«Sólo le ponemos cordones sanitarios a la ultraderecha»

La cabeza de lista de la candidatura del PSOE en Asturias, Adriana Lastra asegura que su partido defenderá una transición energética que no deje a nadie atrás

Adriana Lastra
Adriana Lastra

Adriana Lastra vuelve a encabezar la lista del PSOE en la candidatura asturiana al Congreso de los Diputados. Mano derecha de Pedro Sánchez al frente del partido, defiende que en los meses al frente del Ejecutivo tras la moción de censura se desplegó una intensa actividad legislativa de carácter social que quiere presentar como aval ante la nueva cita con las urnas. Apuesta además por una transición «justa» en la reforma energética que «no deje atrás ni a personas ni a territorios» en un proceso de descarbonización que tiene un enorme impacto en la economía asturiana.

-Han sido años y décadas debatiendo sobre la crisis de la socialdemocracia, sobre qué debía hacer para llegar al gobierno y casi se diría que lo que necesitaba era gobernar. Quiero decir que han empezado a remontar en las encuestas cuando llegan a La Moncloa tras una moción de censura.

-Quizá necesitábamos demostrar lo que queríamos hacer. Creo que hubo una desafección de la ciudadanía hacia el partido por algunas decisiones, por algunas medidas, por la crisis económica, que aunque no era una responsabilidad del PSOE, porque fue mundial, sí se nos achacó a nosotros. Después de la moción de censura, cuando empezamos a tomar medidas y la gente fue consciente de la hoja de ruta que queremos llevar, empezamos a demostrar lo que es este partido y lo que quiere, entonces empezamos a recuperar la confianza de la ciudadanía.

-Por muy distintos motivos, ninguno de los partidos con representación en Asturias repetirá candidato en las próximas autonómicas. El PSOE vivió un crisis muy intensa en estos años ¿están cerradas las heridas del partido?

-Por mi parte sí, al menos. Aquí lo que hay es un liderazgo claro del secretario general, de Adrián Barbón. Pero lo importante es coser con la sociedad, porque coser con el partido está bien pero si no coses con la sociedad, mal arreglo. Y creo que precisamente eso es lo que está haciendo Adrián Barbón. Las listas que se han hecho para las elecciones autonómicas aclaran que las heridas en el socialismo asturiano se han cerrado.

-En sus meses de gobierno, el desarrollo de los planes de transición y energética y descarbonización han despertado una gran debate y polémica en Asturias, por el importante impacto que tiene en su economía. ¿Cuáles son sus planes para la próxima legislatura? ¿qué pasará con el cierre de las centrales térmicas?

-Necesitamos una transición justa y eso es el nuevo plan de Hunosa. Cuando llegamos al gobierno nos encontramos que el PP había enviado a Bruselas un plan de cierre de toda la minería, incluida Hunosa, y a que 1 de enero Hunosa iba a estar cerrada de seguir ese plan. Y hoy, a finales de abril, Hunosa está abierta, garantizamos el empleo, la transformamos en una empresa verde, mantenemos el lavadero, mantenemos un pozo abierto, y además damos viabilidad y futuro a los trabajadores de la empresa. Eso es transición justa, no dejar atrás territorios ni a personas. Y sobre las térmicas; en el año 2010, después de un debate muy intenso en la UE se aprobó la directiva de emisiones industriales, es una directiva muy clara y es para todos los países, y establece que las centrales tenían que hacer una serie de obras ambientales o tendrían que cerrar en 2020. Aquí en Asturias hubo empresas que hicieron esas obras, quiero dejarlo claro, son las centrales de EDP, Aboño y Soto de Ribera. Esas se van a mantener abiertas, las otras que no hicieron las obras, los que les estamos diciendo a las empresas es que no se van a ir de rositas. Pero es una decisión europea, no es del gobierno de Pedro Sánchez ni de los socialistas, es de la UE y para toda la UE. Lo que estamos desarrollando ahora es el PENIEC, el plan de energía y clima, en el que damos viabilidad también a las térmicas que hagan esas obras más allá de 2030. Estamos diciendo que de generación térmica todavía puede haber entre cero y 1,3 gigavatios; es decir que les damos viabilidad más allá de 2030. Esa es la propuesta del partido socialista, una transición justa y no dejar atrás ni a territorios ni a personas.

-Ahora mismo el 70%  de la energía que se produce en Asturias es de origen térmico, y hay una industria que depende de ese suministro ¿de qué se nutrirá la industria asturiana en el futuro si las térmicas tienen una fecha de caducidad? ¿será Asturias una comunidad dependiente en materia energética?

-Ahora mismo están encima de la mesa varias alternativas, pero sobre todo en lo que estamos trabajando ahora es en dar seguridad energética a las empresas, por eso estamos elaborando el estatuto de las electrointensivas. Una cosa es el coste de la energía y otra la producción de la energía, en todo ello está trabajando el gobierno de la nación. Fundamentalmente lo hace con la meta puesta en dar estabilidad energética; eso es lo que nosotros vamos a garantizar. Por otra parte. en el algún momento tendremos que empezar a hablar de aranceles a la energía que viene de otros países, de aranceles ambientales, por ejemplo. Pero este es un debate para tener en el seno de la propia UE.

