Liberbank y Unicaja: dos son el doble que uno

La fusión de los dos bancos, que ambas partes estudian permitiría duplicar su tamaño al heredero de la antigua Cajastur, y la convertiría en la sexta entidad bancaria del sistema financiero español

Liberbank
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Oviedo

Dos eternos candidatos a fusionarse parecen a punto de dar el paso a medida que se agota 2018. Liberbank, el banco creado alrededor de la antigua caja de ahorros asturiana, y Unicaja, con su pasado similar de entidad de referencia en muchas localidades andaluzas, ya no se ven con fuerzas suficientes para sobrevivir por separado en el nuevo paisaje, habitado por pesos pesados y candidatos a ser carne de absorción, surgido tras la crisis sobre los escombros del sistema bancario español anterior a 2010. Cuando el consejero de Industria, Isaac Pola, admitió el 13 de diciembre que el Gobierno asturiano estaba al tanto de los contactos entre ambas partes y que las conversaciones habían adelantado tanto que cabía hablar de una fase avanzada de la negociación solo confirmó un secreto a voces que los analistas financieros daban por descontado hace tiempo.

Unicaja y Liberbank ya se conocen bien porque han hablado en el pasado, han hecho cuentas y hasta han bosquejado un organigrama conjunto tras la fusión en el que el economista asturiano Manuel Menéndez, patrón de Cajastur en primer lugar y de Liberbank más adelante, continuaría como consejero delegado de la nueva entidad. Salvo que alguno de los dos bancos se eche súbitamente atrás, lo que no parece probable después de que ambos comunicaran como un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que estudiaban su fusión, no se ven trabas a la operación por ninguna parte. Ni el propio regulador bursátil, ni el Banco de España, más bien proclive a que se formen bancos grandes, ni los gobierno autonómicos de Andalucía o Asturias han pronunciado una palabra en contra de la posibilidad. A los inversores les atrae. La reacción de la bolsa a la notificación a la CNMV fue una fuerte subida de los dos bancos: ambos se revalorizaron más de un 15% en un solo día.

La preocupación viene del lado de los trabajadores. La prensa económica calcula que, en el caso de concretarse la unión, la nueva entidad resultante podría decidir hasta 3.000 despidos, aunque más de 1.200, incentivados, ya están en marcha por separado en Unicaja y Liberbank. Juntos, suman más de 11.000 empleados y 1.800 oficinas. Los sindicatos calculan que lo peor de los despidos se daría en los servicios centrales, donde habrá redundancias y duplicidades, pero creen que la plantilla asturiana de Liberbank no debería estar en discusión. La entidad ya se ha sometido a una dieta estricta de adelgazamiento y cierre de sucursales. Conserva 150 y casi 1.000 puestos de trabajo, pero apenas coincide con Unicaja en el Principado. La entidad andaluza solo mantiene tres oficinas en Asturias: una en Oviedo, otra en Gijón y la última en Avilés.

Para el Gobierno asturiano, el objetivo es que no se pierdan empleos, negocio ni el arraigo heredado de Cajastur que Liberbank aún tiene en la comunidad autónoma. Pero ni los sindicatos ni los analistas creen que el fruto de la fusión con Unicaja signifique el final de la partida. De esa fusión saldría el sexto banco por tamaño de todo el sistema español. Hoy por hoy, Liberbank, a solas, ocupa la undécima posición. Con Unicaja duplicaría su tamaño y, aun así, seguiría lejos de la quinta plaza. Los cinco grandes lo son tanto que nadie está libre de acabar en sus manos.

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