La fecha más probable para la toma de posesión del nuevo presidente del Principado es el 20 de julio
28 jun 2019 . Actualizado a las 13:24 h.Una vez constituido el parlamento asturiano, los grupos apuran las negociaciones para la celebración de los debates de investidura en los que se decidirá al nuevo presidente del Principado. Hay muy pocas dudas de que el proceso se resolverá sin obstáculos para la candidatura de Adrián Barbón dada la holgada victoria de los socialista en los comicios de mayo, en los que obtuvieron 20 escaños (el doble que el segundo grupo en la cámara, el PP) y también que el Estatuto de Autonomía del Principado establece que en la investidura no se puede votar en contra de una candidatura, sólo puede apoyarse u optar por la abstención, de manera que si no se logra la mayoría absoluta en una primera votación, se resuelve en la segunda por mayoría simple.
Distintas fuentes parlamentarias señalaron que las fechas más probables para la celebración de las votaciones tendrían lugar en la segunda semana de julio de manera que la investidura y proclamación del nuevo presidente tendría lugar en la tercera semana del mes. Desde que se constituyera la cámara el pasado lunes ha comenzado a contar un plazo de diez días hábiles para que se anuncie la fecha de estos debates, de manera que tendrían que anunciarse oficialmente antes del próximo lunes 8 de julio. Algunas de las estimaciones señalan que los días concretos que podrían marcarse en el calendario serían a mediados de esa semana de manera que la segunda y definitiva votación podría trasladarse a comienzos de la siguiente, siendo el lunes 15 de julio como la más probable. Tradicionalmente la toma de posesión del presidente del Principado tiene lugar en sábado; así que la fecha elegida sería el 20 de julio. Es habitual que miembros del Ejecutivo central acompañen la ceremonia en las escaleras de la Junta General por lo que en el acto podría estar un ministro o ministra del Gobierno en funciones o, incluso, el propio presidente Pedro Sánchez.
A pesar de la claridad de las mayorías, en la mañana de este viernes la candidata del PP, Teresa Mallada, prácticamente descarto que su grupo vaya a presentar una candidatura alternativa, los plazos de han ido demorando en parte por la singularidad de la gran fragmentación de la cámara autonómica. Son siete grupos los que lograron representación en esta legislatura y tres de ellos -Foro, Izquierda Unida y Vox- han entrado con dos diputados, por debajo del mínimo de tres para formar grupo propio, de manera que las tres formaciones deberían entrar juntas en el grupo mixto.
En todo caso, el reglamento de la Junta General (que no permite en Asturias la cesión temporal de diputados, como hace el Congreso, para formar grupo) establece que estas formaciones tienen tres días para señalar si irán al grupo mixto o si tienen la intención de sumar sus diputados a alguno de los otros grupos ya formados. Es una situación muy improbable pero que sí está permitida por la normativa asturiana.
La pasada legislatura, la investidura y toma de posesión del último mandato de Javier Fernández fueron mucho más accidentados. En 2015, Javier Fernández sólo pudo asegurarse la elección el 21 de julio, en un contexto mucho más complicado (sólo tenía 14 escaños) y la amenaza de bloqueo del entonces mucho más poderoso grupo de Podemos, con nueve.
El reparto de la Junta General quedó de la siguiente manera: 14 escaños para el PSOE, 11 para el PP, 9 para Podemos, 5 para IU, 3 para Ciudadanos y 3 para Foro. Javier Fernández presentó su candidatura pero también lo hizo Mercedes Fernández por parte del PP sumando el apoyo de Foro, con lo que habían logrado reunir 14 escaños para empatar con los socialistas. Hubo intentos de tratar de reunir la mayoría de 28 que sumarían PSOE, Podemos e IU pero fue totalmente imposible el entendimiento. En aquellos momentos iniciales del mandato la tensión entre socialistas y morados era de pleno enfrentamiento. Podemos llegó a proponer a IU sumar esfuerzos para competir en una nueva candidatura de 14 que reiterara el empate triple si fuera necesario. La coalición se negó y deshizo el equilibrio con un acuerdo de investidura de los socialistas. En un escenario de gran presión, en la víspera de que se celebrara la sesión, Podemos amenazó con dividir su voto y repartir la orientación de sus nueve diputados para que algunos votaran al bloque de PP y Foro y propiciar un nuevo empate que terminara por derivar en la disolución de la cámara y una repetición de las elecciones. Pero finalmente no fue así y Javier Fernández resultó elegido con 19 votos.