El PP se pasa a la política de la camiseta


Cada partido, cada corriente ideológica, tiene sus propias tradiciones y rituales parlamentarios. No se comportan igual ni en el escaño ni el atril los diputados de una u otra formación. En la Junta General, los representantes del PP suelen jalear a su portavoz con golpes sobre estrado además de los aplausos, cosa que no suelen hacer ningún otro grupo parlamentario, y tampoco ellos suelen asumir ni guisa ni proceder de ningún otro. Hasta ahora.

Ha sido más bien una estrategia de grupos progresistas, a veces por parte de IU, y en la última legislatura especialmente de los diputados de Podemos, lucir en sesiones distintas camisetas con lemas reivindicativos de diferentes colectivos y protestas sociales; la mayor parte de las veces muy loables. El portavoz de Podemos en el tramo final de esta legislatura, Enrique López, ha sido especialmente favorable a este tipo de representación hasta el punto de ganarse el apelativo de «Kike camisetes».

También loable era, aunque del todo inusitado, el motivo y lema que lució en remera roja el diputado popular Matías Rodríguez Feito en la sesión parlamentaria del pasado jueves. El diputado abandonó su tradicional americana, camisa y corbata para lucir una camiseta de apoyo a los trabajadores de la central térmica de Soto de la Barca, en Tineo, amenazada de cierre según anunció a comienzos de este año la compañía Narturgy, que quiere concretar la clausura definitiva después del verano. La situación de la central de Soto de la Barca se suma a la de las plantas de Lada y Velilla, de Iberdrola, que también anunció el año pasado su intención de abandonar la generación de electricidad por la quema de carbón y que ha despertado una gran preocupación por su impacto en el empleo, tanto directo como indirecto, y en el suministro a la industria.

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