La semana decisiva de Ciudadanos Asturias

Los naranjas son llave en varios ayuntamientos, especialmente en Oviedo, y tendrán que decantarse por apoyar al PP o al PSOE

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), y el vicepresidente del Congreso y portavoz de Ciudadanos Asturias, Ignacio Prendes (i)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), y el vicepresidente del Congreso y portavoz de Ciudadanos Asturias, Ignacio Prendes (i)

Como una cuenta atrás, la nueva semana empieza con la fecha del 15 de junio marcada en rojo en el calendario. El sábado se constituirán los gobiernos municipales, en algunos casos sin mucha sorpresa porque los resultados de los comicios del 28 de mayo fueron suficientes para formar mayorías; pero en otros con el suspense de que un acuerdo a dos o a tres bandas pueda terminar por otorgar el gobierno a una u otra formación. En este paisaje de negociaciones, tanto en España como en Asturias, se juega también la definición de Ciudadanos que tendrá que elegir cómo se presenta en lo que queda de legislatura, si como partido bisagra y de centro, capaz de pactar múltiples opciones; o como una formación más escorada a la derecha. Y en eso también hay singularidades en Asturias y que tendrán su repercusión en el siguiente capítulo de esta historia: los pactos a nivel autonómico en la Junta General.

Desde la dirección nacional de Ciudadanos en Madrid la indicación es que se tome al PP como «socio preferente» aunque el comité regional también ha hecho valer su intención de actuar con «pragmatismo» en función de las circunstancias territoriales. Hay toda una serie de ayuntamientos en los que los naranjas puedan ser claves y su intención es medir muchos cómo van enseñando sus cartas a medida que avanza la semana.

El gobierno de Oviedo destaca por encima de todas las negociaciones municipales en Asturias. La mayoría de papeletas (tanto de votos como de apuestas) las tiene el candidato del PP, Alfredo Canteli, al que le bastaría un acuerdo con Ignacio Cuesta para cerrar una mayoría suficiente. Se han establecido ya los primeros contactos de forma discreta y ninguna de las dos formaciones quiere lanzar las campanas al vuelo. Se trata de un pacto con muchos de sus mimbres ya entrelazados pero que no se ha culminado del todo. Cuesta, con un pasado de militancia socialista, se deja querer por lo que denominan internamente la «opción Borgen», en referencia a la serie danesa en la que con hábiles pactos la tercera fuerza se hacía con el gobierno de la nación. Pero probablemente esa opción («altamente improbable» incluso para la dirección naranja en Asturias) no pase de ser un farol, o una baza con la que sacar más partido a las negociaciones. Sería necesaria la implicación, al menos con una abstención, de un tercero en discordia: Somos Oviedo, que no parece muy dispuesto.

Eso si se toma la posibilidad de que en el PSOE, segunda fuerza en la corporación, estuvieran dispuesto a apoyar a la tercera para desplazar el PP. En los últimos días, la capital ha disfrutado de sacar punta a todo tipo de cábalas y rumores: entre ellos la posibilidad de que los socialistas llegaran a algún tipo de acuerdo para dar a Ciudadanos uno de sus dos senadores por designación autonómica a cambio algún acuerdo, ya fuera municipal o de legislatura en el parlamento. La otra teoría es la que promueve un intercambio por el que los socialistas recibirían o la alcaldía de la capital o un amplio pacto para todo el mandato, incluyendo presupuestos, en la Junta General (o incluso las dos cosas) por conceder al candidato regional de los naranjas, Juan Vázquez, la presidencia de la cámara. 

Pero los rumores ni son noticia y ni valen mucho al lado de las matemáticas. La sumas para Ciudadanos son más probables con el PP en la mayoría de ayuntamientos asturianos donde pueden ser clave y llave, o algo más. La principal aspiración municipal de los naranjas es el consistorio de Colunga, donde lograron el mismo número de concejales que los socialistas (cinco) y a los que podrían desplazar si cierran un acuerdo con el único edil del PP. Se trata de un deseo confeso y manifiesto del partido, con muchas posibilidades de concretarse y que tendría, como un efecto dominó, un notable impacto en el resto de pactos que se puedan alcanzar.

Ciudadanos puede decantar la balanza también en Ribadesella, apostado por un acuerdo con Foro y PP (con tres concejales cada uno más el único naranja) para sumar más que los 4 de PSOE y 2 de Pueblu (la candidatura que respaldan tanto Podemos como IU). Podrían llegar a ser una alternativa de apoyo a los socialistas en concejos como Langreo, Avilés e, incluso, Gijón, en el que caso de que no llegaran a concretarse pactos amplios de izquierdas. Aunque también podrían tratar de formar un triunvirato en Castrillón si no fueran capaces de entenderse PSOE, IU y Podemos. Aunque en este caso a la suma con el PP habría que unir también a Vox. Y eso puede ser un problema.

El Valls asturiano

Si a nivel nacional Ciudadanos trata de buscar cualquier subterfugio para escapar de la foto de un acuerdo con la ultraderecha, buscando una carambola al estilo andaluz de manera que parezca que es sólo el PP quien pacta con Vox, hay al menos dos puntos en los que responsables naranjas han sido decididamente tajantes a la hora de separarse del partido de Santiago Abascal. No lo ve con buenos ojos el cabeza de lista de las europeas, Luis Garicano, y tampoco dos independientes llegados a sus candidaturas en estos comicios: Manuel Valls en Barcelona y Juan Vázquez en Asturias. En todo caso, al menos en Asturias, Vox no es determinante en ningún lugar, sus dos diputados en la Junta no podrían sumar una mayoría alternativa a los socialistas en ningún escenario y tampoco son clave en ningún ayuntamiento.

El exrector de la Universidad de Oviedo ha hecho gala en varias ocasiones de que es un fichaje al que vinieron a buscar y que no se ofreció él al partido. También ha reiterado públicamente que no oculta su ideología cercana a la socialdemocracia en los días posteriores a los comicios se ofreció a los socialistas para intentar buscar algún tipo de entendimiento que no les hiciera depender de Podemos.

La campaña de Vázquez en las elecciones asturianas aspiraba a un sorpasso sobre el PP que no llegó a producirse, tratando de recoger en parte la herencia de un voto de centro y centro izquierda muy moderado y que se vio perjudicada por el notable marcaje del partido a nivel nacional hacia posturas más a la derecha. Aunque Albert Rivera vetó al PSOE en sus acuerdos a nivel nacional, el partido había señalado que ese cordón sanitario no se extendía a la administración local y autonómica. Y en esta semana ha vuelto a recordarse. Pero en buena medida, y también lo han hecho notar así desde la FSA, lo que vaya a pasar en los ayuntamiento tendrá un peso esencial en cualquier mesa a la que haya que sentarse para la negociación autonómica. Y, de momento, la apuesta naranja es más popular que socialista.

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