Las escuchas telefónicas fueron cruciales en la resolución del «caso Ardines»

J. C. G.

ASTURIAS

Pedro L.N.A. y Javier Ardines posan en una imagen de grupo
Pedro L.N.A. y Javier Ardines posan en una imagen de grupo

La investigación, minuciosa y muy sólida, se sustentó de forma esencial en conversaciones mantenidas entre los implicados en la muerte del concejal llanisco

20 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Las conversaciones mantenidas por vía telefónica entre los acusados de la muerte del concejal llanisco Javier Ardines fueron una pieza crucial en la minuciosa investigación que, medio año después del suceso, concluyó en la madrugada de este martes con la detención de tres hombres en el País Vasco y la petición de extradición de un cuarto a las autoridades suizas. Entre el amplio despliegue de líneas de trabajo de la investigación, las escuchas autorizadas por el Juzgado de Instrucción nº1 de Llanes aportaron una sólida base a los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que reveló que el crimen que conmocionó a Asturias se originó en los celos y la venganza de un familiar político de Ardines, la acción de un mediador que le facilitó el contacto con dos criminales a sueldo y la emboscada tendida por estos a su víctima. Pero no ha sido un trabajo sencillo, ni mucho menos, como destacaba en Gijón el teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, Francisco Javier Puerta: una operación «muy compleja», y fruto de la «paciencia y el buen trabajo» que sigue resguardada, no obstante, bajo secreto de sumario.

Ha sido un puzle de miles de fragmentos recolectados en distintos escenarios, reales y digitales. Desde la escena del crimen hasta los datos transmitidos a través de teléfonos móviles y los rastros en redes sociales; desde el entorno de la casa del concejal asesinado en Belmonte de Pría hasta el interior de la Bramadoria, la embarcación de la que era patrón; desde su ambiente laboral en la Casa Consistorial de Llanes hasta los hoteles y hospedajes del concejo, la UCO ha recopilado la información suministada a través de conversaciones, imágenes de cámaras de seguridad o las muestras de ADN -otro de los hilos maestros en el tapiz criminal- encontrados en el lugar donde el pasado 16 de agosto fue hallado el cuerpo sin vida de Ardines, golpeado y muerto por asfixia en el inequívoco escenario de una emboscada.

El trabajo de los investigadores se ha enfrentado durante todo este proceso de recolección y ensamblaje de los fragmentos ocultos del relato a coartadas como la de Pedro Luis Nieva, el amigo y familiar acusado de la autoría intelectual de la muerte de Javier Ardines. El hombre cuyos celos desencadenaron presuntamente la tragedia se cuidó, según la investigación, de estar lejos del lugar de la embosada el día en el que esta se produjo. Se encontraba en su domicilio de Amorebieta, tal y como se registró en el localizador de su teléfono móvil.