Reyes Maroto: «Alcoa tiene la obligación de devolver a Galicia y a Asturias todo lo que le han dado»

La ministra de Industria tuvo que mover muchos hilos hasta conseguir que la empresa diese su brazo a torcer y frenase los cierres


La Voz

Reyes Maroto (Medina del Campo, 1973) mantiene la sonrisa afable. Nadie diría que lleva dos días corriendo España de una ciudad para otra... Pocas horas después de sentarse ante los representantes de la plantilla de Alcoa en A Coruña, explica cómo piensa salvar esa fábrica y la de Avilés.

-No querrá decir nombres, pero ¿quiénes son las empresas que están interesadas en Alcoa? ¿Cuántas son? ¿De dónde?

-Más que cuántas ofertas, lo importante es que las hay, y que hay dos plantas que se pueden vender. Algo que hasta hace poco no era así. El consejero delegado de Alcoa les dijo a los trabajadores que el 2018 era un buen año, que apostaba por las tres plantas que tenían en España... Y hoy vemos que no era así, porque la multinacional quiso cerrar dos de ellas. Pero hemos conseguido ganar tiempo, que los trabajadores sigan en sus puestos... No va a haber ningún despido hasta el 30 de junio, y ese es el tiempo que nos hemos dado para buscar posibles inversores. Ahora mismo la lista está muy abierta, seguimos recibiendo ofertas. Hemos constituido una comisión seguimiento, con un comité aquí, en Galicia, y otro en Asturias, para que se pueda trabajar más cerca de las plantas. En cada una de ellas vamos a tener un interlocutor de Alcoa, para hacer una valoración económica y evaluar la mejor oferta. Hay un plazo, actitud por parte de inversores de poder comprar las dos plantas...

-Las dos...

-Tenemos inversores para cada una de ellas, puede ser que vendamos las dos o por separado. Ambas comparten modelo de negocio, y también una falta de inversión importante, pero es verdad que la calidad de la materia prima, del aluminio primario, en la de A Coruña es mejor, pero comparten características similares. Y yo creo que, en un mercado en el que hay demanda, con voluntad y ganas de reflotar esas fábricas, seguramente se pueda encontrar un buen inversor. Lo importante es que estamos buscando una solución definitiva. Hoy tenemos una puerta abierta. El Gobierno ha puesto encima de la mesa algunos de los instrumentos a los que nos comprometimos. No somos sospechosos de quedarnos al margen de esta crisis, sino que desde el primer momento hemos trabajado en su solución. La voluntad es ganar esta partida y conseguir que efectivamente las dos plantas sigan productivas y se mantenga el mayor número de puestos de trabajo posible.

La voluntad es que las plantas sigan productivas con el mayor número posible de puestos de trabajo

-La solución pasa solo entonces por la venta de las dos plantas.

-En este momento, estamos trabajando con la venta, no descartamos que Alcoa pueda decidir finalmente no desprenderse de ellas si se dan las condiciones para que mejore la productividad, pero en este momento vemos difícil que eso sea así, por tanto nuestro escenario es tratar de buscar un inversor como hemos hecho en el caso de Vestas.

-Cuando esos posibles inversores les preguntan por el precio de las plantas, ¿qué les contestan?

-Las estamos valorando. Para eso tenemos un interlocutor de la empresa en cada una de ellas, para que los posibles compradores puedan conocer de primera mano la situación, los datos económicos... Y así calcular qué inversión tendrá que hacer. Aunque tendrá a su disposición instrumentos públicos, como el plan de reindustrialización Reindus.

-¿Cómo han conseguido convencer a Alcoa para que no cerrase las plantas? ¿A cambio de qué?

-No fue a cambio de nada, tuvimos que actuar en todos los ámbitos en los que un Gobierno responsable tiene que trabajar, tocamos muchas puertas, hablamos con muchos interlocutores... Eso sirvió para que Alcoa se diese cuenta de que tenía que ser parte de la solución y no el problema. Al menos desde el punto de vista reputacional, de responsabilidad social. Alcoa es una empresa que llegó a España, a la que se le ofreció unos territorios donde producir, que ha dispuesto de mucha mano de obra, de muchos trabajadores que han dedicado muchas horas para que la empresa fuese rentable... Tras mucho trabajo, hemos conseguido que se sentara a negociar, porque el problema era Alcoa, y la solución tiene que pasar por ella, porque aquello que algún momento apostó por crear lo deje en las mejores condiciones.

«Alcoa ya no es autónoma en la toma de decisiones en cuanto a la venta o no de las plantas»

-Se encontraron entonces con una empresa que no quería negociar nada.

