Javier Fernández cierra ciclo como diputado y salda cuentas con Podemos y Foro

El presidente lanza un duro alegato contra los morados y contra Cascos

El último pleno de la legislatura en la Junta General
El último pleno de la legislatura en la Junta General

El presidente del Principado, Javier Fernández, ha cerrado su ciclo como diputado con un duro alegato contra Podemos, un producto «caduco» e «irrelevante», y contra Foro, centrado en su vicepresidente, Francisco Álvarez-Cascos, «el gran ventrílocuo» que, pese a ser como él mismo «un cadáver político», aún mueve «la cola» para impulsar cismas en la derecha asturiana.

En el último pleno de la legislatura, Fernández, que dejará la actividad política tras las elecciones autonómicas de mayo después de siete años como presidente, ha respondido al turno de preguntas de la oposición, que han coincidido en centrar sus respectivas cuestiones en solicitarle un balance de su mandato, informa EFE.

De «esperanzadora» en lo económico, «razonable» en lo político pese a la fragmentación de la Cámara y a la «animosidad» con que se inició, y «fortalecedora» en el ámbito de los servicios sociales ha calificado la legislatura que se cierra en medio de un debate en tono amable con los portavoces de PP, Izquierda Unida y Ciudadanos.

La portavoz popular, Mercedes Fernández, ha aprovechado su turno para desvelar que en 2017, el año en que socialistas y populares pactaron el presupuesto autonómico y cuando el jefe del Ejecutivo fue designado para hacerse cargo de la gestora del PSOE, le hizo una propuesta de Gobierno de coalición avalada por Mariano Rajoy.

«Nuestro pactos siempre fueron públicos y lo que no tuvimos los ha hecho usted públicos ahora», ha respondido el presidente, que ha mantenido el mismo tono para rechazar el «pesimismo esencial» que se derivaba del balance que Ciudadanos hace de la gestión del Gobierno y agradecer a IU que posibilitara con sus votos su investidura.

Esa investidura de 2012, ha admitido, no hubiera sido posible si su antecesor en el cargo, Francisco Álvarez-Cascos, no se hubiera dedicado a impulsar facciones o promover «cismas» en el seno de la derecha asturiana, una actitud que él «nunca» adoptaría dentro del PSOE, con el que sigue compartiendo «un núcleo de principios» desde la discrepancia tras haber sido derrotada su opción política.

Esa circunstancia le convierte en «un Tiranosaurius Rex de la política» al igual que Álvarez-Cascos, al que no ha llegado a mencionar de forma explícita, aunque el dirigente forista sigue, desde el «resentimiento» «moviendo la cola a la espera del óbito de su partido si no consigue por ahí una coalición».

«Los negros literarios suelen escribir para que se luzca el que habla», ha advertido tras lamentar que, en el caso de Foro, los discursos de sus portavoces sean para decir «lo que él no se atreve a decir» y lean líneas subrayadas donde se les pide que pongan «más énfasis en el guiñol cuando se lo dice el gran ventrílocuo».

Tras cuatro años en los que sólo en una ocasión PSOE y Podemos consiguieron un acuerdo presupuestario, pese a sumar junto a IU 28 de los 45 diputados de la Cámara, Fernández ha definido a la organización asturiana como «el subproducto más antisocialista» de la formación morada en España y cuyo proyecto político, pese a su juventud, es «caduco» e «irrelevante» como reflejan las encuestas.

A su juicio, tras generar muchas expectativas al irrumpir en la vida pública con el 15M, Podemos, según Fernández, no se ha dado cuenta de que a la política «le ocurre lo que al amor, que no aguanta la decepción» y ahora la gente sabe ya «que no son moralmente mejores y que son políticamente irrelevantes».

Además, les ha reprochado que sigan acusando a su Gobierno de ser cómplice con los distintos casos de corrupción que se han producido en Asturias pese a ser conscientes, al igual que el conjunto de la sociedad, de que ni el Ejecutivo regional ni la FSA-PSOE estaban implicados en ninguno, que colaboraron con la justicia y que nunca tuvieron «miedo» a lo que pudieran decir o saber los corruptos.

Pese a ello, ha subrayado, Podemos pretendió convertirse «en el árbitro moral» y fijar «el listón ético de los demás» algo que, ha subrayado, nunca aceptó aunque «el archivero de la basura» como ha definido a su secretario general, Daniel Ripa, usara la corrupción para intentar expulsar a sus oponentes de la vida política.

Así ocurrió, ha apuntado, con el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Gijón, José María Pérez, cuando hace cuatro años «ensuciaron su reputación» para ocultar su verdadera propósito, el de apoyar al partido «más reaccionario de Asturias», Foro, para que Carmen Moriyón siguiera al frente de la corporación gijonesa.

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