Los candidatos de Asturias no quieren enredarse

Las cuentas personales de los cabezas de lista en Facebook y tuiter tienen mensajes cuidados, institucionales y con poca interacción con otros usuarios

Un fotograma de Black Mirror
Un fotograma de Black Mirror

Las campañas electorales contemporáneas, y especialmente la de las autonómicas y municipales en las que estamos inmersos, tienen ya mucho menos espacio para las tradicionales pegadas de carteles, e incluso los grandes mítines con los que los partidos se medían entre sí por la asistencia a enormes recintos, y tienen más (sobre todo en el ámbito local) de contacto cercano de entrega de programa en mano y de difusión por las redes sociales. Pero si en el tú a tú todo político que se precie tiene que estar ya bregado para ir al bar de un pueblo o al mercadillo semanal, todavía tanteamos cómo deben usarse los mensajes que se lanzan en las cuentas de Facebook y tuiter. Con una capacidad para llegar a audiencias inimagnibles, pero también con mucho peligro para meter la pata.

Está todavía por digerir para las democracias occidentales el impacto real de las redes de spam dirigidas de oscuras granjas de bots, de la manipulación de mensajes que apelan a los peores instintos en Facebook y la difusión de bulos en Whatsapp. Quizá por eso, entre los candidatos a la presidencia asturiana reina sobre todo la prudencia y se prefiere pecar más por recato que por ningún exceso. En la gran red de Mark Zuckerberg la gran mayoría de quienes encabezan las opciones reales de entrar en el parlamento asturiano tienen el acceso restringido a los «amigos» y sólo Adrián Barbón (del PSOE) e Ignacio Blanco (de Vox) tienen una cuenta totalmente abierta. Todos los candidatos comparten y aparecen, eso sí, en las cuentas institucionales de sus propios partidos, donde la interacción con otros usuarios se cuenta con los dedos de una mano y que son, como antes se mencionaba, totalmente institucionales.

¿Y tuiter? La red del pajarito está pensada ex profeso no sólo para una difusión masiva e inmediata sino también para la interacción pura. Pero de nuevo, esto es más la excepción que la norma. Además, las fechas de creación de las cuentas de los candidatos les delatan.

Uno de los más veteranos (aunque no el mayor) es el candidato socialista, Adrián Barbón, favorito en las encuestas y que aunque dedica casi todo el 'time line' a mensajes propios de campaña y retuits del partido, tiene espacio también para algunas contestaciones particulares. Se trata de una cuenta gestionada personalmente desde noviembre de 2010 y este mismo martes aún contestaba para agradecer al músico Xabel Vegas un elogio aunque reconociera que no le votaría: 

No hay colisión alguna entre la cuenta de Barbón y la de la Federación Socialista Asturiana, algo que podría parecer obvio pero no lo es tanto. En el caso del PP asturiano, aquejado por una grave división interna tras la elección por parte de Génova de Teresa Mallada como candidata en detrimento de la presidenta regional, Mercedes Fernández, lo cierto es que, si bien no hay un choque evidente, sí hay una cuidada indiferencia. Mallada tiene una cuenta casi ad hoc para la campaña, creada en enero de este mismo año, bien organizada, con retuits del partido, mensajes afines al electorado y vídeos de la candidata.

La cuenta del PP de Asturias tiene un reparto de espacio para sus candidatos casi medido al metro como la Junta Electoral reparte los tiempos en los medios de comunicación públicos; en la personal de Mercedes Fernández las menciones a Mallada son contadísimas, un silencio estruendoso la mayor parte del tiempo salvo excepciones.

Juan Vázquez, exrector de la Universidad de Oviedo y cabeza de lista de Ciudadanos en la carrera por el Principado ya tenía cuenta en tuiter en enero de 2012 aunque la usaba de forma muy esporádica y llega a mayo de 2019 con algo más de 400 mensajes. Muy institucional, con muy escasa interacción, la cuenta del candidato naranja se ocupa ante todo de difundir los actos y entrevistas de Vázquez, así como difundir los anuncios del partido.

Aunque Podemos es un partido que nació en plena explosión de las redes sociales y que durante mucho tiempo ha hecho que el morado dominara esta red, en el caso de la candidata asturiana, Lorena Gil, la exposición es muy contenida. Creada en junio de 2016, la cuenta personal de la cabeza de lista de Podemos Asturies está muy enfocada a la campaña pero sí tiene alguna interacciones, como el cruce de propuestas con el secretario general del SOMA, José Luis Alperi, el 1 de mayo.

El caso de Ángela Vallina, candidata de IU de Asturias es parecido, casi paralelo. Creada en marzo de 2014, la cuenta de Vallina todavía señala en su perfil su presencia en el parlamento europeo, en un escaño que ocupó en el mandato que ahora termina. Con todo es una cuenta con mensajes personales, más en los tiempos de eurodiputada que en la actualidad, en ocasiones incluso para rebatir algún ataque de troll, y con mucho espacio a difundir mensajes del partido y dirigentes de la organización.

Carmen Moriyón encabeza el cartel de Foro en la nueva legislatura autonómica después de dos mandatos consecutivos al frente del Ayuntamiento de Gijón, y eso se nota. Creada en abril de 2011, en la explosión de Foro en Asturias que le llevó a gobernar la ciudad y también brevemente el Principado, los mensajes de Moriyón tienen comentarios personales pero muy institucionales, muy propios de primera edil y el mismo tono se ha trasladado a la campaña donde predominan los retuits del partido.

Tuitero genuino, aunque sea en el lado oscuro de tuiter, es el candidato de Vox en Asturias, Ignacio Blanco, el más veterano de todos en la red social (lleva ahí desde mayo de 2009) y tiene junto a los mensajes del partido, amplio espacio para los memes del espectro ideológico, un estrecho y evidente vínculo con «El Club de los viernes» y también interacción a raudales con bloqueos incluidos.

Ya desde la campaña de las generales, la cuenta de Blanco se ha centrado mucho en el partido, pero son habituales los vídeos propios o ajenos con mensajes gruesos contra la inmigración, burlas a la «ideología de género» y tesis liberales rayanas en el anarcocapitalismo. Es quizá el candidato tuitero más dispuesto a bajar al barro, quizá también quien más lo necesita. 

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