Juan Vázquez: carácter y consenso


Me piden una semblanza de Juan Vázquez (JV). La hago con cierto pudor. La amistad reduce las distancias y compromete la neutralidad. Pero aseguro que son ciertos los rasgos que le atribuyo. Espero que también oportunos para la ocasión.

JV ha saltado a la arena política. Ni su carrera profesional, ni su salario, ni su vida cotidiana van a mejorar. Siendo así, no le falta valentía. Y es un salto con poca red. Ciudadanos es un partido todavía muy nuevo en Asturias y no dispone de una gran clientela. Algunos amigos le acompañan con un entusiasmo más que comedido. Su familia le apoya de manera incondicional, aunque temerosa.

JV tiene carácter. Es el resultado de sus raíces y sus etapas vitales. Tiene la energía y la ironía que heredó de su padre minero. Enfrenta todo con la inteligencia y el afecto que tenía su madre maestra. Pasó de joven a adulto entre Madrid y Oviedo en los intensos años de la Transición a la democracia. Ahí recibió, como muchos de ese tiempo, la vacuna contra cualquier forma de frentismo político. Consiguió muy pronto una cátedra en la Universidad de Oviedo, donde luego sería decano y rector. También presidió a los rectores de España y de Iberoamérica.

La gestión universitaria es bastante diferente de la gestión política. Pero no es mala escuela de gestión, sobre todo comparada con la de quienes no han tenido más aprendizaje que la propia política. Los rectores tienen mucha responsabilidad, poca jerarquía y recursos prestados. Tienen que razonar, más que mandar; sumar voluntades, más que confrontarlas.

No sé cuan buena va a ser la política para JV. Pero JV puede ser muy bueno para la política. Con algún matiz. Si lo que se necesita en la política asturiana es  un destructor de adversarios,  él no es la mejor opción.  Si lo que se precisa es un tejedor de mayorías y consensos, no será fácil encontrar un candidato mejor.

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