Águeda Ribera, amiga personal de la cabeza de lista de Podemos Asturies Lorena Gil, relata una vida juntas hasta su salto a la arena política
22 may 2019 . Actualizado a las 10:32 h.Lorena y yo fuimos juntas a clase en el instituto. Desde entonces, somos amigas y hemos estado juntas en todos los momentos importantes de nuestras vidas, que no han sido fáciles.
Compartimos muchos veranos trabajando en la Feria de Muestras para sacarnos un dinero mientras estudiábamos, y el resto de las vacaciones disfrutábamos de la playa y de las fiestas de prao. Por aquel entonces enlazábamos una tras otra. Éramos buenas estudiantes y nunca tuvimos que quedarnos encerradas en casa hincando los codos para septiembre.
Siempre recordaré cuando fui a visitarla a Düsseldorf (Alemania), donde trabajaba en el año 2003. Ella estaba atravesando un mal momento, lejos de su familia y de su casa, y más que nunca echaba de menos la cercanía de quienes la queríamos. Meses después, cuando se mudó a Madrid por motivos laborales, se quedó unas semanas en mi casa mientras buscaba piso. Viajaba sin parar, pero pudimos compartir mucho tiempo. Fue una época divertida. Siempre hemos compartido el mismo sentido del humor y hemos sabido reírnos de nosotras mismas. De vuelta a Asturias y durante los últimos quince años hemos hecho nuestras vidas, pero siempre cerca.
La he visto crecer, reír, llorar, superar lo malo y saber llevar todas las situaciones sin perder en ningún momento su esencia y personalidad de mujer luchadora, trabajadora incansable, honesta y leal. Aun sabiendo que por los valores que representa está muy alejada del perfil político al que nos han acostumbrado, más de treinta años de amistad me permiten apostar por ella, por su inteligencia, coherencia, sentido de la responsabilidad y, sobre todo, integridad. Su imagen seria esconde a una persona cercana y en la que poder confiar.
Sé bien los sacrificios que a todos los niveles le ha supuesto dar el paso a la política y, también, que pocas personas lo harían con una vida establecida como la que ella tenía. No ha sido fácil, pero cree en lo que hace y asume este compromiso temporal porque cree que el objetivo la trasciende. Es una persona que sabe de dónde viene y, sobre todo, a dónde va y cómo hacerlo, tiene fuertes convicciones y en su cabeza están Asturias y su gente.
Para mí, siempre será mi amiga, la que está en todos los momentos, los buenos y malos, la que me acompaña, a la que quiero con locura, y a la que no quiero que la vida le haga daño. Asumo que en esta etapa tengo que compartirla, y lo hago con gusto porque representa la oportunidad de futuro que Asturias necesita.
Águeda Ribera es amiga personal de Lorena Gil.