El año nuevo no apaga los conflictos laborales

Luis Ordóñez
L. Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

Protesta de los trabajadores de Alcoa en  Castropol
Protesta de los trabajadores de Alcoa en Castropol

Los trabajadores de Alcoa mantienen sus movilizaciones mientras el conflicto en TUA se recrudece ante la falta de acuerdo

02 ene 2019 . Actualizado a las 19:44 h.

Las campanadas del año nuevo no traerán paz para muchos de los conflictos laborales que se arrastran desde hace meses en Asturias. Son varias las movilizaciones convocadas para este mes de enero, especialmente destacadas las de los trabajadores de la factoría de Alcoa, en Avilés, que aguardan una solución al anuncio unilateral de cierre por parte de la multinacional; y también el enrocado conflicto del transporte urbano en Oviedo, que amenaza con un paro indefinido a comienzos del año nuevo. Aunque también se mantienen las protestas en sectores tan variados como la Justicia o los cuerpos de seguridad del Estado.

En el caso de Alcoa, que vive en la incertidumbre después de que la compañía anunciara la clausura de sus plantas en Avilés y A Coruña, la movilización de los trabajadores es constante con concentraciones diarias a las puertas de la fábrica. Para el próximo día 12 de enero está anunciada una marcha que partirá de la planta hasta el Ayuntamiento de Avilés. El comité de empresa ha tenido duras palabras para el Ejecutivo central en los últimos días tras acusarles de no estar plenamente implicados en la búsqueda de una solución que pueda pasar por la adquisición de las factorías por parte de una compañía distinta a Alcoa, algo semejante al lo que ocurrió con Vestas, en León. El Gobierno sí ha puesto sobre la mesa un plan de tarifas eléctricas más competitivas dirigidas a la industria pero  no ha sido considerada una oferta suficiente por parte de la multinacional.

Con todo, el más enconado de los conflictos laborales en el presente se ubica en Oviedo, en la empresa Transportes Unidos de Asturias (TUA) que presta el servicio de autobús urbano en la capital. Conductores y compañía arrastran desde hace semanas una querella laboral que amenaza en devenir en una huelga indefinida si no se encuentra una solución antes del próximo 4 de enero. Ese día concluirá el tercero de los paros parciales convocados por el comité de empresa (junto al 2 y el 3 del nuevo mes) en una protesta que ha puesto sobre la mesa reclamaciones sobre precarización de los contratos y respeto a las jornadas de descanso y horas extra. Pero también un asunto más: la manera en la que se regirá, y las sanciones que conllevará el alcolock, el dispositivo que impide que un autobús arranque si el conductor da positivo en la ingesta de bebidas alcohólicas. La empresa asegura que los trabajadores se niegan a aceptar este control y el comité aduce que reclama un protocolo para implementarlo y un plan de salud laboral. En las últimas jornadas de huelgas, el pasado 27 de diciembre, la compañía denunció ataques a dos vehículos en las protestas y a comienzos del año nuevo hasta 22 «emboscadas» en algunos casos con pasajeros en el interior de los vehículos.

Más allá del carbón

Cumplido ya el 31 de diciembre el plazo final para el cierre de las explotaciones mineras que no son rentables, los trabajadores de Hunosa cerraron el conflicto con un acuerdo in extremis con bajas incentivas y prejubilaciones aunque el se mantendrán trabajos de mantenimiento y el pozo Nicolasa seguirá abierto para surtir la térmica de La Pereda. Con todo, quedaron flecos para los trabajadores de las subcontratas que mantuvieron encierros hasta bien entrado el mes de diciembre.

En todo caso, el conflicto del carbón en Asturias va más allá de las propias explotaciones mineras. Con la amenaza del cierre de las centrales térmicas, como en el caso ya anunciado de Iberdrola para sus centrales de Lada y Velilla, los problemas se han extendido a muchos sectores adyancentes. Además del empleo directo de las centrales, la preocupación ha crecido en el sector del transporte y en los puertos dado la enorme cantidad de mineral de importación que llega a través del Musel. En Asturias son alrededor de 300 camiones los que circulan de forma diaria para transportar ese carbón extranjero a las térmicas.

El transporte ha sumado además a sus demandas la inquietud por los incrementos de los peajes (en el Huerna, entra en vigor en enero una subida del 1,67%) y Fomento ya ha expresado su intención de extender el sistema de pago a la totalidad de la red viaria por caretera. El presidente de Asetra, Ovidio de la Roza, ha alertado incluso de un paro de carácter estatal, a comienzos del nuevo año si continúan sin escuchar sus reivindicaciones y continúa la «agresividad» hacia su mercado.

Jueces y policías

En noviembre se produjo una huelga inédita de jueces y fiscales que podría repetirse también en este 2019. El Gobierno central ha puesto sobre la mesa una propuesta de incremento salarial que todavía debe estudiarse. La ministra Delgado ha emplazado a todos los colectivos a una próxima reunión el 10 de enero para seguir avanzando en el estudio de sus reivindicaciones salariales.

Lejos del acuerdo, sin embargo, se encuentran conflictos como los de los funcionarios de prisiones, que han protagonizado varios paros y cortes de carreteras, también en la cárcel de Asturias, y que en las últimas semanas se han recrudecido a nivel nacional con lo que la dirección de prisiones ha calificado como una «huelga encubierta» después de un elevado número de funcionarios solicitaran de forma simultánea tres días de baja por estrés. Junto a todos ellos, de manera conjunta agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, mantienen desde hace meses la demanda de equiparación salarial con otros cuerpos de seguridad autonómicos. En Asturias de han sucedido las concentraciones ante la sede de la Federación Socialista Asturiana (FSA), en Oviedo.

Sobre tres empresas de tamaño mediano pese también la amenaza de la incertidumbre a corto plazo en el Principado. Se trata de Chemastur, la empresa de fertilizantes en Avilés, que ha anunciado el despido de ocho trabajadores aduciendo causas económicas aunque los sindicatos afirman que no fueron informados. También Brico Depot, que anunció su intención de abandonar la península ibérica, donde cuenta con 31 establecimientos, uno de ellos en Corvera. Por último los problemas económicos de Modultec mantienen la incertidumbre entre la plantilla.