-Había tomado la decisión de cerrar y se justificaba en eso para no tener ningún tipo de participación en la solución del problema. Tras mucho esfuerzo, conseguimos que en lugar de decir solo ‘me voy’, diga ahora ‘me voy, pero voy a hacer todo lo posible para que esta salida sea ordenada’.

-¿Ha viajado a Pittsburgh?

-Tengo pendiente ese viaje, estoy buscando el mejor momento, quiero que mi visita sirva para darle una solución definitiva a esta crisis. Podíamos haber evitado todos estos meses de trauma para los trabajadores. Y esos meses que hemos perdido por esa falta de interlocución con la empresa en Pittsburgh han derivado en un conflicto social, que hoy está más tranquilo, pero los trabajadores siguen reivindicando en la calle sus puestos de trabajo.

-¿Usted también cree que Alcoa realmente no quería vender las plantas, como piensan los trabajadores?

-La situación actual es totalmente diferente a la de hace un año. Ahora Alcoa ya no es autónoma en la toma de decisiones en cuanto a la venta o no de la planta, hay una obligación de buscar soluciones. Hemos conseguido que el rechazo a cualquier venta se haya convertido en una actitud responsable. Es lo que tiene que hacer una empresa que ha recibido mucho dinero público, que tiene un compromiso con el territorio y con unos trabajadores que durante mucho tiempo han confiado en la empresa y han trabajado con lealtad. Se trata de devolverles y a esta tierra, a Galicia, y a Asturias, lo que en su momento le han dado.

-Un factor fundamental para el éxito de esa venta son los incentivos eléctricos, pero el estatuto que los regulará no llegará al Congreso hasta dentro de dos meses. ¿Realmente no se puede acelerar más?

-Estamos haciéndolo, somos conscientes de la urgencia, pero no solo por Alcoa. La industria electrointensiva está sufriendo un deterioro derivada de siete años de ausencia de política industrial. Hemos hecho más en siete meses que el anterior Gobierno en siete años.

-Efectivamente lleva siete meses como ministra, y se ha encontrado con una sucesión de crisis, Vestas, Cemex, Alcoa, Isowat, Ferroatlántica con un ERE...

-La ausencia de un liderazgo en materia industrial por parte del anterior Gobierno tiene estas consecuencias, ahora asumimos la resolución de esas crisis.

«Prohibir el diésel no está aprobado, pero queremos hacer la transición de forma ordenada»

-Ese estatuto para la industria electrointensiva va a incluir incentivos económicos, ¿cuánto dinero van a recibir y quién lo va a pagar?

-Me pide adelantar el contenido del estatuto con el que aún estamos trabajando. La industria ya tiene incentivos, como la subasta de interrumpibilidad y la compensación por costes de CO2, pero no están ordenados. El estatuto lo va a hacer, dibujará un horizonte de certidumbre sobre el coste de la energía para que las empresas puedan planificarse a medio y largo plazo.

-Y si no consiguen vender Alcoa, ¿cuál es el plan B?

-Tenemos que definir efectivamente cuál puede ser el escenario alternativo. En el caso de Cemex buscamos proyectos de reindustrialización. En eso también vamos a trabajar. Se van a crear dos unidades, una en el Igape y otra en la Consejería de Industria de Asturias, para buscar, a la vez que definimos un inversor, actividades alternativas al uso que ahora mismo se está haciendo de estas plantas.

-Los fabricantes de coches tiemblan ante la prohibición de los coches diésel, tranquilícelos, si puede.

-Limitar o prohibir el diésel no está aprobado, es un borrador de la ley de cambio climático que tiene que llegar al Parlamento. Queremos hacer esa transición, tanto el Gobierno como el sector, y tenemos que definir un marco de trabajo para hacerlo de forma ordenada, sin que las plantas pierdan competitividad y mantengan el empleo. La planta de PSA en Vigo es un ejemplo de esa transición. El grupo va a ser el primero en España en fabricar coches eléctricos de todos sus modelos en el 2025. El Gobierno no le ha tenido que poner una fecha, ha sido la propia empresa la que lo ha decidido. Pero también hay que ser conscientes de que lo que hagan otros países nos impacta porque España exporta el 84 % de los coches que fabrica, por lo tanto, el hecho de que se prohíba o limite la circulación de ciertos vehículos y se apueste por eléctricos o de energías alternativas en otros países nos va a impactar sin duda. Aquí no se han hecho los deberes, partimos de una situación peor que otros mercados, porque solo fabricamos cuatro modelos de coches eléctricos.

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