Hacienda insiste: lo aportado a colegios concertados no se puede desgravar

El fisco rechaza que se hagan pasar por donativos porque con carácter general conllevan una contraprestación. Según la información que maneja el Gobierno, el cómputo de estas deducciones supera los 1.000 millones de euros

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Hacienda reclamará a los padres lo desgravado como donación en la concertada El fisco rechaza que se hagan pasar por donativos, porque con carácter general se ofrece una contraprestación. Según la información que maneja el Gobierno, el cómputo de estas deducciones supera los 1.000 millones de euros.

Redacción / La Voz

Las aportaciones a los colegios concertados no se pueden hacer pasar por donativos para deducirlas en la declaración de la rentaDespués de varios pronunciamientos de la Agencia Tributaria, fue la ministra de Hacienda la que insistió en el argumento. En una entrevista en televisión, María Jesús Montero recordó que estas cuotas mensuales, teóricamente voluntarias, «no son una donación, es un dinero que se entrega a cambio de una prestación», ya sean servicios complementarios, ctividades extraescolares o la mejora de las instalaciones o el equipamiento de los centros educativos, de los que se benefician los alumnos.

No hay, por tanto, «liberalidad». Es decir, una dádiva sin contraprestación, que como recuerdan en el fisco es uno de los requisitos recogidos en la ley del IRPF para que un donativo se califique como tal a efectos fiscales y se pueda deducir de la cuota del impuesto, con una bonificación del 75 % para los primeros 150 euros y del 30 % para el resto (porcentaje que puede subir al 35 % si la cuantía aportada a la misma entidad se mantiene durante más de dos ejercicios).

Desde el ministerio insistieron ayer en que no se ha producido un cambio de criterio y que tampoco hay una campaña de inspección masiva sobre los contribuyentes. Salían así al paso de la polvareda que levantó una frase de la ministra en esa entrevista, en la que aseguraba que «si por parte de la Agencia Tributaria se considera que no ha habido acomodo a la norma, se le pedirá a las familias que hagan una declaración complementaria, que es lo que se hace en estos casos», dando a entender que se podrían reclamar las cantidades deducidas de forma indebida en los ejercicios no prescritos (cuatro años).

Pero la polémica no es nueva. A finales del año pasado, el REAF, el organismo del Consejo General de Economistas especializado en asesoramiento fiscal, recomendó, dentro de sus consejos para elaborar la declaración de la renta, que no se incluyesen estas aportaciones como donativos, porque el fisco estaba incrementando el control de estos casos. Y citó el de un contribuyente asturiano al que le reclamaron la devolución de más de 300 euros que se había desgravado por el colegio de sus hijos, pagos que según la Agencia Tributaria «tienen causa directa en los servicios de enseñanza recibidos y poca duda cabe de que de no darse esta condición no existirían dichas entregas». No solo eso, sino que otro de los criterios que se utilizan para probar que los donativos no son tales, sino que hay contraprestación, es que solo se hacen las aportaciones en los diez meses que dura el curso escolar y su importe es fijo y se multiplica por el número de hijos que cada familia tenga en el centro, como destaca José María Mollinedo, secretario general de Gestha, sindicato de técnicos de Hacienda.

Que esas aportaciones no se consideren donativos no solo tiene efectos fiscales para los padres en la declaración de la renta, sino también para los centros educativos, en el impuesto de sociedades. De hecho, desde la Agencia Tributaria aseguran que en muchos casos primero se investiga a los colegios y es a partir de esa información cuando se empieza a tirar del hilo y se comprueba a los contribuyentes con hijos matriculados en el centro.

Entonces, si en la mayoría de los casos las aportaciones no cumplen los requisitos para deducirlas, ¿por qué a muchos padres les aparecen ya incluidas en el borrador de la declaración de la renta que les proporciona Hacienda? Mollinedo explica que se trata de un trámite automático, en el que el fisco simplemente vuelca la información aportada por las fundaciones que gestionan esos colegios, y que las comprobaciones se tienen que hacer luego, caso por caso, para determinar si se cumplen o no los requisitos.

