El reparto del poder fractura la fusión de Liberbank y Unicaja

El reparto accionarial se ha convertido en un escollo insalvable en las conversaciones. La entidad asturiana pretendía tener entre un 43% y 45% de la futura entidad

La sede central de Liberbank en Oviedo
La sede central de Liberbank en Oviedo

Tras cinco meses de negociaciones y la sensación de que el final del túnel y del acuerdo estaba muy cerca, ha llegado una ruptura inesperada. Liberbank y Unicaja han roto su negociación y no se fusionarán. Durante las últimas semanas ambas entidades habían expresado su deseo de alcanzar un acuerdo inminente que no se ha producido. ¿La causa? El reparto del poder entre ambas entidades. Los consejos de administración han decidido por unanimidad no continuar con el proceso de fusión al no haber alcanzado un acuerdo sobre la eventual ecuación de canje de las acciones.

Mientras que Unicaja exigía un reparto 60%-40%, con disposición a rebajarlo no más allá del 58%, Liberbank reclamaba que su peso oscilase entre el 45% y el 43%. Ambas entidades se han mantenido firmes en sus peticiones y la operación se ha saldado con un fracaso sorpresivo. Liberbank seguirá por el momento en solitario. El consejo de administración de la entidad asturiana ha entendido que la operación no era rentable. El intento de la OPA fallida de Abanca hace unos meses había permitido a Liberbank ganar fuerza negociadora y no ceder peso, algo que no ha sucedido.   

La ecuación de canje en la posible fusión era una de las principales incógnitas de la operación, ya que determinaba la participación de control de cada entidad en el grupo resultante. Este asunto, que era clave, ha sido el obstáculo definitivo. De este modo, se da por finalizada una operación que de haberse materializado habría dado lugar a la sexta entidad por volumen de activos en España con 92.000 millones de euros, por detrás de Santander, CaixaBank, BBVA, Bankia y Sabadell y por delante de Bankinter, Abanca, Kutxabank, e Ibercaja.

Fuentes del mercado consultadas por Europa Press, han indicado que Unicaja se ha mantenido firme en su planteamiento inicial, que establecía una ecuación de canje del 60%-40% a su favor, al considerar que este era el reparto que reflejaba su fortaleza financiera. Entendían que una menor posición de dominio no era de interés para sus accionistas.A su vez, Liberbank también creía que su participación debía ser superior, por lo que finalmente no se ha llegado a un acuerdo. Ni Liberbank ni Unicaja han querido hacer algún comentario al respecto.

En sendos comunicados remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los bancos dan por finalizadas las negociaciones iniciadas el pasado 12 de diciembre. Asimismo, Liberbank ha señalado que está «plenamente comprometida» con el cumplimiento de sus objetivos comunicados al mercado, en línea con lo que ha venido realizando hasta la fecha. De su lado, Unicaja ha añadido que desde su «positiva trayectoria y solidez financiera», seguirá trabajando para el cumplimiento de sus objetivos estratégicos, establecidos en su Plan de Negocio, así como en maximizar el valor para sus accionistas.

Las redes de sucursales de ambos grupos eran complementarias e iban a sumar 1.866 sucursales, 1.182 de Unicaja Banco y 684 de la propia Liberbank, que cuenta además con más de un centenar gestionadas por asesores bajo un modelo de franquicia. También se habían repartido los puestos en la cúpula: el actual presidente de la firma andaluza, Manuel Azuaga, sería también el presidente no ejecutivo de la firma; mientras que Manuel Menéndez ocuparía el puesto de consejero delegado.

Durante el proceso de la due diligence preceptivo en la ya fallida operación, irrumpió Abanca en las negociaciones al filtrarse que preparaba una Oferta Pública de Adquisición de acciones (OPA) sobre Liberbank. Dichas informaciones forzaron al banco gallego a desvelar sus planes y a la CNMV a requerirle un breve plazo para formular una oferta formal. Debido a los tiempos, Abanca renunció a la OPA y las conversaciones entre Liberbank y Unicaja siguieron su curso.

El intento fallido de OPA por parte de Abanca posiblemente permitió a Liberbank ganar fuerza negociadora y no ceder peso. En suma, la ecuación de canje fue durante los poco menos de seis meses que han durado las negociaciones una de las principales incógnitas y escollo final que ha dado al traste con la operación.

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