Abanca pone fecha límite a Liberbank: pide que se pronuncie sobre su opa antes del viernes

Escotet envió ayer por la tarde una carta a la entidad asturiana en la que ofrece tener concluida una auditoría en tres semanas si LIberbank le da acceso a los libros. Se compromete a fomentar la obra social

Escotet en Oviedo
Escotet en Oviedo

Una operación contrarreloj. Abanca ha exigido a Liberbank que se pronuncie sobre su oferta antes del próximo viernes. La entidad gallega remitió ayer por la tarde una misiva a la dirección de la asturiana con las condiciones de su propuesta, que luego envió a la CNMV. En esta carta, el banco que preside el asturvenezolano Juan Carlos Escotet se ofrece a tener concluida una eventual auditoría en tres semanas desde que la asturiana (a la que le pide que se pronuncie sobre la oferta antes del próximo viernes) le dé acceso a los libros. La premura es clave, ya que el análisis para la fusión de Liberbank y Unicaja está muy avanzado y, de hecho, en el mercado se daba por hecho que el proyecto sería presentado en marzo al Banco Central Europa para obtener la bendición definitiva.

Además de apelar al tamaño y la solvencia, el banco gallego se compromete a fomentar la obra social en las regiones donde Liberbank tiene mayor arraigo histórico, como Asturias, Cantabria y Extremadura.

Si la oferta es aceptada, el banco de origen asturiano sería excluido de cotización cuando comience la integración, aunque Abanca apunta en su carta que, una vez que esta se complete se iniciaría la salida a bolsa de la entidad gallega, a la que evita ponerle fecha, aludiendo a que el salto al parqué se produciría «en el momento en el que lo aconsejen las condiciones de mercado».

Para convencer al consejo del banco de origen asturiano, Abanca argumenta que la integración alumbraría «una de las entidades más sólidas y solventes del sector financiero español», un gigante con un volumen de negocio superior a los 130.000 millones de euros y más de 1.400 oficinas en España y Portugal, lo que lo auparía al sexto lugar del ránking del sector financiero español, el mismo que ocuparía una eventual alianza entre el asturiano y Unicaja, que adelantaría a Bankinter y desplazaría a Abanca al octavo lugar, un escalón por debajo del que ocupa actualmente.

Además, la operación permitiría a la entidad que preside Juan Carlos Escotet proseguir con el plan de expansión que inició en el 2017, tras librarse de la tutela de Bruselas (que supervisó durante años el crecimiento del banco tras la inyección de capital público a Novagalicia). La entrada en Liberbank le daría una potente presencia comercial en el norte del país (en Asturias sumaría 166 oficinas a la docena que tienen ahora rótulo de Abanca en el Principado), pero también permitiría ampliar la red en Extremadura, donde ya desembarcó con fuerza a finales del año pasado, cuando adquirió las sucursales del portugués Caixa Geral en España y a las que también optó Liberbank. De hecho, las duplicidades de oficinas serían menores en una unión con Abanca que si se fusionase con Unicaja.

Abanca ha vuelto por tanto a la carga con Liberbank. Tras un primer acercamiento frustrado en el 2017, el banco gallego reconoció ayer que ha reactivado los contactos con los principales accionistas de la entidad heredera de las cajas de ahorros de Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha y Extremadura, con el objeto de «promover una eventual operación corporativa entre ambas entidades». Sobre la mesa se pone una suerte de opa mixta, que incluiría un desembolso máximo de 1.289 millones para adquirir mediante esta vía hasta un 75 % del capital y un canje de acciones al que se podrían adherir los propietarios de entre el 25 y, como máximo, el 45 % restante, que recibirían títulos de Abanca. En la oferta en efectivo se valora cada acción de Liberbank en 0,56 euros, lo que supone una prima del 43 % respecto a los 0,392 en los que cerró la sesión bursátil del jueves (e implicar valorar el banco asturiano en algo más de 1.700 millones).

Entre esos grandes accionistas por los que Abanca ha empezado los contactos (pero que no identifica) se encuentran el fondo Oceanwood, dueño de un 16,7 % del capital de Liberbank; el magnate mexicano Ernesto Tinajero (que controla el 7,4 %), o la familia Masaveu, propietaria de un 5,5 %. Porcentajes que están por debajo del 24,3 % que en conjunto controlan las fundaciones de las antiguas Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura.

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