¿Cómo puede afectar el adelanto de los comicios generales a las autonómicas en Asturias?

Politólogos y sociólogos discrepan sobre la conveniencia o no de que todas las elecciones se celebraran en una misma jornada. Sí coinciden en que el resultado de las primeras puede mermar la movilización del electorado para el 26 de mayo


Redacción

¿Es conveniente convocar unas elecciones generales para el 28 de abril, a menos de un mes de las ya convocadas locales, autonómicas y europeas para el 26 de mayo? ¿Beneficia a algún partido el que se vayan a celebrar tan seguidas? ¿Hubiera sido mejor un superdomingo en el que confluyeran todos los comicios? ¿Se hubieran solapado, en ese caso, las campañas electorales? ¿Cómo puede afectar el adelanto de las elecciones generales a la cita con las urnas aquí en Asturias? El anuncio realizado el viernes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de convocar comicios y ponerles como fecha el próximo 28 de abril ha hecho surgir todas esas preguntas de difícil respuesta hasta para politólogos y sociólogos, que discrepan sobre la conveniencia o no de que todas las elecciones se celebraran en una misma jornada. En lo que sí coinciden en que estarán marcadas por la incertidumbre y que las primeras, las generales del 28A, pueden mermar la movilización del electorado de cara a las del 26M, sobre todo, por los resultados de las anteriores y porque puede que todavía se estén dirimiendo los pactos de gobierno, además del «hastío» que puede provocar estar durante dos meses en campaña. No olvidan que «Asturias fue una de las autonomías más abstencionistas» en anteriores procesos pero que ahora puede tener como interés añadido la irrupción de partidos nuevos en la derecha o que partidos que en los anteriores comicios no fueron competitivos luchen por serlo.

Los politólogos y sociólogos Eduardo Bayón, Óscar Buznego y Ángel Alonso han trasladado sus puntos de vista sobre la situación que se va a generar, que sólo tiene un precedente hace 40 años, cuando se convocaron las elecciones generales y las municipales con un mes y dos días de diferencia. Ahora se suman para ese 26 de mayo las autonómicas en algunas comunidades y las europeas. Dada la lejanía, para Buznego ya «no nos sirven para hacer una previsión de cómo pueden influir ambos procesos electorales», pero su opinión es que «el hecho de que haya primero unas elecciones generales va a incrementar la abstención en las de mayo», y más porque, apostilla que «han sido muchas elecciones en los últimos años y eso suele inhibir a parte de los electores». Es él quien recuerda que Asturias fue una de las autonomías «de las de más abstencionismo» en los últimos procesos «por el cansancio del votante», porque, a su modo de ver, «los votantes del que resulte perdedor no tendrá tantas ganas de ir a votar».

Unas elecciones muy disputadas

No obstante, este profesor de sociología de la Universidad de Oviedo considera que «el elector percibe que van a ser unas elecciones muy disputadas, abiertas e inciertas en las que puede decidir algo importante» y que eso puede suponer un «estímulo» para que se movilice el elector al menos para las generales, porque para las autonómicas, municipales y europeas no está tan convencido de que vaya a ser así. Por eso, no hubiera visto descabellado un superdomingo para la celebración de todas las elecciones. Señala que se hubiera conseguido «un clima electoral» y «un voto uniforme salvo en alguna alcaldía», además de ahorrar costes. No ve un problema en que hubiera esa jornada demasiadas urnas porque asegura que los españoles ya tienen experiencia en ir a votar y conocen el procedimiento. Pero ¿hubieran absorbido las elecciones generales al resto de comicios? Óscar Buznego dice que puede que sí, pero que de todos modos las municipales, autonómicas y europeas van a estar marcadas por la formación de gobierno en el panorama nacional. Otra ventajas que ve, aunque él es de la opinión de que en cuanto se anuncian elecciones hay que convocarlas cuanto antes, es que el margen hasta el 26 de mayo hubiera generado tiempo para que los partidos que han apostado por la regeneración democráticas con primarias las hubieran podido celebrar, ya que con los comicios del 28 de abril el calendario queda muy apretado para los procesos internos de los partidos, señala.

El politólogo Eduardo Bayón también se muestra más partidario de haber convocado un superdomingo, aunque entiende que esta opción «será la mejor para la estrategia del PSOE», que manejará sus estadísticas e información. Sin embargo, Bayón opina que las elecciones generales acabarán contagiando a las autonómicas y municipales, aunque «al gobierno le interese distanciarse de determinados territorios». «Pensar en abril como la mejor opción para separar las elecciones, no lo veo relevante, porque habrá contagio sí o sí», manifiesta. Para él, «en un superdomingo se podría haber aumentado la movilización», porque si algo le preocupa «es el cansancio que se puede producir con una campaña electoral tan larga». A eso añade que condicionará los posibles pactos que se puedan formar en el panorama nacional, por ejemplo, si se diera el caso entre PSOE y Ciudadanos, «que ahora mismo es impensable». Además, estima que «si se produce un bloqueo va a repercutir en las elecciones autonómicas».

Mucha incertidumbre

Con todo, echa mano de la palabra «incertidumbre» para hacer una conclusión sobre los procesos electorales que se avecinan, en los que no descarta que haya que buscar aritméticas distintas. Tampoco olvida la situación de Podemos, «partido al que le pilla mal estas elecciones, con debilidad y fractura interna», o la pugna que se va producir en la derecha, con PP y Ciudadanos disputándose estar antes que el otro, y la irrupción de Voz, que considera que lo va a hacer con fuerza. «Hay excesivas incógnitas», indica Eduardo Bayón, que insiste en que «hubiera sido más favorable el superdomingo de mayo» porque «el contagio se va a producir igual, y así se la hubieran jugado a una carta. Ahora si sale mal en abril, la perspectiva de mayo va a ser bastante negra» para unos u otros, manifiesta.

El politólogo y sociólogo, Ángel Alonso, en cambio, ve más oportuno celebrar las citas por separado y entiende que con esta convocatoria «se ha puesto el sentido táctico por parte de quien convoca», que dispondrá de encuestas internas y valoraría los efectos de un superdomingo. En su opinión, en unas y otras elecciones se vota diferente, aunque sí señala que «el que haya tantas convocatorias electorales en tan poco tiempo no es bueno» porque «las elecciones de primer orden pueden hacer que se desmovilice al electorado en las segundas por hastío». Sin embargo, también tiene en cuenta que el partido que las convoca lo hace «pensando en que le va a venir mejor» en este momento que en septiembre y no obvia que la movilización que consiguió la derecha días atrás «no es un buen síntoma».

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