El 26M deja abiertas las cicatrices de la derecha asturiana

Mallada niega que haya pedido una gestora en Asturias, se esperan cambios en Foro y Ciudadanos espera poder estudiar pactos

Mercedes Fernández, Pablo Casado y Teresa Mallada
Mercedes Fernández, Pablo Casado y Teresa Mallada

Todavía quedan unas largas semanas para digerir los resultados de las elecciones autonómicas del pasado 26 de mayo, que ha dejado un nuevo reparto de escaños en el parlamento asturiano que no es plato del mismo gusto para todos. Con su contundente victoria de 20 escaños, Adrián Barbón se pudo dar algo más de prórroga a sí mismo señalando que antes de hablar de la Presidencia toca cerrar acuerdos en los ayuntamientos. Primero porque ya tienen una fecha marcada en el horizonte y segundo porque obligará a los partidos a mostrar sus primeras cartas. La derecha asturiana tiene que asimilar una mengua de representación y un espectro más dividido que nunca (entran siete partidos en la Junta) que puede derivar en cambios de profundidad en varias formaciones.

Desde el entorno de Teresa Mallada, la candidata del PP elegida por Génova se restaba valor ayer a la publicación de una información que aseguraba que había pedido la intervención con una gestora de la agrupación asturiana, controlada por la presidenta Mercedes Fernández. Estas fuentes señalaron que ambas dirigentes había coincidido tanto al comienzo de la reunión de la directiva nacional como en la comida posterior, con Pablo Casado, de los responsables regionales. También aseguraron que en ninguno de estos momentos hubo mención alguna a la situación orgánica de Asturias. Sí que hubo, según distintas afirmaciones una seria discrepancia sobre la orientación ideológica del partido con intervenciones del presidente gallego Alberto Núñez Feijoo.

Pero si en Asturias se niega un choque directo entre ambas dirigentes, sí reconocieron que Mallada y Fernández hay una visión divergente del balance de los resultados del 26M, y es una muestra de que las diferencias internas del PP lejos de atenuarse siguen muy vivas. Mallada recalca que logró «resistir» mejor que en otros territorios y que el grupo parlamentario sólo pierde un escaño en Asturias. De hecho, recalcó que el propio Pablo Casado señaló en su intervención que el Principado había sido uno de los territorios con mejores resultados respecto al conjunto del Estado.

Sin embargo, la valoración de Mercedes Fernández es bien distinta. Y aguda. Cherines señaló que era algo positivo poder haber «retenido la portavocía de la oposición» y añadió que la diferencia de diez diputados con el PSOE «es demasiada distancia, es mucha diferencia». La pérdida de votos del PP en estos comicios ha sido notable, y logró arrancarle a IU un escaño al final proceso por un puñado de sufragios (durante la mitad del escrutinio, la coalición tenía tres y los populares sólo 9), aún así el PSOE le dobla en diputados, y el propio Barbón destacó que no se daba una desproporción tan alta desde 1987 y con sólo tres partidos en la cámara.

Hay diferencias de fondo y también un pulso por el poder inevitable en esa condición de bicefalia que en PP asturiano resulta incómoda históricamente. Mercedes Fernández defendió en las negociación de coaliciones repetir con Foro en las generales, tras el recuento Mallada dio por finalizada esa alianza desde el presente y para el futuro, con un cambio de paradigma inmediato, por ejemplo, sobre el posicionamiento del partido sobre cómo debe culminarse la Variante de Pajares. Cuando se constituya la Junta General, Mallada tendrá el control sobre un grupo parlamentario en el que no hay afines a Mercedes Fernández; pero la presidenta exhibe su legitimidad ganada con holgura en un congreso con voto de los afiliados.

¿Dimitirá Moriyón?

Complejo se pone también el futuro de Foro Asturias y de su presidenta Carmen Moriyón. Mientras se sucedían las especulaciones sobre una posible dimisión de la cabeza de lista del partido de Francisco Álvarez Cascos, la formación trató de zanjar los rumores con la convocatoria de una rueda de prensa de la propia Moriyón, en la tarde de miércoles, después de que la reunión de los órganos del partido para analizar los comicios.

Si se mide frente a las encuestas, el resultado de Moriyón también puede interpretarse como un ejemplo de resistencia. Los sondeos auguraban que quizá no lograra más que un escaño y mantiene dos de los tres con los que se mantenía el partido la pasada legislatura. Pero la mengua de votos deja a Foro sin posibilidad de contar con grupo mixto (pasará a integrarlo con IU y Vox) y la consecuente merma de ingresos. Carmen Moriyón tomó el testigo de Foro después de dos mandatos consecutivo al frente del Ayuntamiento de Gijón, y donde estatutariamente ya no podía repetir. Llegó a la cúspide del partido tras una grave crisis interna que se saldó con la marcha de su predecesora, Cristina Coto, hoy en el grupo local de Vox en Oviedo. el partido se encuentra en una situación precaria desde su explosivo nacimiento no sólo por la pérdida de apoyos en el parlamento sino también a nivel municipal.

La última palabra de Albert

El veto de Ciudadanos a nivel estatal contra cualquier acuerdo con el PSOE no alcanzaba, en inicio, a los ayuntamientos y comunidades, pero las iniciativas pegadas al territorio que han mostrado una cierta predisposición han topado con una respuesta tajante por parte de la dirección de Rivera. Le ocurrió a su candidato de Castilla y Leóin cuando sugirió ceñirse al criterio de apoyar a la lista más votada y darle la presidencia a los socialistas por primera vez en décadas, el secretario general de Cs, José Manuel Villegas, atajó en cuestión de horas con la petición de exigir a los barones socialistas como condición expresa el respaldo a la aplicación del 155 en Cataluña.

En Asturias no se ha entrado en esa etapa, primero están las negociaciones de los ayuntamientos, pero el criterio de la lista más votada se veía con agrado. En la misma jornada de reflexión, el candidato Juan Vázquez, señalaba que su idea era respaldar la «estabilidad institucional». En todo caso, desde el partido naranja se reconoce que la última palabra la tiene Albert Rivera porque se trata de una formación muy centralizada.

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