Alcoa deja de producir aluminio primario en las fábricas de Avilés y A Coruña desde este miércoles por la noche, cuando culmina el apagado de las cubas de electrolisis, que llevaban siete décadas activas. Para los trabajadores ha sido todo un trauma ejecutar la operación, porque para ellos significa parar el corazón de las plantas, según confiesa Miguel Conde, operario de A Coruña y, además, miembro del comité de empresa. Pero no les ha quedado más remedio. Es el acuerdo al que han llegado con la multinacional para no ser despedidos ahora y para salvar al menos la otra parte de la fábrica: la fundición.

El pacto consiste en el apagado ordenado de las cubas, de tal modo que quedan en una especie de estado de hibernación hasta el 30 de junio, a la espera de que aparezca otro inversor que las reactive antes de esa fecha. Si no es así, Avilés y A Coruña tendrán que olvidarse para siempre del aluminio primario. Además, serían despedidos 268 operarios entre ambas plantas, el 43 % del total. Otros 205 seguirían en las fundiciones (114 en A Coruña y 91 en Avilés), 106 serían recolocados en San Cibrao y 44 prejubilados con 53 años o más.

Alcoa solo mantendría intacto el complejo industrial de San Cibrao, con una fábrica de aluminio y otra de alúmina, que suman 1.172 operarios.

Miguel Conde es optimista sobre el futuro: «Yo creo que el corazón va a volver a latir», asegura, y que va a aparecer comprador. Aunque para ello, recuerda, debe tener asegurado un marco retributivo estable para compensar el elevado precio de la electricidad, algo en lo que está trabajando el Gobierno central.

Con el apagado de las electrolisis, un proceso que consume cantidades ingentes de electricidad, Alcoa se ahorrará millones de euros en la factura de la luz. Según sus propios datos, las plantas de aluminio de Avilés, A Coruña y San Cibrao gastaron por ese concepto 400 millones de euros anuales.

Los trabajadores que han colaborado en el apagado de las cubas recibirán una gratificación de 3.000 euros por hacerlo. Así consta también en el acuerdo de reestructuración industrial, cuya comisión de seguimiento se reúne hoy en Madrid.

El grupo dice que no deslocalizará producción, la plantilla lo duda 

Con el apagado de las series de electrolisis de las fábricas de A Coruña y Avilés, Alcoa renunciará al 43 % de su capacidad de producción de aluminio primario en España, donde, por cierto, ningún otro grupo elabora ese metal. Ambas plantas podrían elaborar en conjunto 180.000 toneladas, aunque en los últimos años se encontraban al 65 % de su capacidad. Con esta reestructuración, la multinacional solo mantendrá la producción de aluminio primario en San Cibrao, donde cuenta con una capacidad para comercializar 234.000 toneladas.

Pero ¿el grupo renunciará sin más a fabricar esas 180.000 toneladas? Fuentes de la multinacional explican que, en la actualidad, hay demasiadas plantas para atender la demanda mundial de aluminio y que no tiene previsto deslocalizar esa producción en otros países. Aunque la plantilla está segura de que sí lo hará, en Arabia Saudí, donde Alcoa comparte la gestión de una fábrica junto al Gobierno de ese país. Pero las mismas fuentes del grupo aseguran que no está previsto ampliar la capacidad de esas instalaciones.

Según Alcoa, la planta de A Coruña perdió el año pasado 42 millones de euros; la de Avilés, 40; y la de aluminio de San Cibrao, 53,8 millones. El negocio no está ahora en ese metal, pero sí en la alúmina, a partir de la que se elabora el otro. Por eso ahora es más caro fabricarlo.

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