Los partidos hace cábalas para una reforma exprés del reglamento de la Junta General

A 72 horas de la sesión constituyente se especula con fórmulas para permitir que Foro, IU y Vox pudieran formar su propio grupo con dos escaños


En el parlamento más fragmentado de la historia de la democracia en Asturias, con siete partidos en la Junta Electoral, tres de ellos (Izquierda Unida, Foro y Vox) tendrían que pasar al grupo mixto al no haber alcanzado el mínimo exigido por el reglamento de la cámara para formar su propio grupo, esto es, tener tres escaños. Sin embargo pulula en los días previos a la sesión de constitución de la nueva legislatura, el próximo lunes, la posibilidad de que pudiera llegarse a algún tipo de acuerdo para cambiar esta situación. En el primer balance posterior a las elecciones, el secretario general de Podemos Asturies, Daniel Ripa, se pronunció a favor de estudiar «fórmulas» para intentar que IU pudiera formar su propio grupo y ayer jueves el candidato de Vox, Ignacio Blanco, reclamó que se cambiar el reglamento para que los tres partidos pudieran componerse por separado en la cámara. Pero, ¿es factible esta posibilidad?

A diferencia del Congreso de los Diputados, donde hay una tradición de ceder de forma temporal diputados a otros para que un partido pueda formar su grupo si no tiene el número de escaños necesario, el reglamento asturiano veta expresamente esa posibilidad. También establece de forma explícita que el para tener grupo propio, una formación debe contar con tres diputados. De este modo cualquier reforma debería ir en una de esas direcciones, o bien se reduce a dos el número mínimo de escaños o se da pie al préstamo de diputados. Una reforma del reglamento exige una mayoría absoluta (23 escaños en la Junta General) que podría sumarse de forma holgada si unieran sus esfuerzos el PSOE (con 20), Podemos Asturies (con cuatro) e IU (con dos). La candidata popular Teresa Mallada rechazó el miércoles abiertamente que se llegara a considerar tal posibilidad.

En todo caso, aún logrando ese consenso para reformar el reglamento, tendría que hacerse en unos plazos más que apresurados, una pura contrarreloj que se dispararía el mismo lunes. El 25 de junio se abrirán las puertas de la Junta General para recibir a los nuevos diputados y en esa jornada tendrá que formarse la mesa de la cámara, con un presidente y un reparto proporcional, pero también sometido a acuerdos políticos y que resulta trascendental para el futuro desarrollo de los debates plenarios y también de las asignaciones de medios físicos y económicos con los que contarán los siete partidos. Los grupos parlamentarios en sí tienen que formarse en los cinco días siguientes con lo que, si quisiera cambiarse el reglamento, tendría que celebrarse en menos de una semana y el procedimiento requiere «que se tramitará conforme a lo establecido para las proposiciones de ley», es decir con unos plazos (para la presentación de enmiendas y demás trámites) que superan esos días a la carrera; excepto quizá que un amplísimo consenso de los partidos considerarar que se pudiera tramitar por un proceso de urgencia.

Y aún así, las cábalas sobre lo que pudiera suceder y lo que se podría o no cambiar, varían mucho en función de los intereses de los distintos partidos y también sus estrategias sobre lo que podrían hacer sus adversarios en reacción a cada uno de sus movimientos, como un ajedrez. Si se cambiara el reglamento para que el mínimo de escaños se redujera a dos ya no habría grupo mixto, los tres partidos --IU, Foro y Vox-- lograrían cada uno su propio grupo parlamentario. Si lo que se pretendiera reformar fuera permitir el préstamo podría desencadenarse una seria de movimientos en los que a cada avance en una casilla le sigue otro enfrente. Y todo en un contexto en el que, además, en la primera ronda de contactos, establecida por el grupo mayoritario, el de los socialistas, ha habido conversaciones con todos menos con Vox.

En la hipótesis de que Podemos Asturies o el PSOE pudieran prestar un diputado a IU para que pudiera formar su propio grupo, se especula con la posibilidad de que el PP hiciera lo propio con Foro y aunque nadie se prestara a hacerlo con Vox, en la práctica el partido de ultraderecha también terminaría por contar con su propio espacio singular en la cámara ya que el grupo mixto sería en solitario para ellos.

El reverso es otra opción en la que no sería necesario ningún cambio en el reglamento. La normativa de la cámara vigente sí permite que distintos partidos que concurrieron por separado en los comicios puedan llegar a un acuerdo posterior para unirse y formar un grupo de forma conjunta. Podría ocurrir, en el caso de que se llegara a algún pacto en este sentido entre Vox y Foro de manera que los dos sumarían los cuatro escaños necesarios para formar un grupo y, en consecuencia, en esta ocasión, sería Izquierda Unida la que se quedaría en solitario en el grupo mixto con ese espacio sólo para sí.

Aunque en distintos medios se ha especulado que pudiera darse esa posibilidad, pero fuentes del partido casquista señalaron a La Voz de Asturias que, al menos al inicio de esta semana, no se había establecido ningún tipo de contacto en ese sentido ni había llegado a valorarse además de considerarlo improbable.

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