La falta de relevo amenaza los negocios de los autónomos

El RETA tuvo 2.400 bajas por jubilación el pasado año y solo 11.000 autónomos asturianos tienen menos de 40 años

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Redacción

La radiografía del trabajo autónomo en Asturias es cada mes más preocupante. La comunidad autónoma contabilizaba a fecha 31 de marzo un total de 73.740 afiliados a la Seguridad Social en el Régimen Especial de Trabajadores Autonómos (RETA), de los cuáles 46.809 son autónomos personas físicas. Es decir, que no están integrados en sociedades mercantiles, cooperativas u otras entidades societarias, tampoco son colaboradores familiares ni están registrados como parte de algún colectivo especial de trabajadores. El caso es que, según datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, de esos 46.809 trabajadores por cuenta propia, apenas 11.000 son menores de 40 años. Una cifra lo suficientemente escasa para hacer ver que la falta de relevo generacional en el autoempleo es una realidad que en la región cada vez se acentúa más.

Desde la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA Asturias) se aporta otro dato significativo. En el RETA hubo 2.400 bajas por jubilación el pasado año frente a 1.640 altas. Y no sólo eso. La representante del colectivo en la región, Patricia Oreña, explica que el porcentaje de mayores de 55 años se ha incrementado de un 1,8% que había hace una década, a un 3% que había al finalizar el 2018. La conclusión que saca de ese incremento es que «los autónomos asturianos son muy mayores». Y añade: «también hay un descenso muy importante de trabajadores por cuenta propia en el tramo de 25 a 39 años, que es en el tramo en el que más tendría que haber». Teniendo en cuenta ambas situaciones, la misma vaticina que «la situación va a empeorar» e, incluso, que «en el futuro las cosas se van a quebrar».

Los datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a finales del mes de marzo indican que en la región había 683 autónomos personas físicas menores de 25 años (1,5%); 10.337 de entre 25 y 39 años (22,1%); 21.942 de entre 40 y 54 años (46,9%); y 13.847 de 55 o más años (29,6%). Según Oreña, es difícil hacer una estimación de cuantas jubilaciones se pueden producir entre los autónomos en los próximos años porque señala que «solemos agotar los plazos» a fin de cotizar durante más tiempo y que la pensión sea un poco mejor. Aún así, señala que es necesaria más información y explicar con la suficiente antelación a los trabajadores por cuenta propia cuanto van a recibir de pensión en función de la base de cotización.

En este sentido, aboga también por que se reduzca la presión fiscal sobre los autónomos para que éstos puedan aumentar esas bases de cotización. Especial importancia le da a este asunto, sobre todo, para los sectores tradicionales, como la agricultura, la ganadería o la pesca, «sectores que están muy envejecidos», apostilla la representante de ATA Asturias, y en los que hay muy poco relevo generacional. En concreto, el 74,1% de los autónomos persona física de Asturias cotizan por la base mínima y tan solo el 1,6% cotiza por el máximo, que es tres veces la base mínima.

La falta de relevo es una tónica general, no obstante, en el régimen autónomo de la región, aunque en ámbitos como el tecnológico o la enseñanza se dan «números más positivos», según Patricia Oreña. No así en los sectores tradicionales, donde asegura que «no se está produciendo relevo» pese a que en esos sectores están inscritos más de 7.600 autónomos en nuestra comunidad autónoma, lo que supone el 16,3% del total. El sector servicios es donde más autoempleo se da, suponiendo el 69% de los autónomos. La construcción supone el 11,1% y la industria el 3,5%.

La representante de ATA Asturias reclama más medidas de fomento del autoempleo «porque llevamos muchos meses de pérdida» de afiliados, comenta la misma. Según los datos de Sadei, desde julio del pasado año se han perdido un millar de afiliados. «Ahora hay que pensar que significaría que cerrara una empresa con ese número de empleos», compara Patricia Oreña con la sensación de que «parece que las instituciones no lo ven tan grave». Por eso, admite que aunque sana, «siento cierta envidia del apoyo que se da, por ejemplo, a las empresas industriales, que tienen un apoyo social e institucional. Nosotros también somos personas con una familia detrás, pero eso parece que da igual».

Oreña reivindica, además, que «nosotros somos los que movemos el tejido económico y empresarial de Asturias» y pone de relieve el papel relevante que juega el comercio en los pueblos y ciudades. «Si cierran cambia el estilo de vida de esos lugares, afecta incluso a la seguridad y las administraciones tendrán que incrementar la vigilancia y el alumbrado».

Para tratar de impulsar el autoempleo, el Gobierno ha desarrollado algunas medidas como facilitar la capitalización del paro e incentivos a la cuota de autónomos, como la tarifa plana de 60 euros de cuota a la Seguridad Social que, además, aquí en Asturias se subvenciona. Esto ha lanzado a muchísimas personas a la aventura de montar un negocio desde que se creó la bonificación al emprendimiento en el año 2013.

Avelino Canga: «No quiero tener que cerrar. Me duele en el alma»

Carmen Liedo
Avelino Canga, Avignán Langreo
Avelino Canga, Avignán Langreo

Después de 33 años como autónomo se retira con la pensión activa para poder seguir con el negocio

En Langreo todo el mundo conoce a Avelino Canga. Lleva toda su vida en Avigán, un negocio de piensos, abonos, material agrícola, ornamentos, plantas naturales, mascotas, etc… que puso en marcha su padre en 1962. Empezó a ayudar en él cuando era un chaval y, llegado el momento, le dio el relevo a su progenitor y se puso al frente del negocio. Después de 33 años como autónomo se retiraba hace unos meses con la pensión activa, una fórmula que le permite seguir en la tienda con la condición de que tenga una persona empleada. Eso le ha liberado algo y se permite el lujo de coger algunos días de vacaciones, un disfrute que nunca ejerció hasta que no cumplió los 55 años. Lo reconoce: el negocio es parte de él, parte de su vida y no quiere ni pensar en cerrarlo por falta de relevo. «No quiero tener que cerrar. Me duele en el alma», asegura Velino, como le conocen sus clientes.

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