-La financiación autonómica, su reforma, será un asunto clave en la nueva legislatura. Es un asunto que divide a territorios incluso en el seno de un mismo partido, no hay los mismos planteamientos en el levante que en el noroeste ¿qué propuestas tiene el PSOE?

-Siempre hemos dicho, el partido socialista en su conjunto, que hay que tener en cuenta diferentes criterios y el presidente, incluso ha hablado de que hay que tener en cuenta también envejecimiento, despoblación, que parece lo mismo pero no lo es, hay que tener en cuenta incluso la tasa de desempleo de las distintas regiones. Quizá tengamos que hacer la tarta más grande para que el reparto sea más justo. Y es cierto que este es un debate que divide no solamente a los territorios si no a los propios partidos políticos, pero nosotros siempre hemos conseguido al final que en el seno del PSOE hubiera un acuerdo. Es verdad que hay regiones que están infrafinanciadas pero también tendremos que empezar a hablar de la armonización de ciertos impuestos. No puede ser que haya comunidades que eliminen impuestos y voy a poner un ejemplo con Andalucía. Ahora eliminan el impuesto de sucesiones, que solamente pagaban aquellos que heredaban más de 800.000 de euros y a la vez están exigiendo una reforma de la financiación para que el Estado aporte más a Andalucía. Tendremos que hablar de eso también, de cómo es posible que elimines tus impuestos y luego quieras tener más financiación autonómica. Tendremos que hablar de una reforma fiscal para armonizar esos impuestos y que no haya competencia fiscal entre distintas comunidades autónomas.

-¿Cuando habla de hacer la tarta más grande, está pensando en fiscalidad, en impuestos?  

-Estoy pensando en que tienen que aportar más los que más tienen. Salimos de la crisis económica a lomos de los impuestos de las clases medias y trabajadoras, las grandes corporaciones, las grandes fortunas de este país cada vez pagan menos impuestos.

-El debate territorial es importante aunque hay un cierto riesgo de que el monotema de Cataluña eclipse a otros territorios. En su programa llevan una referencia a actualizar estatutos, a profundizar en el estado autonómico ¿Con qué idea quieren hacerlo en el conjunto del estado y particular en Asturias?

-Tampoco hay una armonización en los estatutos, los hay de primera generación, como el asturiano que no se han tocado desde el 84, y los hay que ya hicieron una reforma hace 10 años, y se trata de abrir un debate para que haya más equilibrio. Hablamos de más autogobienro frente a una ola recentralizadora que llega y quiere acabar con el Estado de las autonomías. Me hace muchas gracia esta gente que dice que defiende la Constitución y nos la tira a los demás a la cabeza pero quiere cargarse el título VIII completo. Nosotros queremos profundizar, tiene que haber una descentralización no sólo para las autonomías, si no para los ayuntamientos. Porque cuanto más cerca esté la política al ciudadano mejor será el servicio que se preste, queremos asegurar que las políticas más sociales estén más cerca del ciudadano.

-¿Está dentro de esas reformas la «oficialidad amable» del asturiano?, ¿qué le respondería a quienes tienen reticencias sobre supuestas imposiciones o que vaya a aumentar el gasto?

-El PSOE será precisamente el garante de que la oficialidad será amable, nosotros garantizamos eso. ¿Qué queremos hacer con el asturiano? Protegerlo, porque forma parte de nuestra identidad como pueblo, es nuestra riqueza cultural y lingüística, y todos los estudios indican que es una lengua que está a punto de desaparecer y también nos indican que para protegerla precisamente tenemos que ir a una oficialidad amable. Esto no es un invento de cuatro chavales, esto es una apuesta seria y rigurosa. La derecha está ridiculizando nuestra cultura y nuestro patrimonio, ridiculizan la apuesta por proteger nuestra riqueza lingüística, pero bueno, es lo que han hecho siempre, no nos extraña. Cada vez que viene Casado a Asturias nos ilustra con tres frases de estas de enmarcar, atacando a nuestra educación. Todos los asturianos estamos muy orgullosos de nuestra lengua y lo que queremos es precisamente protegerla. ¿Eso significa que se le imponga a la gente hablar asturiano? No, por supuesto que no, ¿pero qué barbaridad es esa?

-Se ha referido a una ola recentralizadora, hay un auge extrema derecha, ¿a qué se debe?

