La candidatura de Mallada aguanta el tipo y evita el sorpasso aunque sufre por la pérdida de apoyos en el centro y la extrema derecha
28 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.El Partido Popular de Asturias perdió un escaño en la Junta General, pasando de 11 a 10 en la nueva legislatura y, sin embargo, a las puertas del hotel de Oviedo desde donde los dirigentes de la formación siguieron el devenir del escrutinio, las noticias se celebraron con euforia y cánticos en la calle, sobre todo para enaltecer a Canteli como futurible alcalde. Y es que el parte meteorológico de los sondeos del PP en mayo auguraban una tormenta que al final quedó en chubascos y con algún claro ocasional. Los populares evitaron el sorpasso de Ciudadanos y además rozan con la punta de los dedos recuperar la alcaldía de Oviedo, si negocian un acuerdo precisamente con los naranjas.
El PP de Asturias llegó dividido a los comicios. La candidatura de Teresa Mallada fue designada por la dirección de Génova en detrimento de la presidenta regional, Mercedes Fernández, y las tensiones saltaron a la luz pública en varias ocasiones. Hubo diferencias de fondo sobre la pertinencia de repetir la alianza con Foro en las generales y en el futuro, hubo peticiones de que instaurara una gestora en el comunidad y hasta hubo una suspensión del secretario general por, presuntamente, haber enviado una nota con amenazas a un concejal. Además los populares llegaban a mayor tras la profunda debacle del partido a nivel nacional en Madrid y con la amenaza de que, al menos en el área central, Ciudadano podía superarles por un puñado de votos. Pero nada de eso se cumplió.
Parte de la resistencia del PP asturiano se explica por la misma distribución del sistema electoral asturiano que divide a la comunidad en tres circunscripciones para los comicios autonómicos: occidental, central y oriental:y eso en la práctica termina por ser un plus de apoyos a los partidos mayoritarios en su representación en la cámara. Las nuevas formaciones o los partidos pequeños tienen más dificultades para conseguir los escaños de las alas y, en esta ocasión, tanto Podemos como Foro perdieron los que habían arrancado cuatro años atrás. Pero además, la candidatura naranja no logró seducir a la mayor parte del centro derecha en la medida que había pensado en campaña.
PP y Foro lograron 111.341 votos juntos en las generales, por separado en las autonómicas han logrado más (el PP 92.330 y Foro 34.388, que sumados son 126.718). Pero el PP no sólo ha bajado respecto a los comicios estatales de abril sino de forma mucho más intensa respecto a los sugrafios de 2015, cuando sumó 117.319. La pérdida de apoyos y escaños se explica por una doble pérdida en dos caladeros pero que no ha sido una fuga sin control, al centro derecha hacia Ciudadanos y a la extrema derecha hacia Vox. El partido de Abascal suma dos escaños (uno que pierde PP y otro que pierde Foro) con 33.784 votos.