La vicepresidenta del Gobierno recorrió el centro de la ciudad acompañada de varios dirigentes socialistas antes del mitin en el auditorio
16 abr 2019 . Actualizado a las 19:24 h.Hubo un poco de retraso pero no mucho para la llegada de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que llegaba acompañada de Adriana Lastra desde el aeropuerto para recorrer desde el centro de Oviedo, en un breve paseo, el camino hasta el auditorio donde los socialistas celebrarían uno de sus mítines de campaña en la capital. Les esperaban como anfitriones el propio alcalde, Wenceslao López, el presidente de la FSA, Adrián Barbón y la delegada del Gobierno, Delia Losa. En los minutos de espera el comentario del corrillo era la suspensión por parte de la Junta Electoral del debate de candidatos en una televisión privada por haber incluido a Vox y no a otras fuerzas con una representatividad equivalente.
En el mini tour turístico camino del mitin no hubo tiempo a demasiadas anécdotas. Aunque alguna hubo. Nada más emprender el recorrido, un representante de aceite de oliva llamó a la ministra Calvo para enseñarle el producto (tenía también aceitunas) y le regaló una botella de calidad y precio superior a los 30 euros. «¡Es la muestra de la España plural!», decía la ministra por haber llegado a una ciudad tan al norte de la península y toparse con un manjar tan del sur. El representante se marchó contento de la promoción momentánea aunque luego se dio cuenta de que había entregado la muestra con la que iba a empezar la exposición comercial que no había iniciado todavía.
Desde la plaza Porlier se dieron unos pasos, pocos porque está cerca, hasta la de la catedral y desde allí, con alguna explicación sobre el Museo de Bellas Artes, por Cimadevilla hasta la portada del, Ayuntamiento. Fue en ese breve trayecto, entre las terrazas más turísticas de la calle, cuando al paso de los dirigentes socialistas, el cliente de una mesa gritó «¡Viva España!» como una suerte de interjección. En apenas unos metros y minutos de caminata quedó claro que hay dos manera de entender la patria, una como una gozosa degustación gastronómica y otra como una conminación, un país permanentemente entre signos de exclamación.
Wencelao López explicó con detalle horarios y orígenes de los mercados del Fontán y Calvo preguntó sobre todo por detalles de la fachada del Ayuntamiento. En aquella plaza fue donde se pararon a conversar con un viandante y su hija que les incitó «¡a ver si ganáis!» y además de compartir pronósticos electorales valoraron si era tiempo y temperatura adecuada para que la niña disfrutara del helado de chocolate. Obviamente ella era partidaria del sí. En realidad apenas se habló de lemas políticos, sólo en silencio estaban las palabras del bolso de tela de Adriana Lastra que rezaba «La España que quieres es sostenible».
No hubo mucho tiempo para más, la mayoría de militantes esperaban dentro del auditorio a que empezara el mitin. Sólo llegó con un poco de apuro, pero dentro de los plazos, la consejera de Servicios y Derechos Sociales, Pilar Varela. Justo a tiempo para los discursos.