Red Eléctrica certifica la muerte del carbón

El peso del mineral en la generación de energía en este mes de mayo es insignificante como consecuencia del precio de la tonelada de CO2 y que se vuelva a aplicar el impuesto del 7%

Antracita, un tipo de carbón con mayor poder calorífico que la hulla.
Antracita, un tipo de carbón con mayor poder calorífico que la hulla.

Redacción

El carbón está pasando a ser historia en España, pero no sólo porque se hayan cerrado las minas (quedan contadas excepciones) como consecuencia de la Decisión 787 de la UE por no ser competitivas. Los datos de Red Eléctrica Española (REE) de generación eléctrica con este mineral en lo que va de año y, más aún, durante este mes de mayo, certifican la muerte del carbón, cuya contribución a la producción eléctrica ha sido insignificante en las últimas semanas. El elevado precio de los derechos de emisión de CO2 a la atmósfera y que se haya vuelto a aplicar el impuesto del 7% a cualquier generación eléctrica (el Gobierno de Pedro Sánchez lo había suspendió durante seis meses: los tres últimos de 2018 y los tres primeros de 2019) pueden ser razones de esa caída. De hecho, en lo que va de este mes, la generación térmica con carbón ha supuesto en torno al 1,8% del total del sistema, frente al gas, que se situó cerca del 20%, según datos de REE.

Las centrales están «prácticamente paradas», comentan desde sector. La previsión es que cinco de ellas cerrarán en junio de 2020, otras cinco podrían continuar a tener de las inversiones que han realizado en sus instalaciones y otras cinco más (una en Palma de Mallorca y 4 en la península) parece ser que no tienen claro que van a hacer.

No obstante, el presidente de Carbunión, Pedro Iglesia, asegura que esta situación al sector minero español «ya no le afecta porque la decisión está tomada y no hay empresas que estén produciendo carbón para las eléctricas», con la excepción aquí en Asturias del pozo San Nicolás, en Mieres, cuyo carbón se destina para la central térmica de La Pereda, propiedad de Hunosa.

Iglesia explica que la caída del carbón puede analizarse dependiendo de si se considera el periodo del año móvil (un año hacia atrás desde el día que se consulta) o en lo que va del presente 2019. El mismo indica que si se mira el año móvil, la caída de la producción eléctrica con carbón es de entre un 18% y un 19%. En cambio, si nos centramos en lo que va de enero a mayo, el descenso de la generación térmica está en torno al 34%. El representante de Carbunión apunta que en los meses que se corresponden con la primavera «siempre cae». A esto añade que esa caída del carbón se ha compensado en el año móvil con nuclear y la energía hidráulica, que ha tenido un incremento del 10%, mientras que «el resto de renovables no van también. Tampoco el ciclo combinado».

Ciertamente asegura que en el análisis de los cinco meses que han transcurrido de este 2019 se han dado «situaciones insólitas» en la generación eléctrica porque la hidráulica ha caído un 40%, la nuclear ha subido un 9%, el carbón ha bajado un 34% y el ciclo combinado ha subido un 60%. Con estas cifras «cada uno coge el titular que quiere», señala Pedro Iglesia.

 Una cifra que califica de «curiosa» es el 23% que se ha incrementado la electricidad que compramos fuera a países como Francia, Portugal o Marruecos, en este último país donde se produce principalmente con carbón.

Pero ¿por qué ha caído tanto la producción eléctrica con carbón? «El carbón cae por diferentes razones. Una fundamental es que las compañías eléctricas hayan tomado la decisión de reducir su penetración en el mix de generación eléctrica», manifiesta el presidente de Carbunión, que no obvia el precio de la tonelada de CO2, «que ha pasado de 7 a 25 euros» y, por lo tanto, «influye mucho». En su opinión, el impuesto del 7% no tanto puesto que se aplica a cualquier generación eléctrica.

Iglesia no se atreve a hablar de que el carbón haya muerto en España y en qué medida afectará eso al coste eléctrico, pero dice que se fija en lo que hacen otros países europeos, «en otros países que están explotando carbón y lignito para la producción eléctrica». «Media Europa está generando energía con carbón, están en un 20% de la producción y España ha perdido posiciones al estar por debajo del 14% en el último año móvil», argumenta el mismo, que no hace cábalas sobre cómo evolucionará lo que resta de 2019 y si volverá a incrementarse el consumo de carbón porque «la decisión está en manos de las eléctricas».

Lo que opina es que «en unos años vamos a encontrarnos con costes de generación muy importantes», porque tiene en cuenta que el precio del gas se referencia por el den petróleo «y no sabemos cómo va a evolucionar», es más, apostilla que «la decisión no la van a tomar fuera» países que están en esas guerras comerciales.

Y Pedro Iglesia va más allá en otro asunto que considera «no se comenta con claridad» pese a todo lo que está pasando. Según dice, «España necesita inversiones importantes en distribución para los 50 ciclos combinados» y también tendrá que ver «cómo son capaces de acoplar nuestra red clásica a retos» como que haya una cantidad importante de parque eólicos, «sin contar con el autoconsumo». Todo ello «genera un conjunto de variables que hasta no existían», destaca el presidente de Carbunión, que pone el acento en que esa transición energética que pretende el Gobierno estatal puede acabar siendo financiada por el consumidor si tiene que pagar más en el recibo.

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