El temor al retorno del bloqueo marca la primera semana de la legislatura

La reacción de Podemos a la constitución de la mesa despierta los resquemores de PSOE e IU que aseguran que los morados se excluyeron de las negociaciones

El pleno constituyente de la Junta General
El pleno constituyente de la Junta General

El pasado mandato en Asturias, los últimos cuatro años en el parlamento, estuvo marcado por el bloqueo entre los grupos, algo que se vio en numerosas iniciativas pero especialmente en los presupuestos, con encadenamientos de prórrogas, un acuerdo entre el PSOE y el PP y sólo un pacto que reflejara la mayoría absoluta de fuerzas progresistas, con los socialistas, Podemos e IU, en el último año cuando ya todo estaba preparado para las nuevas elecciones. Los comicios han dejado una nueva configuración en la cámara con una mayoría muy holgada para los socialistas (con 20 diputados) a sólo tres escaños de la mayoría absoluta, pero IU obtuvo sólo dos y Podemos cuatro. De nuevo, un entendimiento entre las tres fuerzas podría sacar adelante las cuentas de la comunidad pero el primer tropiezo de desencuentros en la configuración de la mesa ha despertado, especialmente entre los socialistas e IU el temor al regreso de una situación de bloqueo por parte de los morados.

La mesa del parlamento se formó en la sesión constituyente del lunes. Hubo pocos problemas para la elección del presidente, Marcelino Marcos, ya ningún otro grupo presentó candidato y el socialista obtuvo 26 votos (los de su grupo más los de Podemos e IU), pero las divergencias saltaron para el resto de componente. La FSA había anunciado el fin de semana que votaría al candidato que IU propusiera como secretario, y el puesto fue para Ovidio Zapico. Los socialistas obtuvieron la vicepresidencia primera y acuerdos entre PP y Ciudadanos les permitieron lograr el resto de puestos. De entre los grupos con mayor representación (Vox y Foro ni optaron ni tenían ninguna posibilidad), sólo Podemos se quedó fuera y al término de la sesión los morados montaron en cólera. Su portavoz Lorena Gil acusó al resto de grupos de confabularse contra ellos en un complot de cuatro partidos y también acusó al resto de formaciones de querer incrementar las retribuciones y remodelar los plenos del hemiciclo para «cobrar más y trabajar menos».

Esta reacción despertó el resquemor de PSOE e IU que calificaron de desproporcionada la actitud de los morados y que, en su opinión, ha sido así de desaforada para ocultar su incapacidad de poder fraguar un acuerdo. Distintas fuentes de los dos partidos (de los socialistas y la coalición) coinciden en señalar que en la semanas previas de contactos para la sesión constituyente se planteó a los morados un acuerdo para ampliar a seis el número de miembros de la mesa y que así pudieran entrar en ella tanto Podemos como IU. Ambos coinciden en destacar que los morados se negaron tanto en la primera como en la segunda reunión en la que volvió a plantearse. «Es que ellos no quisieron, e incluso se se volviera a plantear en julio, no van a encontrar una negativa, pero fueron ellos los que se excluyeron y se quedaron fuera», destacaron.

Las mismas fuentes hablaron en determinado momento de «desconfianza» en las relaciones entre socialistas y morados, marcadas por los precedentes de la pasada legislatura y la posibilidad de que vaya a marcar de nuevo la que ahora comienza. «Hablan de pactos en los despachos para trasladar que pactar es algo sucio, no ha habido despachos, ha habido pactos y pactar es bueno. Y, sobre todo, las instituciones tienen que funcionar». Según el relato de estas fuentes, se llegó a plantear en un momento una doble reforma del reglamento, primero para ampliar la mesa a seis parlamentarios (tomando como precedente una reforma similar en Extremadura) y también para reducir el número mínimo de escaños a dos para poder formar grupo; ambos coinciden de nuevo en destacar que se toparon con la negativa morada que adujo su rechazo a que con seis miembros el presidente tuviera voto de calidad para resolver los empates y también, pese a las declaraciones previas, a que IU pudiera formar su propio grupo parlamentario.

No habrá muchos problemas para la elección del presidente del Ejecutivo. Adrián Barbón tiene prácticamente asegurada su elección como presidente del Principado gracias a su amplia mayoría y que el sistema asturiano de investidura no permite el voto en contra de los grupos, sólo el favorable o la abstención, con lo que la mayoría simple le bastará para ser elegido. Otra cuestión es el medio y largo plazo, la gobernabilidad de Asturias y la aprobación de los presupuestos que reposa en una mayoría de 23. Para los socialistas las opciones, contando con un entendimiento que tiene mucha tradición con IU pero que no alcanza, pasan o por cerrar acuerdos con Podemos o buscar los de Ciudadanos.

Las distintas fuentes varían en su diagnóstico. Para unos el desencuentro de la mesa ha sentado un mal precedente que ha azuzado la desconfianza hacia la actitud de Podemos a la hora de asegurar la estabilidad en el futuro; para otros sería muy «prematuro» pensar incluso en el medio plazo. Destacaron que se logró el acuerdo presupuestario en el último año de legislatura, que «habrá que hacer política» e ir «partido a partido» y que en el horizonte está la búsqueda de «acuerdos puntuales».

Tampoco sentaron bien la declaraciones de Podemos sobre «cobrar más y trabajar menos». Las distintas fuentes señalaron que en ningún momento se había hablado de incrementar salarios ni asignaciones de los diputados, que se habían valorado propuestas de los distintos grupos sobre la forma de organizar los plenos y las comisiones pero sin propuestas concretas. En la pasada legislatura en varias ocasiones y desde distintas formaciones se lamentó que el incremento de comisiones de investigación frenara, en su opinión, la labor legislativa de la cámara.

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