Las protectoras asturianas no dan abasto

La situación actual de los albergues es de saturación y se ven obligados en ocasiones a no poder recoger a perros

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Esta es la protectora de Animales de Oriente Estos perros y los del resto de albergues asturianos buscan una familia

Redacción

El abandono de mascotas es una realidad en Asturias, aunque parece que se sigue mirando hacia otro lado. La situación actual de los albergues asturianos es de saturación y, según relatan, en demasiadas ocasiones se han visto obligados a no recoger a los animales por falta de espacio o de recursos para poder atenderlos. En otras ocasiones se saturan de razas grandes o de pitbull, en otras por falta de adopciones y la continua llegada de mascotas. Muchos de estos animales son llevados a Holanda o a Alemania, donde encuentran una familia que les adopta.

Marcial González, vicepresidente de la protectora de Animales de Oriente (Infiesto), señala que hay saturación en los albergues asturianos y que «el gran problema está que salvo contadas excepciones, nadie recibe dinero por su labor, por lo que se deja en manos de voluntarios algo que deberían hacer las administraciones».

Las adopciones son muy necesarias ya que tienen que llevar perros hasta Holanda para que tengan un hogar. Gracias a las casas de acogida de particulares se hace posible la labor de recoger a más perros pero asegura que por desgracia muchas veces no pueden recoger a todos. Actualmente tienen 35 perros y cuidan de varias colonias  de gatos que tienen controladas.

Conciencia

Marcial González cree que cada vez hay más conciencia sobre la protección animal, y los números muestran un descenso en los abandonos pero cree que «va muy lento y se debe en gran parte a que no se hace nada por cumplir la ley de  protección animal porque hay muchos otros intereses». González comenta que en un mes pueden entrar 10 perros y otros ninguno, «el año pasado entraron unos 85, venimos de años con 100, por tanto es un dato mejor, pero para un municipio como Piloña es una brutalidad».

Alejandra Mier, secretaria de la Fundación Protectora de Animales de Asturias asegura que los albergues están saturados «especialmente de razas grandes y de pitbull, «un grave problema que la administración tiene que mirar de frente y no dejar que esta situación crezca».

Alejandra comenta que desgraciadamente en demasiadas ocasiones se han visto obligados a no aceptar animales por falta de espacio o recursos. Actualmente tienen 40 perros y 10 gatos, son cifras que señala suelen ser las habituales. «recogemos bastantes perros de caza, nuestra ayuda se ha transmitido entre cazadores de pluma y solemos recoger bastantes setters ya que tenemos contactos para encontrarles familia, algunos en España y muchos a Alemania».

Recursos privados

Esta protectora mantiene a los animales básicamente con recursos privados, desde socios, donativos, mercadillos, lotería de Navidad... Alejandra Mier recalca que son necesarias más adopciones sobre todo  que anima a la gente a adoptar animales de un poquito de más tamaño». El mensaje que Alejandra Mier mandaría a la sociedad sobre la situación actual de los abandonos es que «un animal es una responsabilidad, supone gastos, preocupaciones y ataduras, sino quieres cargas, sino quieres responsabilidades, pasa, no tengas animales». 

Patricia Castellanos, presidenta de la protectora/ asociación  Espertar Animal de Siero, cree que cada vez hay más concienciación en escuelas y ayuntamientos pero todavía hay mucho camino por recorrer. Patricia señala que los albergues están bastante saturados. Esta asociación no recoge actualmente animales, pero colaboran con el centro de acogida de Siero y tienen en torno a unos 30 perros.

Patricia comenta que hay adopciones pero escasean las casas de acogida donde tener a los perros mientras encuentran a sus familias. Ante la situación de abandono no solo los voluntarios, las protectoras o asociaciones deberían trabajar sobre este grave asunto sino también «los ayuntamientos son los que podrían poner mucho más de su parte y hacer leyes que favorezcan la adopción y penalizar mucho más los casos de abandono y meter mucha más caña en casos de compraventa y cría, por ejemplo de particulares».

El perfil de el perro abandonado es bastante variado. «El típico mastín/pastor de pueblo desantendido, el típico cachorrito regalo de reyes o cumple, y que luego crece más de lo esperado. También están los de raza que empiezan a dar más gastos de los que se creía en un principio, matrimonios que se separan y la pregunta de ¿qué hacemos con el perro?, o las personas que se quedan sin trabajo y no lo pueden mantener».

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