Escolas Católicas: «No creemos que haya persecución. Estamos muy tranquilos»

La ministra de Educación comparecía ayer en la comisión de Educación para hablar de la nueva ley cuando la portavoz de Ciudadanos, Marta Martín, le preguntó qué pasará con las donaciones de las familias a los colegios. Isabel Celaá quiso recalcar que esa pregunta se la tenía que hacer a la responsable de Hacienda, María Jesús Montero, aunque comentó que según «sus noticias» el montante de las deducciones a Hacienda rondan los mil millones de euros.

¿Qué piensa la comunidad gallega afectada de esas supuestas revisiones? A Juana Otero, presidenta de Escolas Católicas, entidad que representa a más de cien colegios, le parece bien lo que hace Hacienda: «No creemos que haya persecución ni nada, en ese sentido estamos muy tranquilos. Se investigarán los casos que Hacienda considere que no están claros o tal vez que esté mal articulada la donación de las familias». En su agrupación no ha habido ninguna alerta porque ellos respetan la ley desde hace veinte años: «Si cumples los requisitos no hay ningún problema, y estos son que se trate de una fundación o de una congregación que no tenga ánimo de lucro, que la familia haga el abono de manera totalmente voluntaria y que no se reciba ninguna prestación a cambio».

La ley a la que se refiere Juana Otero es la 49/2002, de 23 de diciembre, que regula el régimen fiscal de las entidades sin ánimo de lucro y los incentivos fiscales a su mecenazgo.

Las familias, más molestas

Más molesta está la presidenta de las asociaciones gallegas de familias de centros concertados (Congapa), María José Mansilla. Ella recuerda que «si hemos desgravado a Hacienda es porque Hacienda lo ha permitido. Cuando preparas la declaración de la renta, automáticamente sale la deducción». Por eso, no entiende cuál es el problema: «Nosotros no estamos exentos del cumplimiento de la ley, y nadie pide eso», pero cree que el Estado no le puede decir con qué fundación puede colaborar si quiere una desgravación fiscal. «Si es una fundación, es una fundación» y además «parece que tenemos dinero en paraísos fiscales y apenas desgravamos 200 o 300 euros». Asume que el dinero puede acabar en unas obras del colegio, pero recuerda que estas entidades también colaboran con escuelas y clínicas en África, Asia o América.

Una madre que paga la cuota voluntaria: «Si es bueno para el colegio, es bueno para mis hijas»

S. Carreira

Esta santiaguesa, con dos hijas en un colegio concertado, paga unos treinta euros al mes por cada una y ve en la medida de Hacienda una «caza de brujas»

Inmaculada Gómez Míguez es una santiaguesa con tres hijos, dos niñas en edad escolar y un niño todavía pequeño, que van a un colegio concertado, La Salle. Ella paga la cuota voluntaria a su fundación, de unos treinta euros por hijo.

-¿Usted paga la cuota desde que empezaron sus hijas en el colegio?

-Sí, desde el primer momento. No tuvimos ninguna duda.

-¿Por qué lo hace? ¿Le animaron en el centro a hacerlo?

-No, en absoluto, nadie nos dijo nada ni sentimos que en ningún momento fuese una obligación. Nosotros estamos muy contentos con el colegio y nos damos cuenta de que el dinero que recibe de la Administración no es suficiente, así que colaboramos en la medida que podemos. Pagamos unos 30 euros por niña y nos parece una cantidad aceptable. Sabemos que hay otras familias que no lo abonan porque no pueden o no quieren. Nosotros no lo consideramos un recibo y si mañana tenemos un problema económico dejaríamos de pagarlo sin duda. Pero pensamos que lo que es bueno para el colegio es bueno para nuestras hijas.

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