Feministas asturianas corrigen al capellán del Sporting por su frialdad con la víctimas de abusos sexuales

Creen que a la Iglesia todavía le queda mucho camino por recorrer para corregir lo sucedido

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«Me enseñaron a tener respeto por la gente mayor pero hay veces que te lo ponen muy difícil». En estos términos se expresa Begoña Piñero, presidenta de la Tertulia Feminista Les Comadres, al valorar las polémicas palabras del sacerdote Fernando Fueyo sobre las denuncias de abusos sexuales contra curas en una entrevista concedida a La Voz. Fueyo cuestiona la veracidad de las denuncias, se pregunta por qué tardan tantos años en contarlas, responsabiliza a los medios de airearlas e insinúa que existe un móvil económico detrás. Piñero lamenta que solo muestre empatía con los jugadores del Sporting, equipo del que es capellán. Más crítica se muestra Sara Combarro, coordinadora del 8-M en Asturias. «Las declaraciones de Fernando Fueyo no tienen cabida en estos tiempos en los que la sociedad empuja para acabar con este tipo de violencia», explica, al tiempo que lo único que consigue con estas afirmaciones en «minar la credibilidad de la institución a la que representa». Aquilina Fueyo, una de las fundadoras del máster de género de la Universidad de Oviedo e histórica militante feminista, se muestra más excéptica: «Quizás con esas personas ya no hay nada que hacer y no creo que el Sporting vaya a adoptar medidas contra él aunque se lo pidamos todas las feministas de Asturias». 

La entrevista de Fernando Fueyo ha despertado mucho malestar en círculos feministas que ven con sorpresa cómo se presenta como un hombre afable y cercano pero mantiene un discurso distante, frío e incluso crítico con la víctimas. Ante una pregunta sobre el desprestigio actual de la Iglesia reconoce que lo que está sucediendo hace mucho daños a la institución y responsabiliza a la prensa por publicarlo. «La prensa airea los problemas de la Iglesia cuando está demostrado que el tema de la pederastia se da sobre todo en las familias, en la escuela o en los clubes deportivos», niega el sacerdote. Más adelante, señala que los sacerdotes están «demasiado tiempo pidiendo perdón». «Llevamos años pidiendo y pidiendo perdón. La mayoría de estos casos salen ahora cuando fueron hace muchos años. Ahora viene una moza a decir que un cura la violó. Pero la moza tiene 70 años, «¿no se le ocurrió antes?». Pero, claro, ahora se está compensando económicamente. En EEUU la Iglesia en Chicago se empobreció por compensar todos los abusos», argumenta.

Reacciones

«Quizás con esas personas ya no hay nada que hacer», insiste Aquilina Fueyo. No obstante, argumenta que «lo que sí se puede hacer desde el periodismo es contrarrestar esos discursos con otros que demuestren y pongan de manifiesto que la culpa no es de las víctimas que denuncian tarde y por dinero sino que en su momento no pudieron hacerlo tanto por lo que comporta la situación de una persona abusada, como por el contexto social de la época, y el abuso de poder de unos señores que lo tenían absoluto porque se los daba la propia dictadura con la que actuaban en connivencia». Su manera de contrarrestar es dar voz a las víctimas para que se sepa por lo que pasaron y porqué en su momento no denunciaban.

Frente a las declaraciones del capellán del Sporting, Sara Combarro propone «recordar lo que le pasó el viernes pasado, 8 de marzo, en las calles de Xixón y de todo el pais. Uno de los principales motivos por los que tantísimas personas salieron a la calle durante esta jornada fue para denunciar y acabar con las violencias machistas y las violencias sexuales». Combarro ha recordado que el movimiento feminista junto al movimiento MeToo lo que hizo fue «visibilizar las violencias y los abusos sexuales en todas las esferas de la sociedad y lo hace denunciando que esto, también, es violencia machista». Considera que as declaraciones de Fernando Fueyo «no tienen cabida en estos tiempos en los que la sociedad empuja para acabar con este tipo de violencia». Quiere entender que, pese a sus palabras, está a favor de poner soluciones y reparar las situaciones de abuso de poder y de violencia machista que se han silenciado durante tantos años. «Si está en contra de esto, está en contra de los principios que promulga, porque está en contra de las niñas, los niños, de las mujeres, de sus libertades y de sus derechos», ha sentenciado.

Combarro, desde la discrepancia, hasta le ofrece un consejo: «Ante su preocupación de la situación que vive la Iglesia en la que solo “quedan cuatro vieyus”, un buen consejo podría ser no hacer este tipo de declaraciones ya que lo que consiguen es minar aún más la legitimidad de esta institución». En lugar de mirar hacia otro lado e intentar poner tiritas sobre heridas que sangran a borbotones ha explicado que lo justo es  «poner soluciones, que tienen que ver con derechos humanos, reparar, pedir perdón y hacer transparente la institución a la que representan, para no seguir haciendo daño a sus creyentes, ni a mujeres, ni a niñas y niños». Es un camino imparable. Esta integrante de la Coordinadora 8-M está convencida de que «nunca más las violencias machistas que vivimos las mujeres van a ser invisibles. Llevamos tiempo diciendo que vamos a acabar con impunidad machista dentro de nuestras universidades, de nuestros centros de trabajo, en los campos de fresa, en las fiestas, también en la Iglesia y este 8 de marzo volvió a ser una prueba de ello».

Begoña Piñero, por su parte, se divide entre la sorpresa y la indignación, por las declaraciones de alguien que tiene mucho predicamento dentro de una parte de la sociedad gijonesa y que tendría que ser más consciente de la repercusión de sus palabras. En primer lugar, la presidenta de Les Comadres le ha acusado de mentir a propósito citando solo a las mujeres, «cuando la mayor parte de las víctimas de los abusos de los curas eran niños». En segundo lugar le ha recordado que cada víctima cuenta y denuncia cuando se siente capacitado para hacerlo y nadie debería juzgarlos por el momento en el que se sienten capacitadas. También cree que la Iglesia no ha hecho ni está haciendo lo suficiente después de décadas en la que su estrategia cuando conocía una denuncia «consistía en cambiar de parroquia o de colegio al cura».

Tampoco puede entender cómo Fernando Fueyo se atreve a hablar dinero cuando los que hablan son víctimas de abusos sexuales. Pero si es necesario bajar al terreno económico, la presidente de Les Comadres baja. «Tendría que recordar que la Iglesia la estamos sosteniendo entre todos, la Iglesia la pagamos todos», remata.

  

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