El primer día del área central de Asturias

Los seis grandes concejos, el Principado y representantes del Gobierno central dieron en febrero el sí a la integración de políticas y redes de transporte en una reunión en Siero. Aún está por ver hasta dónde llega el nuevo intento para un objetivo antiguo

El consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra rodeado de los alcaldes de Oviedo, Wenceslao López; Avilés, Mariví Monteserín; Gijón, Carmen Moriyón; Langreo, Jesús Sánchez; Mieres, Anibal Vázquez; y Siero, Angel García.El consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra rodeado de los alcaldes de Oviedo, Wenceslao López; Avilés, Mariví Monteserín; Gijón, Carmen Moriyón; Langreo, Jesús Sánchez; Mieres, Anibal Vázquez; y Siero, Angel García
El consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra rodeado de los alcaldes de Oviedo, Wenceslao López; Avilés, Mariví Monteserín; Gijón, Carmen Moriyón; Langreo, Jesús Sánchez; Mieres, Anibal Vázquez; y Siero, Angel García

Oviedo

Han pasado diez meses desde el día 22 de febrero y aún no está claro si lo que se anunció entonces en la casa consistorial de Pola de Siero fue el principio de un tiempo nuevo o un ejercicio más de palabrería que no lleva a ninguna parte. El acto iba en serio: el consejero de Infraestructuras, los alcaldes o tenientes de alcalde de los seis mayores ayuntamientos y el presidente de la Federación Asturiana de Concejos se dieron cita para firmar y escenificar el nacimiento del consejo que creará, dirigirá y gestionará de una vez por todas el área central metropolitana, la integración de los lugares donde vive y trabaja el 80% de la población de la comunidad autónoma. El tiempo para pasar de la competencia a la cooperación entre las ciudades asturianas se agota, según llevan años advirtiendo economistas y geógrafos, las políticas contradictorias están arruinando los espacios comunes y los plazos para optar a las subvenciones europeas destinadas a grandes urbes son cortos.

El impulso de febrero, sin embargo, se diluyó en la segunda mitad del año. Se crearon consejos municipales pero de la otra gran cita autonómica, prevista en principio para octubre, no se encontró ni rastro en ninguna agenda. Con el respaldo de dos iniciativas aprobadas en la Junta General y en contra del parecer de un PP que no se ahorró nada en sus críticas al proyecto, se sumaron a la cumbre municipal de Siero los alcaldes de Oviedo, Avilés, Langreo, Mieres y el concejo anfitrión, además del teniente de alcalde de Gijón. Eran miembros de PSOE, IU y Foro Asturias. Fernando Lastra representó al Gobierno autonómico y tres jefes de áreas de la Delegación del Gobierno acudieron a exponer los puntos de vista del Ejecutivo central, presidido aún por Mariano Rajoy.

Lo que salió del cónclave fue la voluntad de poner en marcha las dos primeras comisiones del futuro Consejo Metropolitano de Asturias: una dedicada a estudiar la organización propia del ente y otra a abordar soluciones a los problemas de tráfico, transporte público y movilidad en la saturada área central de la región. Los expertos recomiendan también vivamente un enfoque común de la ordenación del territorio y, ya en las directrices presentadas por el Principado en 2016, advertían de que la proliferación desordenada de espacios industriales, centros comerciales y equipamientos educativos periféricos y desconectados de las redes del transporte público estaban causando un daño grave y quizá irreversible a toda esa amplia franja de terreno.

El PP es la única formación con reparos de principio al Consejo. Lo considera un órgano inútil, redundante y sintomático del fracaso de las políticas del PSOE. Podemos tiene objeciones. No a la existencia del consejo, sino a su dimensión municipal, en la que ya encallaron intentos anteriores. A los expertos no les preocupa demasiado la atomización. En España, en Europa y en el resto del mundo existen ejemplos funcionales de áreas metropolitanas sin una ciudad dominante en su interior: Vigo-Pontevedra, la bahía de Cádiz, la cuenca del Rühr, Minneapolis-Saint Paul. La cuestión, apremian, es hacer algo ya.

 El AVE vuelve a alejarse

La llegada de la alta velocidad ferroviaria a Asturias con la apertura de la variante de Pajares es un espejismo que la comunidad persigue desde los años 80. Cuando se acerca al objetivo y las fechas anunciadas por un ministro, la luz cambia y el objetivo vuelve a alejarse en el tiempo. A principios de año, el ministro de Fomento Íñigo de la Serna ratificó su compromiso de tener los trenes transportando viajeros en el verano de 2020. Después de la caída del gabinete Rajoy, su sucesor, José Luis Ábalos, solo se compromete a tener lista la infraestructura en ese año. El tráfico comercial no será posible, según su calendario, hasta 2021.

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