El último astillero de ribera de Asturias pervive en la ría ribadense

Ya solo queda un carpintero, Martín González, de los Pachos, en el Esquilo (Castropol)

j.a.
CASTROPOL / la voz

La llegada de la fibra ha puesto el punto y final a gran parte de los astilleros de madera que se encargaban de fabricar botes y lanchas para recreo o pesca. En A Mariña, Francisco Fra está al frente en San Cibrao (Cervo) de una carpintería de ribera con más de dos siglos de antigüedad. Él es la séptima generación de artesanos que atienden este ya casi exclusivo negocio. Mientras, al otro lado del Eo, en Asturias, poco a poco han ido desapareciendo todos los astilleros de ribera. De hecho, en toda la costa del Principado ya solo queda uno, en la ría ribadense. Se encuentra situado en la ensenada de la Linera, en el Esquilo (Castropol), con las gradas de Gondán donde se hacen los barcos de hierro a un lado, y al otro (más lejos, junto al muelle de Vegadeo) el otro astillero de Gondán, el de embarcaciones de fibra, que marcha viento en popa.

Ocho años en solitario

Astilleros Pacho es la ultima de las carpinterías de ribera en Asturias. Se trata de un negocio con ochenta años de antigüedad, tiempo en el que ha ido pasando de generación a generación y que, tras jubilarse los «Pachos», regenta Martín González. Es el hijo de uno de ellos. Lleva cerca de ocho años ejerciendo en solitario el oficio de carpintero de ribera, algo que le aporta, dice, una enorme felicidad. Martín González es el último carpintero de ribera de Asturias.

«Este trabajo tiene que gustarte, porque hay que dedicarle muchas horas y esfuerzo. A mi me encanta, por eso me siento bien en ello», explica Martín González.

Situado entre los dos astilleros de Gondán, Martín González no se muestra preocupado por el empuje de la fibra, a pleno rendimiento. Y es que, a la carpintería naval de Martín González no le va nada mal. «No me puedo quejar, porque hay trabajo. Cada año hacemos algún bote, pero la mayor parte de las cosas que me tocan hacer son reparaciones. La madera y la fibra son totalmente diferentes», apunta.

«La gente va a lo práctico, un casco de fibra y mantenimiento cero, pero la madera tiene sus ventajas y siempre va a estar ahí», señala.

Lo cierto es que el último pesquero salido de las gradas de Astilleros Pacho fue ya hace veinte años, pero todavía siguen quedando amantes de la madera y de los barcos construidos a la antigua usanza, como el típico bote de vela latina de la ría ribadense. No abundan, pero los que se deciden por un bote artesanal saben que están adquiriendo un producto de primera calidad y con maderas de referencia. Precisamente, en este aspecto encuentra Martín González el principal problema en la actualidad. «Al no quedar ya astilleros de madera complica mucho la obtención de la materia prima. Cada vez es más difícil encontrar madera como la que uso aquí».

En Astilleros Pacho se trabaja ahora en la construcción de una pequeña lancha, pero por delante tiene nuevos encargos. Uno de ellos tiene como protagonista a una embarcación muy conocida en Ribadeo. Tendrá que acometer el desguace de la «Santa Clara», la antigua lancha del práctico ribadense.

Del trabajo realizado durante décadas en este astillero de la ribera del Eo quedan testimonio en forma de maquetas, las que realizaba José Felix González, tío de Martín, de cada una de las embarcaciones que construía y que algunas ocasiones ya fueron expuestas al público en Castropol.

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