¿Por qué Asturias es el oasis térmico de Europa?

España e incluso el Norte de Europa están en alerta por las altas temperaturas. El Principado es una excepción por una casualidad meteorológica

Juan M. Arribas

Mientras casi toda España está en alerta por temperaturas que superarán los 40 grados de máxima con mínimas de 25º en Asturias el calor no ha llegado ni por asomo. Mientras en Europa también están asustados por una ola que puede hacer saltar los termómetros en Dinamarca, Suecia o Noruega hasta los 30 grados, en Asturias ni nos enteramos. ¿Cómo es posible que el Principado sea el oasis térmico de toda Europa? Los meteorólogos lo tienen claro: la región está justo en la frontera de dos masas de aire. Un fenómeno que hace que Asturias se libre por muy poco de la ola de calor.

El Principado se encuentra justo en el límite de dos masas de aire. «Estamos hablando de una lengua de aire cálido que asciende por el este de España y el Mediterráneo hasta llegar a Francia o Alemania», afirma el meteorólogo Carlos Otero. En Asturias nos toca parte de esa masa cálida, pero también tenemos en el oeste, en el Atlántico, un descenso de aire frío. «Estamos justo en la frontera de esas dos masas de aire», explica Otero.

En el Valle del Ebro, en puntos del interior de la península y en el norte de Europa (con especial atención al sur de Francia), van a partir de temperaturas por encima de los 20 grados y ahí está la clave. «Lo que define una ola de calor no solo es que las máximas lleguen a temperaturas elevadas, sino las temperatura mínimas. Cuando pasas más de tres días por encima de los 20 grados, es un riesgo para la salud porque el cuerpo humano necesita refrigerarse por la noche. Las máximas van a ser extremas, pero es más grave que las noches sean tropicales», recuerda el experto.

Eso sí, las temperaturas en Asturias ascenderán a partir de este miércoles, con máximas cercanas a los 27-30 grados en zonas de interior como Mieres o del Suroccidente como Cangas del Narcea, las dos sartenes tradicionales de Asturias. Temperaturas que no serán nada extraordinario para esta época del año. Serán jornadas de calor, pero no habrá que activar avisos.

El episodio de calor intenso, que comenzará este miércoles, alcanzará su punto álgido a partir del viernes, cuando la acumulación de calor propicie que los termómetros se disparen hasta los 42 grados o más, en zonas del valle del Ebro, Madrid y áreas de la cuencas del Tajo, Guadiana y Guadalquivir.

La probabilidad apunta a que en esas zonas se alcance el fin de semana el aviso rojo (riesgo extremo) por altas temperaturas, ha avanzado a Efe, Fernando García, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), quien detalla que esta situación, más propia de mediados de julio, está motivada por la llegada de aire africano.

Este tipo de masa de aire alcanza la península después de un extenso recorrido por el norte de África y se califica por ser «muy cálida, muy seca y con polvo en suspensión», características a las que hay que sumar la estabilidad de la atmósfera y la fuerte insolación propia de estas fechas.

Este martes los termómetros han comenzado a calentar motores con temperaturas que en Lérida (la más alta por capitales de provincia) subirá hasta los 39 grados, seguida de Zaragoza con 38 grados, Córdoba, Granada, Toledo y Huesca con 37 grados, Albacete con 36 grados y Madrid con 35 grados.

Respecto a Madrid, el portavoz ha avanzado, que se prevén días muy calurosos y ha subrayado que es candidata a ser una de las comunidades donde se puedan superar o igualar durante el fin de semana, los 40 grados de máxima que se registraron en el mes de junio de 2017.

Ante esta situación, la Agencia de Meteorología mantiene activada para el miércoles la alerta naranja (riesgo importante) en las cuatro comunidades donde el fuerte calor incidirá más: País Vasco, La Rioja, Comunidad Foral de Navarra y Aragón, en ellas se prevé valores máximos iguales o superiores a los 39 grados.

En otras siete comunidades (Andalucía, Cantabria, Castilla- La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid y las Islas Baleares) hay aviso amarillo (riesgo) por máximas que oscilarán entre los 34 y 37 grados.

Respecto al calor nocturno, las temperaturas mínimas también serán significativamente altas, manteniéndose los valores por encima de los 20 grados en amplias zonas, e incluso podrían no bajar de los 25 grados en el interior de la mitad sur y centro peninsular, valle del Ebro y área mediterránea.

El meteorólogo ha calificado como probable, que los altos registros persistan hasta el próximo 1 de julio: «de momento, tiene pinta que el episodio remitirá en intensidad, pero, habrá que esperar al lunes a ver si se desactiva el aviso por ola de calor, porque las temperaturas altas perdurarán unos días más».

Esta ola de calor, la primera del año, no solo afecta a España; en Europa, poco acostumbrados a temperaturas por encima de los 35 grados, se preparan también para afrontar un episodio que podría batir algún récord.

En este punto, García ha observado que en países como Francia y Alemania, entre otros, las máximas estarán por encima de los 35 grados mientras que en Reino Unido, Dinamarca, Suecia y Noruega experimentarán temperaturas próximas a los 30 grados.

A su juicio, los europeos no están, en general, tan habituados a las olas de calor como en España por lo que es normal que estén algo asustados aunque ha reconocido que esta ola, y después de días con valores frescos, nos ha pillado a todos algo «desacostumbrados». 

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