El MIR se hereda de generación en generación

La influencia de los familiares a la hora de que los estudiantes se decanten por hacer este examen es notoria


Redacción

«Mis dos padres son médicos» o «mi hermano estudió esta misma carrera». Estas son frases que comparten numerosos estudiantes que se presentaron hoy al MIR en Asturias: la prueba que dirimirá el futuro profesional de miles de personas. 225 preguntas y un tiempo de cinco horas separan a estos estudiantes de la especialidad soñada: esa por la que tanto esfuerzo, dinero y nervios han gastado hasta llegar a este momento. Un camino en el que los familiares juegan un papel clave: no solo como apoyo psicológico y económico, por el desembolso que supone prepararse para esta prueba, sino como tutores profesionales. El hecho de que familiares del entorno cercano de estos estudiantes influyan en la decisión de elegir carreras del ámbito médico es notable. 

Una familia que, a poco de empezar el examen, son las personas más socorridas a la hora de templar los ánimos y para insuflar aliento a los parientes que se enfrenta a la dura prueba. Sin embargo, no siempre la emoción la acaban desbordando los que decidirán parte importante de su futuro profesional en las siguientes horas. Los benjamines de la casa también se contagian de la tensión del momento, y acaban por soltar alguna lágrima, siendo consolados por los hermanos o familiares que se presentan al MIR. 

Multitud de estudiantes llegan de diversos puntos del país para acometer esta prueba en Asturias, y casi todos llegan acompañados por sus progenitores en unos momentos en que la calma y la tranquilidad se cotizan muy alto. Sin embargo, los hay que, debido a la enorme distancia entre su comunidad natal y el Principado, o por que los padres se encuentren ocupados, deben asistir solos al MIR, aunque el aliento familiar sigue estando presente. Este es el caso del malagueño Daniel de Santos. Este joven preparó el examen durante siete meses en Asturias, y se muestra confiado en sus posibilidades de lograr una buena plaza. Aunque sus padres no pudieron acompañarle en estos momentos tan importantes, considera que «con la tecnología no hay ningún problema, estoy en contacto con ellos y me mandan mucho ánimo». Sus padres son médicos, y al malagueño le encantaría dedicarse a cualquier ámbito de la rama quirúrgica, y le da igual donde.

Los corrillos de amigos son la otra cara de la moneda en los instantes previos a la entrada a las aulas. Ya sea para repasar conceptos, compartir el estrés, o simplemente tratar de relajarse en compañía, numerosos estudiantes se congregan en grupos en los que no faltan libretas y carpetas con apuntes. Íñigo Fernández, del País Vasco, dedicó 17 meses a prepararse en Asturias para el MIR junto a un grupo de amigos que le acompañan en este día, y con los que, después de la prueba, compartirá impresiones sobre qué tal le fue. El joven también se decanta por la especialidad de Quirúrgica, aunque todavía no es una decisión que haya cerrado por completo. «En unos días visitaré varios hospitales para decidirme», apunta. Fernández es otro caso de que la Medicina se hereda en la familia, ya que sus padres son médicos.

Del País Vasco también son Miguel Errastin y Josu Erquicia, que apuran los instantes antes de entrar en las aulas para despejar momentáneamente la cabeza y relajarse antes de acometer la esperada prueba. Los jóvenes prepararon el examen en Asturias, y todavía no saben qué especialidad elegirán. Lo que tienen claro es que, sea cual sea, no les importa dónde deban realizarla. «Se hará donde sea, donde buenamente se pueda», comentan. El interés por la Medicina les viene también de familia, ya que el padre de Errastin es médico, mientras qu el hermano de Erquicia también se dedica a esta profesión.

El agotador recorrido que han llevado a cabo estos estudiantes desde que comenzaron a preparar el examen llega a su fin. Pablo Andreu, de Santander, cuenta las horas para acabar una prueba para la que se ha estado preparando a conciencia un año en Asturias, lugar donde la mayoría de los estudiantes deciden formarse para acometer el MIR. Se muestra exhausto por el esfuerzo dedicado, así como la tensión ligada a este examen. El cántabro, que solo tiene la mente puesta en la prueba, afirma que le gustaría dedicarse a la Oncología. Respecto al lugar donde realizar la especialidad, no tiene ninguna preferencia. 

Los miles de estudiantes que poblaban el campus del Cristo se arremolinaban momentos previos del examen en las inmediaciones de las aulas, donde los responsables de velar por el correcto desarrollo de la prueba les indicaban las instrucciones a seguir. Los nervios, a flor de piel, se entremezclaban con el silencio que imperaba en los pasillos mientras iban nombrando a los estudiantes para ir entrando en las aulas. El tiempo de examen se aproximaba, y solo quedaba concentrarse, entrar en la clase, y darlo todo.

Cerca de 2.500 estudiantes se enfrentan al MIR en Oviedo

Un total de 35.114 aspirantes optan este sábado a una de las 8.402 plazas convocadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para el total de las titulaciones de acceso a la formación sanitaria especializada; casi un 5 % más que el año pasado, y de las cuales 6.797 corresponden a Medicina (MIR), según Europa Press. En el caso del Principado, casi 2.500 estudiantes se enfrentan a esta prueba.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y las comunidades autónomas, en el Pleno de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, aprobaba el pasado mes de septiembre un aumento de 284 plazas MIR para esta convocatoria, lo que supone un incremento del 4,4 % respecto al periodo 2017-2018. Para este examen, están admitidos 15.477 aspirantes, de los cuales el 63% son mujeres y el 37% hombres.

Respecto a la distribución del resto de las 8.402 plazas de formación sanitaria especializada en régimen de residencia por titulaciones, y la variación con respecto a la convocatoria anterior se encuentra farmacia con 267 (aumento de 22 plazas, 9% más que en la convocatoria anterior); psicología con 141 (aumento de 6 plazas, 4,4% más); radiofísica 33 (aumento de 6 plazas, 3% más); química, biología y radiofísica con 71 (aumento de 7 plazas, 9,2% más); y 1.092 para enfermería (41 plazas más, el 3,9% con respecto a la convocatoria anterior).

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