Hablan de un «partido» que aún no está perdido pero al que ya le quedan pocos minutos. Mañana, si no se alcanza un acuerdo, expira el plazo dado por Alcoa para proceder a los despidos. Las plantillas de las dos factorías afectadas, A Coruña y Avilés, le echaron ayer el que puede ser su último pulso a la multinacional. Unas 3.000 personas, según la Policía Local, marcharon desde la plaza de A Palloza hasta la Delegación del Gobierno con consignas dirigidas a Pedro Sánchez y a la ministra de Industria, Reyes Maroto. Trasladan al Gobierno la última responsabilidad para evitar el peor de los desenlaces. «Necesitamos un cambio de actitud, un paso al frente», declaró Juan Carlos López Corbacho, presidente del comité de empresa. «Sánchez tiene que intervenir, tiene que dejarse ya de postureos», añadió Víctor Ledo, secretario general de Industria de Comisiones Obreras en Galicia.

«Sánchez tiene que intervenir, tiene que dejarse ya de postureos»

Los niños de los operarios encabezaron la manifestación con la pancarta Alcoa déixanos sen futuro. Representantes políticos del PP, En Marea, PSdeG y BNG, así como el alcalde, Xulio Ferreiro, se sumaron a la protesta que secundaron decenas de trabajadores de Avilés. Si el sábado se trasladaron los de A Coruña a la ciudad asturiana, ayer vinieron ellos en dos autobuses y en coches particulares. «Al Gobierno le quedan dos días, no puede continuar con su inmovilismo», denunció el vicepresidente del comité de empresa de Avilés, Daniel Cuartas. «Apelamos a la Constitución. Nadie pide nada que no esté escrito. El ejecutivo no puede consentir que se paren las fábricas. Tiene que presionar a Alcoa para que se las deje a un posible inversor o hacerse cargo mientras tanto», reiteró Cuartas.

Órdago a Industria

La cuenta atrás corre cada vez más deprisa. «No nos vale la propuesta que tiene la empresa encima de la mesa. Queremos saber de quién sale. Alcoa achaca que la propuesta que habla de un ERE  que llevaría a la extinción de tres cuartas partes de los contratos en ambas plantas y a su demolición sale del Ministerio de Industria», subraya López Corbacho.

Rechazan el ultimátum de la multinacional. Mantener la actividad parcial en A Grela y Avilés, de las que no aseguran su continuidad, y recolocar a algunos operarios en San Cibrao a través de prejubilaciones en la aluminera lucense. Una propuesta que solo salvaría 200 de los 686 puestos existentes y que abandona al 70 % de la plantilla. «É pan para hoxe e fame para mañá», dijo Roberto Vidal. Él sería uno de los recolocados. Esta mañana, a las 11.00 horas, dan una rueda de prensa enfrente al Ministerio que dirige Maroto. «Queremos que nos atienda y nos diga cuál es su posición final», anunció Corbacho. El comité de empresa también emplaza a la Xunta a otro encuentro prometido del que «no saben nada». Por su parte, Alcoa se niega a dar más prórrogas.

«Los vamos a acusar de ser ellos, los políticos, quienes cierren Alcoa»

En la manifestación no faltaron los gritos contra Pedro Sánchez y contra la ministra Reyes Maroto, para la que piden su dimisión si las plantas cierran. Las plantillas de A Coruña y Avilés admiten que tienen el apoyo de los políticos, a la marcha acudieron representantes de distintas formaciones, pero, ahora lo que necesitan son hechos. «Los vamos a acusar de ser ellos, los políticos, quienes cierren Alcoa. Esto para no nosotros no termina el martes», lanza Corbacho.

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Los trabajadores de Alcoa le piden a Sánchez un paso al frente y «menos postureo»