Avilés quiere cambios sin reinvenciones. La ciudad busca ajustar su economía industrial a las exigencias ambientales y competitivas del siglo XXI, pero no renuncia a ella. No quiere ser otra cosa. Aunque los golpes y las crisis del otoño, con el incendio en las baterías de cok de Arcelor y el anuncio del cierre de la fábrica de Arcelor, hayan puesto el foco en las malas noticias para acabar el año, hay proyectos en marcha para que la comarca mantenga su pujanza en un entorno nuevo. En julio, la Isla de la Innovación acogió el congreso anual de los parques tecnológicos más vanguardistas de España y en agosto el pleno municipal aprobó los nuevos usos del Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA), que admite la posibilidad de reservar parte de su suelo a instalaciones educativas y permite que se instale en él con seguridad jurídica la Escuela Superior de Arte de la comunidad autónoma.

La Isla de la Innovación ya ha reclamado su lugar entre los espacios industriales más creativos de España. En julio, la alcaldesa, Mariví Monteserín, dio la bienvenida a los participantes en su congreso con un resumen de los logros conseguidos en el polo de desarrollo creado alrededor del Centro Niemeyer: fabricación de piezas fundamentales del acelerador de partículas del Laboratorio Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) de Ginebra y para el mayor observatorio astronómico en tierra del mundo, en los Andes chilenos; desarrollo del proyecto de la Manzana del Acero, el mayor centro de investigación del acero del mundo, que reproducirá a escala un ciclo completo de producción del acero; el encargo de una de las tres plataformas del mayor parque eólico flotante creado en el mundo, y el primero que se levante sobre plataformas sumergibles; elección como sede  del centro de investigación en 3D de una de las mayores productoras mundiales de acero: ArcelorMittal.

En las baterías de coque, que precisamente Arcelor cerrará en el primer semestre de 2020 para trasladar su actividad a otras instalaciones más modernas y limpias en Gijón, hay una decisión tomada para sustituir una tecnología contaminante por nuevos proyectos de otro tipo. El Ayuntamiento y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ya tienen un acuerdo para acometer la descontaminación de los suelos y su reutilización para el asentamiento de otras industrias.

Durante algunos días de octubre, los sindicatos temieron un cierre inmediato de las baterías como consecuencia del incendio fortuito declarado en una cinta transportadora que obligó a paralizar su actividad. Si se hubieran enfriado por completo, la rentabilidad de su arranque era dudosa. Pero el esfuerzo de la plantilla consiguió evitarlo y la empresa ha anunciado que, a pesar de ese accidente, mantiene su calendario y asumirá las inversiones previstas para que sigan en marcha aproximadamente otro año y medio. Las negociaciones de Alcoa con el Ayuntamiento y con su plantilla, por el contrario, no han sido tan fáciles. La multinacional estadounidense ha anunciado su marcha y no da muestras de tener interés por revertir esa decisión.

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Avilés busca su industria del siglo XXI