¿Adónde irá a parar el voto «repunante»?

Juan M. Arribas

ASTURIAS

Pilar Canicoba

Votaron a Foro y a Podemos: ¿se inclinarán ahora por Vox? El tapón de sidra del PP que se indigna con Sánchez. Los escritores que saltan al ruedo político

18 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Repunante. Sobra la definición, pero se adjunta por si acaso: «suspicaz, que protesta por todo, que todo le molesta». Es una de las acepciones recogidas por Xosé Lluis García Arias en su Diccionario General de la Lengua Asturiana. Una palabra que fuera de nuestras fronteras se puede malinterpretar y confundir con repugnante, pero no en Asturias o en Galicia. ¿Existe en Asturias un voto repunante? Aunque los politólogos no lo han acuñado aún, en Asturias hay un fenómeno que arranca en 2011 y que ha podido mutar de opción en las últimas citas electorales.

Ángela Vallina, la candidata a la presidencia de IU, relata a este periódico una anécdota: conoce a personas que votaron a Podemos en 2015 y acaban de votar a Vox en las últimas generales. Ese fenómeno del votante indignado, molesto con el sistema, ya se pudo vivir en Asturias en 2011, con la fulgurante irrupción de Francisco Álvarez-Cascos. En apenas cinco meses, partiendo de la nada, Foro consiguió 177.000 votos que protestaban contra el bipartidismo y el surcursalismo madrileño. 16 escaños y la presidencia para el exvicepresidente del PP, que había sido repudiado por Gabino de Lorenzo y Ovidio Sánchez por el pánico a ser laminados de sus puestos orgánicos. Todo un éxito sin precedentes en Asturias. Un año después, tras el equivocado órdago de Cascos y nueva convocatoria electoral (un ataque de soberbia de libro), los apoyos bajaron a 124.000: volaron nada menos que 50.000 en unos meses).

Y en 2015 los votantes de Foro se convirtieron en 44.000. En esos comicios autonómicos debutó precisamente Podemos Asturies, que logró 102.000 apoyos, otro éxito. Ya ahí se habló de un voto antisistema, que no entendía de ideologías y sí de cabreos. El voto repunante había culebreado de Foro a Podemos, sus antípodas. ¿Hacia dónde se puede dirigir ahora? ¿Puede acabar en Vox? Ángela Vallina conoce algún caso de mutación, que parece digno de estudio psiquiátrico. Más allá de las impresiones están los hechos: Vox ha conseguido 70.000 votantes en Asturias en el 28-A. Y es un partido muy ofendido (y ofensivo).