Los «sisis» asturianos: estudiar y trabajar a la vez y no morir en el intento

Tres jóvenes explican cómo se arreglan para conciliar estudio y trabajo

Los entrevistados de izquierda a derecha: Fede Puente, Irene Fernández y Celia García
Los entrevistados de izquierda a derecha: Fede Puente, Irene Fernández y Celia García

Oviedo

Son jóvenes que compaginan sus estudios y el trabajo: son los «sisis». Tienen edades entre los 16 y los 29 años y aunque reciben la ayuda económica de sus padres, el alto precio de las matrículas universitarias así como de los libros de texto o las clases particulares necesarias les obligan a tomar la decisión de buscar un método alternativo para cubrir ese gasto tan elevado.  El mayor reto que les supone esta decisión es la conciliación entre estudio y trabajo. Deben organizarse muy bien para no dejar de lado ninguna de las dos actividades. El estudio es una obligación, por eso estudian por las mañanas y emplean las tardes para realizar sus respectivos trabajos o viceversa. Eso intentan estos tres jóvenes, cada uno estudiante de una disciplina distinta, pero todos de acuerdo en lo mismo, trabajar les ha brindado grandes oportunidades, además de tener sus propios ahorros para algún capricho que otro.  

Ocho horas de estudio diarias y un trabajo de profesora

Celia García es natural de Tineo y lleva viviendo en Oviedo cinco años. Estudió la carrera de Magisterio por educación primaria y se llevó una alegría al enterarse de que este año habría convocatoria de oposiciones a Maestro después de cuatro años sin salir, por lo que no lo dudó un segundo y decidió empezar a prepararla en septiembre del año pasado. «Tenía en mente buscarme algún trabajo para así contribuir al pago de la academia de preparación y el destino quiso que me ofrecieran dar clases extraescolares de inglés en un colegio ovetense». Para ella la conciliación del estudio y el trabajo ha sido un poco dura porque según afirma «tienes que organizarte muy bien para compaginar ambos, pero también te sirve para despejar la mente ya que estudio unas ocho horas diarias, contando también los fines de semana».

Esta tinetense cree que ha sido una gran experiencia que le va a servir para el futuro porque si consigue sacar una plaza de profesora, ya tendrá alguna tabla en el mundo de la enseñanza, «aprendes una serie de habilidades que no te enseñan en la universidad», declara. Para Celia lo que más valora de esta práctica, además de lo que ha aprendido, es que ha podido ayudar a sus padres a cubrir los gastos que vivir fuera de casa y estudiar suponen, ha trabajado de algo que llevaba años soñando con hacer y asimismo le han pagado por ello, «no puedo estar más contenta», comenta entre risas. 

«Recomiendo tener más de un trabajo»

Irene Fernández nació en Villablino, un pueblo de León, pero se vino a Oviedo hace siete años a estudiar el último curso de bachiller. Una vez terminada esa etapa decidió continuar sus estudios en la ciudad y comenzó la carrera de Lenguas Modernas y sus Literaturas, especializándose en francés y alemán con el minor en estudios ingleses: «Me alegro mucho de haber hecho inglés porque aunque haya sido un poco difícil, me abre más puertas de cara al futuro». Irene pretende seguir formándose el próximo año, «aunque todavía no tengo muy claro qué voy a estudiar o dónde», comenta. Para obtener algún ingreso, decidió poner un anuncio ofreciendo clases particulares: «a ese anuncio contestaron varias personas pero como el primer año de carrera fue un poco difícil, decidí quedarme solo con dos alumnas». Cuatro años después se entristece al pensar que si se va a estudiar a otra ciudad tendrá que decir adiós a las dos niñas a las que da clase: «son muchos años y les he cogido mucho cariño, solo espero que hayan aprendido conmigo tanto como yo con ellas», afirma.

El año pasado le surgió la oportunidad de trabajar en una academia de idiomas y reconoce que aunque no lo estaba buscando, ese trabajo le ha venido «bastante bien». «Recomiendo tener más de un trabajo si te ves capaz de hacerlo», aunque confiesa que al principio es complicado «apenas tienes tiempo libre y ya no solo es difícil conciliar el trabajo con los estudios, sino también con la vida privada». Lo que gana con estas ocupaciones lo ahorra «para el futuro» y también lo utiliza para pagarse las clases de alemán que precisa, gasto que evita a sus padres: «trabajando puedo obtener un dinero extra que no me exige demasiado esfuerzo ya que no son demasiadas horas y a mi me ayuda», asegura. 

Una tesis doctoral como camarero de noche 

Fede Puente viene de Uruguay, pero lleva 15 años en Asturias, «casi la mitad de mi vida». Es estudiante de doctorado en Educación Física, está acabando el cuarto año de estudio y ya solo le queda pendiente leer la tesis. Aunque cuenta con el apoyo económico de sus padres, decidió buscarse una fuente de ingresos alternativa «las actividades que el doctorado supone son bastante caras: estancias en otras universidades, viajes, congresos... además del coste de la propia matricula y no quería que mis padres tuvieran que hacerse cargo de todas». Fue entonces cuando empezó a trabajar en un bar nocturno en Oviedo, según afirma es ideal para él: «son pocas horas, no me quita demasiado tiempo de estudio y me pagan bastante bien». Durante el verano aprovecha también para trabajar como camarero en las fiestas asturianas «lo que gano durante esos meses de trabajo me sirve de gran ayuda para el resto del año, son unos ahorros que vienen de maravilla».

Reconoce que se organiza muy bien ya que estudia de lunes a viernes y el fin de semana además de trabajar lo invierte en descansar y despejar la mente después de toda la semana entre libros y apuntes. «Si no hubiera conseguido ese empleo podría haber intentado buscar algo relacionado con el ámbito deportivo, ya que anteriormente trabajé como árbitro de fútbol y de baloncesto, pero cuando me fui de Erasmus a Italia tuve que dejarlo y a la vuelta no pude retomarlo por problema de horarios, aunque lo echo mucho de menos», confiesa. 

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