hidroelétrica del Cantábrico en unos de los enormes conglomerados chinos que juegan para ganar en el capitalismo del siglo XXI

30 dic 2018 . Actualizado a las 08:18 h.

Oviedo, Lisboa y quizá, como siguiente estación, Pekín. La globalización en tres pasos para la antigua Hidroelétrica del Cantábrico, EDP desde que la empresa pública portuguesa la incorporó a su grupo a comienzos de este siglo y quizá dentro de unos meses parte de unos de esos enormes conglomerados chinos que juegan para ganar en el capitalismo del siglo XXI. El año se agotó en un tira y afloja entre los gestores chinos y los lusos. Sus relaciones ya son amistosas, o eso se creía: China Three Gorges (CTG) ya posee el 88% de la división de Renovables de EDP, ahora privatizada, y también tiene en cartera casi una cuarta parte (el 23,27%) de la matriz.

Con ese espíritu de entendimiento, ambas partes estaban de acuerdo, en principio, para que los inversores chinos se convirtieran en propietarios de la totalidad de la empresa, pero la operación se torció al pasar del papel a los hechos. El Gobierno portugués dio su beneplácito, pero EDP decidió echarse atrás. El precio por acción que ofrecía CTG en su opa 3,26 euros le parecía demasiado bajo. Los ejecutivos lusos consideran que esa cantidad subestima el valor de la empresa. Las negociaciones aún siguen a finales de año.

CTG, en todo caso, da señales de no abandonar sus propósitos y de tener bien definido el propósito de entrar en el mercado ibérico. Al mismo tiempo que mantiene los contactos en Lisboa, desde noviembre se sabe que también ha empezado ya a hacer consultas con las comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, para conocer y aplacar cualquier objeción que pueda plantear la Comisión Europea por temor al surgimiento de una compañía con un dominio excesivo de las posiciones en el sur del continente. El mayor problema es que otra empresa controlada por el Estado chino tiene una participación del 25% en la firma que gestiona ya las redes eléctricas en Portugal. A Bruselas no le gusta la idea de que las mismas manos controles esas dos vertientes de la actividad en el sector.

Todos esos movimientos tienen lugar contra el fondo de un ejercicio en el EDP ha visto recortados sus beneficios. La empresa ganó 297 millones de euros en los nueve primeros meses del año, pero esa cifra supone una caída del 74% en comparación con el año pasado. La empresa explica ese frenazo en el negocio por causas ajenas a su actividad. Sus responsables han decidido hacer una provisión de fondos para el caso de que su litigio con el Estado portugués acerca de la devolución de fondos públicos que percibió como ayudas acabe en una derrota. El grupo, en todo caso, viene de un buen año 2017 en el que su beneficios se dispararon por encima de los 1.000 millones de euros. A ese bocado aspira el capital chino.