Redacción

El peso histórico y simbólico del poblado minero de La Camocha -cuna del sindicalismo obrero y emblema del nacimiento y el triste final de la minería asturiana y sus secuelas- se ha convertido durante una tarde en el singular escenario de un acto político también singular convocado por Unidas Podemos: no un mitin al uso en tiempo de precampaña -que también lo fue- sino un «homenaje al conjunto de movimientos sociales y políticos» que se han ido sucediendo en España en los últimos años. Así lo describió el secretario de Relación con la Sociedad Civil y Movimientos Sociales, Rafael Mayoral, en los últimos compases de una larga tarde que se inició con un encuentro del secretario general de la formación, Pablo Iglesias, y Mayoral con el comité de empresa de Alcoa y siguió con un acto al que asistieron más de un millar de personas en el Polideportivo de La Camocha; un acto gélido en lo climático y muy caliente en lo político en el que Iglesias apeló a la épica del obrerismo asturiano: «Si algo sabéis en Asturias es que los derechos no se negocian, se conquistan», dijo al final de una intervención que interrumpió un tanto inopinadamente para atender una comparecencia en directo en sendas cadenas de televisión.

Una puesta en escena en el clásico círculo de Podemos -con Iglesias, Mayoral, las candidatas Sofía Castañón y Lorena Gil en el centro- se convirtió antes de sus respectivas intervenciones y la de la diputada asturiana Rosa Espiño en una suerte de audiencia en la que se dio la voz a representantes de hasta nueve colectivos profesionales y sociales en representación de los 50 convocados al acto. Durante más de una hora, se pusieron en pie para exponer sus luchas y reivindicaciones portavoces de los vecinos de La Camocha amenazados de deshaucio, la Asociación de Maltratados por la Administración de Cantabria, las trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domilicio, el colectivo de Pensionistas del País Vasco, el comité de empresa de Vauste España, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón, las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), los trabajadores de Establecimientos Residenciales de Asturias (ERA) y del comité de empresa de Alcoa Avilés.

Apoyo a Alcoa

Precisamente, catorce de los trabajadores de esta multinacional habían iniciado, antes del acto público, el repaso de peticiones al secretario general de Unidas Podemos: media hora cara a cara en la sede vecinal de La Camocha en la que -antes de recibir como obsequio una camiseta y un lingote y una pieza de aluminio- Iglesias se comprometió a defender como «asunto de país» una política industrial que, desde la SEPI, revierta el «desastre» que en su opinión se ha provocado en el sector. El dirigente morado ha agradecido a los trabajadores de Alcoa «haber puesto en la agenda» estas cuestiones, mientras que los sindicalistas han exigido a la formación que «meta caña» para garantizar una «venta tutelada» de Alcoa a posibles inversores en un plazo para el que se ha conseguido por parte de los trabajadores «un tiempo que se acaba». 

Iglesias ha reiterado ese mismo compromiso «si gobernamos o estamos en el próximo gobierno» y ha prometido que se utilizará «la SEPI para intervenir en Alcoa», según ha proclamado ante los centenares de personas que le han recibido con júbilo en el Polideportivo de La Camocha. Le había recibido la plana mayor del partido en Asturias junto a las candidatas y candidatos, que escucharon en un ambiente entusiasta un discurso en el que su secretario general incidió en dos ejes: uno, la «vacuidad» del concepto de España invocado desde la derecha, en el que no se invocan los derechos constitucionales que deberían exigirse como «verdadero patriotismo»;  el segundo, la «mentira» y las «cloacas del poder», frente a los cuales ha enaltecido la «radicalidad democrática de la verdad». Una verdad que, ha precisado frente a quienes esgrimen precisamente el argumento de la radicalidad frente a Unidas Podemos, no dice más que «obviedades» como que «los dueños de las multinacionales o los fondos buitres tienen más poder que los diputados». Iglesias ha arremetido contra el exministro del Interior Fernández Díaz, la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría y el expresidente Rajoy sobre su presunta autoría de las órdenes para que una parte de la cúpula policial generase «mentiras» sobre el partido, como lo ha hecho contra periodistas y medios digitales que han difundido «noticias falsas».

Despiertos, organizados y atentos

En todo caso, Iglesias ha advertido que, para llegar al Gobierno y después de eso, su partido va a necesitar «muchas pequeñas verdades anónimas», y ciudadanos «despiertos, organizados, atentos, defendiendo cada día la democracia». En ese punto ha concluido su discurso con una apelación directa a la tradición de movilizaciones sociales asturianas: «Si algo sabéis en Asturias es que los derechos no se negocian, los derechos se conquistan», ha dicho antes de pasar el micrófono a la diputada y candidata gijonesa Sofía Castañón. No ha sido su única referencia a Asturias: antes, ha arremetido contra las declaraciones que realizó el líder del PP, Pablo Casado, en una visita a Oviedo. El candidato de Podemos se ha referido a Casado como «el bárbaro que vino a Asturias y se burló de la lengua de los asturianos» y ha animado a participar en la manifestación convocada por la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana este sábado, 6 de abril, en Gijón. «Digo orgulloso "Asturiano, llingua oficial», ha proclamado.

Durante la ausencia del líder morado, el micrófono ha pasado a manos de Sofía Castañón, que en una vibrante intervención fuera de programa ha reiterado la voluntad de Unidas Podemos decir «la puñetera verdad» sobre un buen número de situaciones sociales y políticas que requieren solución -desde la igualdad plena entre hombres y mujeres en todos los campos hasta la eutanasia- y sobre todo ante el hecho de que «hay gente que no se ha presentado a las elecciones y está decidiendo qué se hace en el país porque tiene más poder que los diputados».

Previamente, y en nombre de Podemos Asturias, la cabeza de lista al Principado Lorena Gil ha apelado a sus recuerdos infantiles como vecina de La Camocha, que «a principios de los 80 era un lugar lleno de vida, solidaridad y orgullo obrero», frente a la actual situación del poblado, en el que hay un colectivo de vecinos que «tienen que segur luchando para que no los echen de sus casas». Gil ha enmarcado esa situación en las consecuencias del cierre de las minas en Asturias «para todo el conjunto social, en una situación para la que no estamos preparados por el despilfarro de los Fondos Mineros». «No vamos a parar hasta que devolvamos el poder a quien realmente le pertenece, a vosotros», ha augurado de cara a los objetivos a largo plazo del partido que representará en las próximas autonómicas.

Ha cerrado las intervenciones Rafael Mayoral, que ha insistido en que Unidas Podemos necesita «más diputados y diputadas» n las cámaras y ha recalcado que es el objetivo de su formación «hacer la transición energética, pero con toda la gente dentro»,  remarcando también que la situación que viven empresas como Alcoa o el sector minero asturiano son «la constatación del fracaso de la privatización de un sector estratégico». Mayoral ha tenido que alargar su intervención a la espera de que Pablo Iglesias regresase al recinto, con el público ya bastante macerado en el frío ambiente, entrando y saliendo del recinto. El líder morado ha vuelto al Polideportivo de La Camocha, pero ya solo para ser despedido al grito de «Pablo, presidente» y ser escoltado por una multitud que le pedía selfies, besos o firmas de su libro como cierre de la jornada.

403 Forbidden

Forbidden

You don't have permission to access /votacion/pixel_votos_responsive.php on this server.


Apache/2.2.22 (Debian) Server at www.lavozdeasturias.es Port 80
Comentarios

Iglesias: «Si algo sabéis en Asturias es que los derechos no se negocian, se conquistan»