Una reciente investigación sobre el arrecife que existía en la zona de Arnao aporta un importante hallazgo científico para el patrimonio asturiano
27 jun 2019 . Actualizado a las 10:29 h.¿Se imaginan una Asturias sin verde, sin playas, sin montañas? Pues existió. Hace 390 millones de años la región estaba literalmente cubierta por el mar. Era una Asturias situada en el hemisferio sur que disfrutaba de un clima cálido. Una imagen de la región que dista mucho de la que tenemos hoy. Antes de que existiera el hombre, en una zona que está muy próxima en la que ahora se sitúa el Museo de la Mina de Arnao, existía un arrecife que estaba lleno de vida marina y que hoy podemos conocer en profundidad gracias al trabajo llevado a cabo por los investigadores Consuelo Sendino, conservadora del Museo de Historia Natural de Londres y especialista en palaeoinvertebrados, Juan Suárez (SONIGEO y especialista en briozoos que ha estudiado el yacimiento de Arnao durante 20 años), y Mark Wilson (The College of Wooster, Ohio, USA y especialista en briozoos). ¿El resultado? Han encontrado el primer caso de intercrecimiento de corales con estos animales marinos en un arrecife fósil en el mundo, «un hallazgo realmente importante para el patrimonio de Asturias», explica Sendino, afincada en Londres hace más de una década. Un descubrimiento que no ha pasado desapercibido en la comunidad científica y que ya ha sido publicado en la prestigiosa revista americana Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.
Han sido meses de trabajo para analizar el material bajo microscopio y buscar referencias que han dado sus frutos y que les ha llevado más tiempo del que hubieran deseado porque han tenido que compatibilizarlo con otros trabajos. El resultado final vio la luz el pasado 1 de junio. Según explica la investigadora, en aquella Asturias, en su fondo marino, habitaban invertebrados bénticos entre los que destacan numerosas formas de corales, briozoos, crinoideos y braquiópodos. La peculiaridad es que los organismos no tenían apenas espacio para vivir, así que se produjo un experimento de la naturaleza y ciertos corales (rugosos) se asociaron con briozoos y crecieron juntos en simbiosis. Y aquí es donde está lo extraordinario. Y es que, lo curioso es que estos invertebrados marinos no suelen permitir a otros organismos asociarse en vida. Probablemente, matiza, se dio un sobrepoblamiento del arrecife y «el medio hostil con tan poco espacio para asentarse hizo posible esta asociación simbiótica que es la primera que se cita mundialmente en la época a la que nos referimos, el Devónico Inferior, cuando Asturias se situaba en el hemisferio sur, entre -25° y -30° de latitud».
Capacidad para sobrevivir
¿Qué pudo ocurrir en la superficie para que estos animales acuáticos permitieran a los corales asentarse y no verse afectados por sus defensas antiincrustantes? Fue una de las preguntas claves que se hizo el equipo. Barajan dos opciones: que los corales se adaptaron a vivir en ese medio o incluso que evolucionaron para vivir en simbiosis y sobrevivir en un medio tan masificado. Lo curioso, añaden, es que estas asociaciones son específicas y no se dan entre todos los corales y todos los briozoos, sino que ocurre entre una especie de coral con otra especie de briozoo. Es decir, es una asociación específica entre ambos, lo que lo hace aún más extraordinario.
Las conclusiones de su Estudio de bioclaustración en briozoos de Arnao, que así se titula su trabajo, han sido el germen para continuar analizando la bioclaustración (un proceso que se produce cuando un organismo normalmente de cuerpo blando es rodeado por otro organismo con esqueleto) en casos de estos animales marinos, por ejemplo, rodeando a gusanos y a otros organismos. Además, la intención del equipo es investigar sobre el Yacimiento de Arnao para que se le considere Patrimonio Natural.
Para consultar la investigación completa en la web de la revista.