-No es algo exclusivo de España, ha sucedido en todos los países de nuestro entorno, creo que ya sólo queda Portugal sin ultraderecha organizada en el parlamento; organizada y que además políticamente se siente muy fuerte. Igual tenemos que empezar a hablar de la crisis de la derecha moderada, como se hablaba antes de la crisis de la socialdemocracia. Creo que hay una parte que se explica por un voto de cabreo, cabreo contra el sistema de partidos tradicionales, y hay otra parte que es gente que lleva 40 años agazapada primero en AP y luego en el PP. No me preocupa que lleguen al Congreso de los Diputados, que también, lo que más me preocupa es que lleguen a La Moncloa. Porque ellos son los que están dirigiendo la política de la derecha en su conjunto porque Ciudadanos y el PP bailan al son de los que dice Vox y de lo que dice Abascal. Radicalizan su discurso territorial, los discursos de todo tipo, el social, el antifeminista. Por intentar frenar los votos que se les van a Vox lo que hacen es radicalizarse hasta abandonar postulados más moderados. Ahora hay una gran bolsa de indecisos que se explica en parte por esto, hay una gente que está huérfana de referentes y otra parte que es voto oculto.

-Albert Rivera ha remarcado que mantiene un veto a pactar con el PSOE ¿es recíproco, qué acuerdos cree que podrá cerrar su partido la próxima legislatura?

-La aspiración que tenemos es primero movilizar a todo el electorado para que nadie se quede en casa, y segundo sacar un resultado amplio que nos permita gobernar en solitario de manera segura. Otra cosa es que para sacar asuntos adelante contemos con unos o con otros como hemos hecho estos meses; pero ya con una mayoría que nos permita desarrollar nuestras políticas, derogar la reforma laboral, lo que no hemos podido hacer en 10 meses con 84 diputados. ¿Nosotros le ponemos cordones sanitarios a alguien? A la ultraderecha. Pero en estos diez meses en Podemos hemos tenido un socio leal, me gusta ponerlo en valor porque es verdad, pero también que para convalidar los reales decretos, más de la mitad nos los apoyaron PP y Ciudadanos. Porque si llevan al Congreso asuntos que tienen un consenso muy amplio en la sociedad es difícil que te voten en contra. Siempre digo que no hemos tenido un pacto con ningún partido, hemos tenido un pacto con la sociedad, y por eso hemos conseguido sacar todas las cosas adelante; que en diez meses y con 84 diputados han sido: 34 reales decretos, 19 leyes, muchísimas directivas, hemos tenido mucha actividad legislativa.

-Ese entendimiento con Podemos, ¿tendrá traslado en Asturias? Las relaciones entre ambos partidos han sido muy tensas en el Principado.

-La relación entre PSOE y Podemos nunca ha sido sencilla, para llegar a acuerdos son necesarias muchas horas de negociaciones, generar un clima de confianza que no siempre es fácil, y tener una capacidad de empatía que con la historia vivida entre ambos partidos, no fue sencilla. Pedro Sánchez no fue presidente del Gobierno en el 2016 porque Podemos votó que no. En Asturias, los últimos presupuestos se aprobaron con Podemos, es decir que se está trabajando también en esa dirección, es importante que la izquierda sea capaz de acordar, de sumar y de entenderse, aunque tengamos muchas veces visiones distintas y en los últimos meses lo hemos visto.

-Sumar esa mayoría de izquierdas, sin que fuera necesario el apoyo del independentismo ¿facilitaría que se resolviera la crisis soberanista?

-El independentismo tiene que abandonar la vía unilateral, tiene que volver al respeto estatutario y constitucional. Porque dentro de la Constitución caben muchas cosas pero no cabe un referéndum de independencia, sí cabe mayor autogobierno, pero para todas las comunidades autónomas, esto no es una cuestión exclusiva de Cataluña. Allí primero debemos recuperar la convivencia, porque en Cataluña ha habido una fractura social sin precedentes, y después recuperemos la normalidad institucional. En estos meses algo que habíamos conseguido era recuperar esa normalidad. Con nosotros, con el PSOE, no ha habido ni declaración de independencia, ni leyes de desconexión, ni referendos ilegales. Lo que ha habido es un gobierno que les ha dicho a los catalanes que también somos vuestro gobierno. Y creo que si las encuestas nos favorecen en Cataluña es porque la ciudadanía ha entendido eso. Han sido ocho años de desencuentros entre el gobierno de la Generalitat y el PP porque a los dos les interesaba, a los dos para tapar sus vergüenzas, y les interesó alimentar el conflicto territorial hasta que se les fue de las manos. Nosotros hemos hecho lo contrario, echar agua y comportarnos como el gobierno de todos los españoles. Que se haya hecho un consejo de ministros en Barcelona ha sido importante como señal, de que este es el gobierno de España y, por lo tanto, de Cataluña. También todo lo que hemos aprobado de subir el salario mínimo, subir las pensiones, el plan de empleo digno. Todo esto ha sido muy bien recibido en Cataluña, porque los catalanes han estado abandonados por el gobierno de España y por el de Cataluña, que ninguno de los dos tenía agenda social más que la agenda de los recortes.            

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