Así fue el debate, candidato a candidato

Los siete candidatos a la presidencia intercambiaron propuestas y críticas

Los candidatos a la presidencia del Principado en el debate de TPA
Los candidatos a la presidencia del Principado en el debate de TPA

Fue un debate político, pero televisivo. Con la reglas de la televisión y las necesidades del telespectador, que agradece la claridad de ideas, la confrontación directa, la concisión y el lenguaje gestual abierto. Así fue el debate, candidato a candidato. Adrián Barbón y Juan Vázquez centraron las críticas del resto de aspirantes a la presidencia, lo que les otorgó un protagonismo extra.                                                                 

Adrián Barbón

Era el que más tenía que perder en el debate y salió airoso. Aposentado, sin necesidad de leer ni un solo folio, asumiendo que iba a ser el foco de todas las críticas, Barbón fue sorteando a los rivales políticos asumiendo un papel casi institucional, casi investido. Arremetió contra las políticas del PP y contra Teresa Mallada, en este último caso exhibiendo el plan de Hunosa que contemplaba su cierre. Eludió confrontar con Juan Vázquez y solo recordó con una pequeña mención a la extrema derecha y sus peligros. Contempló con tranquilidad cómo PP y Vox hacían sangre con el candidato de Ciudadanos y aprovechó para hacer hincapié en la dura pugna de las derechas, un latiguillo muy repetido en su campaña. Le ha beneficiado claramente el hecho de haber sido elegido como candidato con meses de antelación, lo que le ha permitido reflexionar largo y tendido sobre su discurso. La estrategia de publicar ese mismo día su programa electoral fue un as en la manga que desorientó a sus rivales pero es muy debatible: ¿debe publicarse el programa electoral a solo seis días de la cita en las urnas?

Teresa Mallada

Identificó desde el primer minuto a sus dos rivales: Adrián Barbón y Juan Vázquez. Culpó a los socialistas de congelar un rosario de obras y se centró en criticar las políticas del PSOE. A Juan Vázquez le acusó agresivamente de participar en el comité de sabios de Javier Fernández, para identificarlo con el socialismo. Al candidato de Ciudadanos le otorgó el privilegio de sentirse en el centro del debate, en una estrategia dudosa: ¿a quién teme el PP en las urnas? Quedó claro que a Ciudadanos. Mallada exhibió titulares de prensa y quizá leyó en demasía, lo que le restó espontaneidad.

Lorena Gil

Su atril estaba en medio del PP y del PSOE y todo ello le facilitó el trabajo. Repartió críticas al bipartidismo por sus políticas de recortes y su incapacidad para crear empleo. Al Gobierno socialista lo tildó de inútil y denunció los macrochiringuitos del PSOE. Gil fue eficaz en la crítica pero no tanto en el aspecto propositivo. Quizá no entendió que se trataba de un debate televisivo, no parlamentario, que estaba en un plató, no en la Junta. Administró mal su tiempo, con lentitud. Estuvo aposentada y convincente en las críticas, pero le faltó plasmar mejor su ideario. En la tele el tiempo es oro.

Ignacio Blanco

Entendió desde el primer minuto el sentido del show. Salió a morder, exhibió un folio en blanco (el CV de Barbón fuera de la política) un enchufe eléctrico (la política socialista) y varias fotos de Fernández Villa como una estampita. Arremetió contra Barbón y Vázquez (sus dos rivales) fue populista, maniqueo y demagogo: quiere menos administración pero más inversión presupuestaria. Y como ultraliberal quiere elegir (el eufemismo de educación y sanidad concertada). Su palabra más usada: chiringuito y 31 años de gobierno socialista. Ejerció el pugilismo televisivo: lenguaje llano, conciso, directo, propio de un tertuliano de derechas. Puso el foco en el mundo rural, porque en las alas Vox no cala nada. Dejó claro que no le gustan los trasgos.

Juan Vázquez

El candidato de Ciudadanos fue aupado por sus rivales. Respondió con elegancia universitaria al ataque reiterado de Ignacio Blanco y también al de Teresa Mallada, que le acusaron de ser un socialdemócrata que asesoró sin tino a Javier Fernández. Aprovechó las críticas para ubicarse en el centro político y se le vio encantado de ello, de ser durante unos minutos el centro del debate. Comprendió que la política no es lo mismo que un claustro universitario. Dosificó adecuadamente sus propuestas electorales e insistió en que quería hacer un discurso propositivo. En algún momento le pudo el lenguaje florido, el poeta que lleva dentro, sin darse cuenta que la televisión es pura prosa.

Ángela Vallina

Defendió las ideas básicas de la izquierda: igualdad o derechos de los trabajadores, criticó la sumisión de la FSA a las políticas de Madrid y la transición energética exprés. También la imagen de una región que parece que está al servicio de las eléctricas. Recordó que IU ha cogobernado esta región y que su gestión ha sido positiva para Asturias. Criticó las políticas socialistas y no hizo mención a Podemos, su gran rival en las urnas.  

Carmen Moriyón

Empezó nerviosa y poco a poco fue centrándose. Defendió la bajada de impuestos porque no es una catástrofe y es compatible con la protección social y también la autonomía municipal. Recitó sus propuestas sin necesidad de papeles, pero apenas interactuó con el resto de candidatos. Dio la impresión de estar aislada, ensimismada en poder concentrar todo su programa electoral en los bloques de tres minutos, ajena al resto de candidatos, que son también rivales en las urnas.

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